UBS rebaja a neutral la bolsa de EE.UU. por primera vez en años
María González · Mercados Financieros · 2026-02-28
El banco suizo abandona el sobreponderar en acciones estadounidenses mientras los mercados internacionales suben 8% y el S&P 500 se estanca. Tres razones concretas: dólar débil, valuaciones 35% sobre historia y turbulencia en Washington.
UBS rebajó el viernes 27 de febrero su perspectiva sobre acciones estadounidenses de «Sobreponderar» a «<abbr title="Calificación neutral que indica mantener exposición en línea con el peso del mercado en un índice global">Benchmark</abbr>» (neutral) en un portafolio global totalmente invertido en renta variable. Es la primera vez en años que el banco suizo abandona su sesgo favorable hacia Wall Street. La razón: tres vientos en contra técnicos que empiezan a pesar más que el impulso de la inteligencia artificial y el crecimiento económico estadounidense.
Mientras el S&P 500 se mantiene prácticamente sin cambios en lo que va de 2026, el índice MSCI World ex-US (mercados desarrollados fuera de Estados Unidos) ha ganado alrededor de 8%. La brecha es histórica: Japón sube 17% en el año, Europa avanza 7% y Wall Street se queda quieto. Andrew Garthwaite, jefe de estrategia de renta variable global en UBS, escribió en el reporte del viernes que los factores que impulsaron años de sobrerendimiento estadounidense «están comenzando a desvanecerse».
El dólar débil y su efecto mecánico
La primera presión es la divisa. UBS pronostica que el euro subirá a $1,22 hacia el final del primer trimestre y ve «riesgos estructurales asimétricos a la baja» para el dólar. La lógica es directa: cuando el dólar se debilita, los activos denominados en otras divisas ganan atractivo para inversores globales. Y la historia respalda el efecto.
Según los datos del banco, cuando el índice ponderado por comercio del dólar cae 10%, las acciones estadounidenses tienen un rendimiento inferior de aproximadamente 4% en términos no cubiertos (es decir, sin cobertura de divisas). El dólar ya cayó 9,4% en 2025. Si UBS acierta con su proyección de euro a $1,22 en el corto plazo, el movimiento en divisas continuaría erosionando el atractivo relativo de Wall Street para inversores internacionales.

Valuaciones 35% por encima de la historia
La segunda razón es aritmética pura. UBS calcula que el <abbr title="Price-to-Earnings ratio: relación entre precio de la acción y beneficios por acción, ajustada por composición sectorial">ratio precio-ganancias ajustado por sector</abbr> para acciones estadounidenses está 35% por encima de pares internacionales. El promedio histórico desde 2010 es solo 4%.
Esa cifra no es un outlier aislado. Aproximadamente 60% de los sectores estadounidenses cotizan no solo a múltiplos más altos que sus contrapartes globales, sino también por encima de su propia <abbr title="Diferencial histórico entre la valoración de un activo o mercado y su promedio o referencia">prima histórica</abbr>. En otras palabras: la mayoría del mercado estadounidense está caro no solo frente al resto del mundo, sino también frente a sí mismo en los últimos 15 años.
Garthwaite señala que el «rendimiento de <abbr title="Recompra de acciones propias por parte de una empresa, que reduce el número de acciones en circulación y aumenta el beneficio por acción">recompras</abbr> ya no es excepcional», un factor que durante años sostuvo el crecimiento de ganancias por acción y los flujos de inversores en Wall Street. Ahora, el rendimiento de buybacks en Estados Unidos está aproximadamente a la par con pares globales, eliminando lo que había sido un soporte estructural clave.
- Tecnología: tradicionalmente con prima sobre mercados internacionales; ahora varios segmentos cotizan en múltiplos históricos extremos.
- Salud: cotiza con prima sobre Europa pese a presión regulatoria creciente en precios de medicamentos.
- Consumo discrecional: múltiplos elevados frente a pares en Asia y Europa, donde el consumo doméstico repunta.
- Financiero: prima menor que otros sectores pero aún por encima de historia reciente.
Washington como factor de riesgo
La tercera presión es política. El reporte de UBS menciona explícitamente «turbulencia política en Washington» como uno de los factores que pesan sobre la perspectiva. Este año ha traído cambios en política arancelaria, propuestas para limitar tasas de interés de tarjetas de crédito, límites potenciales a inversión de <abbr title="Fondos de capital privado que invierten en empresas no cotizadas o las retiran de bolsa">private equity</abbr> en vivienda, escrutinio renovado de precios de medicamentos, y sugerencias para restringir dividendos y recompras para empresas de defensa.
Ninguna de esas medidas es, por sí sola, un riesgo sistémico. Pero la acumulación genera incertidumbre regulatoria en sectores que históricamente habían operado con previsibilidad. El mercado valora certeza; cuando esa certeza desaparece, las primas de valuación se comprimen.
- Aranceles: reversiones parciales de política Trump generan dudas sobre estabilidad comercial.
- Tasas de tarjetas de crédito: propuestas de límites afectan expectativas de margen en banca de consumo.
- Private equity en vivienda: restricciones potenciales cambian cálculo de inversión institucional en activos residenciales.
- Precios de medicamentos: escrutinio renovado presiona a farmacéuticas con modelo de pricing agresivo.
- Dividendos y recompras en defensa: sugerencias de restricción impactan sectores con alta distribución de capital.
Garthwaite no dice que estas políticas vayan a implementarse todas ni que representan un riesgo de crash. Dice que introducen volatilidad regulatoria en un momento en que las valuaciones ya están estiradas y el dólar se debilita. La combinación es lo que cambia el cálculo de riesgo/retorno.
Bajo apalancamiento operativo: un problema cuando el mundo crece
Hay un cuarto factor técnico que UBS menciona y que pocos inversores consideran: el <abbr title="Sensibilidad de las ganancias de una empresa o mercado a cambios en el crecimiento de ingresos; mayor apalancamiento significa que un pequeño aumento en ventas genera gran aumento en beneficios">apalancamiento operativo</abbr> relativamente bajo de las empresas estadounidenses. Según el estratega, «Estados Unidos tiene el apalancamiento operativo más bajo de cualquier región importante y por lo tanto históricamente tiene rendimiento inferior si el crecimiento global se acelera por encima de 3,5%».
UBS pronostica actualmente crecimiento del PIB global de 3,4% en 2026, justo por debajo de ese umbral. Pero si la economía mundial repunta más de lo esperado (escenario que el banco no descarta completamente), las empresas fuera de Estados Unidos capturarían más de ese crecimiento en forma de expansión de márgenes. Wall Street, con estructura de costos más rígida y sensibilidad comparativamente menor a repuntes en crecimiento global, quedaría rezagado.

Lo que UBS no rebaja (aún)
El estratega se detuvo antes de volverse abiertamente bajista. Garthwaite escribió que la economía y acciones estadounidenses tienden a beneficiarse más que sus pares «cuando los mercados están en las fases tempranas de una burbuja potencial». El banco también espera que la adopción de inteligencia artificial supere a la mayoría de las otras regiones importantes, con la posible excepción de China, ayudando a sostener el crecimiento de ganancias en industrias clave.
Sean Simonds, estratega de UBS, estableció un objetivo de cierre de año de 7.500 para el S&P 500, comparado con un pronóstico promedio de 7.629 entre 14 estrategas principales, según la encuesta de CNBC Pro. El target implica una subida desde los niveles actuales (el S&P 500 cerró el viernes 27 de febrero en 6.878,88), pero una subida más moderada que la que esperan otros bancos.
La rebaja de UBS no dice «vende todo y sal de Wall Street». Dice «deja de sobreponderar; iguala el peso de Estados Unidos al que tiene en el índice global y busca oportunidades en mercados que llevan años baratos y que ahora muestran momentum». Traducción práctica: si tu portafolio tiene 70% en acciones estadounidenses porque «siempre ha funcionado», ese argumento ya no tiene el mismo respaldo técnico que en la última década.
El Dow Jones cerró el viernes en 48.977,92 (-1,05%), el S&P 500 en 6.878,88 (-0,43%) y el Nasdaq en 22.668,21 (-0,92%). Nada catastrófico. Pero la llamada de UBS llega en un momento en que la brecha entre Wall Street y el resto del mundo alcanza su nivel más amplio en casi quince años, incluso con el auge de IA, crecimiento económico mejor de lo esperado en Estados Unidos y reversión de algunas políticas arancelarias. Eso sugiere que los factores estructurales (dólar, valuaciones, política) están pesando más que los cíclicos.