7 a 2 en Tokio: el BoJ sube a 1,25% pero la división frena el ritmo

Andrés Valcárcel · Política Monetaria · 2026-09-18

La tasa alcanza el máximo en 31 años, pero dos miembros nombrados por la Primera Ministra votaron en contra. El yen se debilitó tras el anuncio y el mercado descuenta menos alzas que hace una semana.

El Banco de Japón elevó su tasa de referencia a 1,25% este viernes 18 de septiembre, el nivel más alto desde 1995, pero la votación 7 a 2 revela una fisura política que el mercado no esperaba. Dos miembros de la junta —Toichiro Asada y Ayano Sato, nombrados este año por la Primera Ministra Sanae Takaichi— votaron en contra, argumentando que la inflación aún no justifica acelerar el endurecimiento. El yen cayó 0,45% a 156,64 por dólar inmediatamente después del anuncio, y el Nikkei 225 cerró con una subida del 1,48%.

La decisión acelera el ciclo de alzas: tres meses desde el último movimiento, frente a los seis habituales. Pero la disidencia interna —22% de la junta— complica la narrativa de un banco central decididamente hawkish que el consenso del 97% daba por descontado hace dos días. Asada y Sato no son voces marginales: representan la línea reflacionista que Takaichi impulsó al nombrarlos, y su resistencia señala que el BoJ no tiene vía libre para seguir endureciendo sin fricciones políticas.

Inflación proyectada vs. inflación real

El comunicado oficial cita «riesgo de que la inflación se desvíe hacia arriba más allá del objetivo del 2%» y proyecta que el <abbr title="Índice de precios al consumidor excluyendo alimentos frescos">IPC subyacente</abbr> acelerará «claramente por encima del 2%» desde la segunda mitad del año fiscal 2026 (septiembre 2026 a marzo 2027). Los factores: pass-through del petróleo crudo, depreciación del yen y presión salarial. Pero el último dato disponible —IPC núcleo de Tokio en agosto de 1,8%— aún está por debajo del umbral.

Esa brecha entre proyección y dato actual es la que da munición a los disidentes. Si la inflación se mantiene en torno al 1,8%-1,9% durante septiembre y octubre, la siguiente reunión —que economistas de Bloomberg esperan en enero de 2027— enfrentará más resistencia interna.

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El yen se debilita: señal de carry trade resistente

La reacción del mercado de divisas fue contraintuitiva: el yen cayó tras una subida de tasas que, en teoría, debería fortalecerlo. A 156,64 por dólar, la moneda japonesa sigue cerca de niveles que en julio provocaron intervención coordinada entre Tokio y Washington. La debilidad post-anuncio refleja dos cosas: primero, que el alza ya estaba descontada (el consenso era del 97%); segundo, que el diferencial de tasas con EE.UU. —donde la Fed mantiene 3,75%— sigue siendo suficientemente amplio para sostener posiciones de <abbr title="Estrategia que financia operaciones en una moneda de bajo interés para invertir en activos de mayor retorno">carry trade</abbr>.

La depreciación del yen beneficia a exportadores japoneses —infla el valor de las remesas en yenes— y atrae compradores extranjeros a la bolsa. El Topix cerró con un avance más discreto del 0,29%, reflejando que el impulso se concentró en compañías sensibles al cambio.

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¿Siguiente parada enero o antes?

El 93% de economistas encuestados por Bloomberg espera otra alza hacia enero de 2027, aunque un tercio apuesta por diciembre. La votación dividida de hoy cambia esa aritmética: si la inflación de septiembre y octubre no acelera claramente por encima del 2%, el gobernador Kazuo Ueda enfrentará una junta partida en dos. Acelerar el ritmo —digamos, subir en noviembre o diciembre— requeriría convencer a al menos uno de los disidentes, o aceptar una votación 6-3 que debilitaría la credibilidad de la política.

El contexto macro tampoco ayuda: el petróleo Brent cotiza en US$103,39 (cayó 1,36% hoy), cerca de máximos anuales por el cierre del estrecho de Ormuz, pero una eventual reapertura podría aliviar presiones inflacionarias en semanas. El BoJ proyecta inflación «claramente por encima del 2%» desde septiembre, pero si el crudo retrocede a 90 dólares, esa proyección se revisaría.

Para quien opera en yenes o tiene exposición a deuda japonesa, la lección es clara: el BoJ está endureciendo, pero sin la unanimidad que transmite firmeza. Cada reunión será discrecional. El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, pidió alzas del BoJ la semana pasada; hoy las obtuvo, pero con un asterisco político que limita el ritmo futuro. El carry trade aún tiene margen, y el yen, por ahora, no encuentra piso.