Luna de miel terminada: Trump exige 1% horas después de que Warsh suba a 3,75%
Andrés Valcárcel · Política Monetaria · 2026-09-17
El presidente mantiene «confianza» formal en el chairman pero culpa a una junta «hostil». La Fed votó 12-0 por la subida y proyecta al menos un alza más este año.
Donald Trump exigió el miércoles que la Reserva Federal rebaje las tasas de interés a 1% o menos, horas después de que el banco central anunciara su primera subida desde julio de 2023. El presidente escribió en Truth Social: «Las tasas deberían ser 1%, o menos, porque somos el Mejor Crédito del Mundo». La contradicción es frontal: mientras la <abbr title="Comité Federal de Mercado Abierto, el órgano de la Fed que decide política monetaria">FOMC</abbr> votaba por unanimidad 12-0 elevar el rango objetivo a 3,75%-4%, Trump preparaba un mensaje que mezcla apoyo formal a Kevin Warsh con presión pública renovada.
«Estoy contando con Kevin, pero tiene una junta muy dura, puesta por otras personas», declaró Trump a reporteros tras el anuncio. Culpó a la junta de ser «muy hostil» y «muy política», acusándola de subir tasas «para hacerme lo peor que puedan». La maniobra es clara: mantener credibilidad formal con Warsh (como publicamos antes de la decisión) mientras externaliza la responsabilidad de una política monetaria que no le gusta.
Warsh eligió la inflación sobre la Casa Blanca
La Fed anunció la subida de 25 puntos básicos el miércoles a las 14:00 ET, citando inflación que ha sido «demasiado alta por demasiado tiempo». Warsh, en conferencia de prensa media hora después, señaló tres cambios desde la última reunión: datos recientes de economía fuerte (especialmente empleo), inflación elevada persistente y riesgos geopolíticos. «Debemos estar seguros de que la inflación subyacente se mueve hacia nuestro objetivo claramente y a velocidad suficiente», afirmó. «Hoy el FOMC decidió que este estándar no ha sido satisfecho».

Las proyecciones del FOMC muestran que 16 de 18 participantes esperan otra subida en 2026, con cuatro viendo posibles dos alzas más. Ninguno proyecta subidas adicionales para años posteriores; el consenso anticipa un recorte en 2028 y al menos uno en 2029. El <abbr title="Gráfico de puntos que refleja las proyecciones individuales de cada miembro del FOMC sobre la tasa de interés futura">dot plot</abbr> deja claro que esta no es una subida única: la Fed prepara al mercado para más restricción si la inflación no cede.
Wall Street dio la espalda al discurso de Trump
Los tres grandes índices estadounidenses cerraron el miércoles en rojo tras abrir en verde y girar durante la sesión. El Dow Jones cayó 1,21% a 51.461,90 puntos; el S&P 500 perdió 0,45% (7.551,81); el Nasdaq apenas cedió un 0,01% (25.978,42). El índice dólar (<abbr title="Índice ponderado del dólar frente a una cesta de seis monedas principales">DXY</abbr>) subió 0,61% a 100,28, su nivel más alto desde el 31 de julio y su mayor ganancia diaria desde mediados de junio.
- Treasury 10 años: alcanzó 5,01%, su máximo desde 2007, señalando que los inversores descuentan más alzas.
- Treasury 2 años: subió 7 puntos básicos a máximo en dos años.
- Oro: hoy cotiza en $4.354,30, retrocediendo 0,76% tras el alza de tasas, en línea con el fortalecimiento del dólar.
La reacción de renta fija es elocuente: los yields más altos reflejan expectativa de política más restrictiva durante más tiempo. El mercado ignoró las amenazas previas de Trump y ahora ignora su exigencia post-anuncio. Antes de la decisión, el presidente había amenazado el 4 de septiembre con prohibir el comercio con países con déficit comercial si la Fed no bajaba tasas.

De luna de miel a confrontación abierta en cuatro meses
Warsh fue confirmado en mayo de 2026 por el Senado con 54 votos a favor y 45 en contra, el margen más estrecho para un chairman de la Fed en la era moderna. Trump lo eligió para reemplazar a Jerome Powell y durante la ceremonia de investidura el 22 de mayo declaró: «Quiero que Kevin sea totalmente independiente». Esa declaración quedó lejos el miércoles, cuando Trump añadió: «Le dije a Kevin: 'Podrías simplemente votar con la junta. No va a importar'».
La presión presidencial sobre la Fed no es nueva para Trump; ya la ensayó con Powell durante 2025, atacándolo repetidamente por mantener tasas altas. Christopher Phelan, jefe del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, declaró a CNBC antes de la reunión que subir tasas sería un «error». El mensaje coordinado desde la Casa Blanca no impidió que el FOMC actuara. Ahora la pregunta es si Warsh podrá mantener esa línea cuando Trump escale públicamente o si la unanimidad de septiembre se quiebra en las próximas reuniones.
La amenaza comercial del 4 de septiembre («BAJA LA TASA O DEJARÉ DE COMERCIAR CON PAÍSES CON DÉFICIT») sigue sobre la mesa. Trump no la retiró tras el anuncio del miércoles; simplemente cambió de táctica, externalizando culpa hacia la junta. Richard Clarida, ex vicepresidente de la Fed y ahora en PIMCO, advirtió en junio que «la Fed podría permanecer en modo de espera durante bastante tiempo, posiblemente incluso más allá de 2026». La subida de esta semana rompe ese escenario de espera, pero a costa de abrir un frente político que puede costarle a Warsh cualquier margen de maniobra con la Casa Blanca.
¿Qué viene ahora?
El FOMC proyecta al menos una subida más en lo que queda de 2026, con cuatro miembros abiertos a dos alzas adicionales. La próxima reunión está programada para noviembre. Entre tanto, los datos de inflación de septiembre se publicarán en octubre; si muestran retroceso significativo, Warsh tendrá argumento para pausar. Si no, la confrontación con Trump escalará. El chairman acaba de demostrar que puede votar contra la presión presidencial cuando tiene unanimidad del FOMC detrás. La pregunta es cuánto durará esa unanimidad si Trump convierte cada alza en un ataque frontal y reactiva las amenazas comerciales como palanca.