¿Cómo puede la IA bajar inflación si su capex presiona bonos al alza?
María González · Política Monetaria · 2026-09-16
Kevin Warsh reconoció hoy que el gasto masivo de los hiperscalers compite por capital y empuja tasas. El bono a 10 años rozó el 5%, máximo desde 2007. La paradoja del presidente de la Fed, al descubierto.
Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, reconoció hoy en la conferencia de prensa posterior a la decisión de tipos que el capex masivo en infraestructura de inteligencia artificial está presionando las tasas de bonos a largo plazo al alza. El <abbr title="Bono del Tesoro estadounidense con vencimiento a 10 años, referencia clave de tasas de interés a largo plazo">bono del Tesoro a 10 años</abbr> tocó el 5,01% hoy miércoles, su nivel más alto desde julio de 2007, según datos en tiempo real. La declaración de Warsh pone en evidencia una paradoja: durante meses defendió que la IA aumentaría la productividad y contendría la inflación, pero el financiamiento de esa misma revolución tecnológica compite con el gobierno por capital y empuja rendimientos al alza.

«La competencia por capital es real»
Warsh no usó rodeos. Al explicar los tres factores detrás de la suba de tasas a largo plazo en 2026 —fortaleza económica, competencia por capital y geopolítica— colocó el gasto en IA como la segunda causa estructural.
El timing de la declaración no es casual. La Fed subió hoy las tasas de referencia a un rango de 3,75%-4,00%, la primera alza desde 2023, citando inversión de capital robusta y crecimiento de productividad como justificación. Pero ese mismo capex que Warsh celebra como motor de productividad está elevando los costos de financiamiento a largo plazo que su política supuestamente busca controlar.
De $35 mil millones anuales a $132 mil millones en ocho meses
Los números detrás de la declaración de Warsh son contundentes. Según un análisis de Vanguard publicado el 31 de julio, los cinco grandes hiperscalers —Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle— emitieron $132 mil millones en bonos solo hasta julio de 2026. El promedio anual de emisiones entre 2020 y 2024 fue de apenas $35 mil millones. En 2025, el volumen saltó a $93 mil millones. Este año, la cifra ya cuadriplica el ritmo histórico.
Una de esas colocaciones, la oferta multifondo de Amazon por $25 mil millones en julio, se encuentra entre las mayores ventas de bonos corporativos jamás registradas. El spread fijado fue de aproximadamente 120 puntos base sobre Treasuries a 30 años, según TechTimes, ofreciendo a inversores institucionales una alternativa atractiva frente a deuda soberana. En la práctica, eso significa que capital que antes fluía hacia bonos del gobierno ahora compite por rendimientos corporativos.
- Microsoft, Meta, Amazon y Google: capex acumulado de $301 mil millones en la primera mitad de 2026, según I/O Fund.
- Guidance anual actualizada: $732,5 mil millones, un 39% superior a las expectativas de noviembre de 2025 y 158% por encima de septiembre de 2024.
- Deuda como porcentaje del capex: pasó del 9% en 2024 al 32% a mitad de 2026, según Vanguard. Los hiperscalers ya no financian solo con flujo de caja; acuden al mercado de bonos en competencia directa con el Tesoro.

La paradoja de Warsh, al descubierto
Warsh ha sostenido durante meses que la inteligencia artificial aumentaría la productividad y, con el tiempo, reduciría presiones inflacionarias. Esa fue la justificación detrás de su postura más dovish en el primer semestre de 2026. Pero el financiamiento de esa misma revolución tecnológica está elevando las tasas a largo plazo, encareciendo el crédito y apretando condiciones financieras. Jamie Dimon ya advirtió en agosto que la infraestructura de IA, junto con déficits y remilitarización, podría mantener tasas altas por más tiempo. Warsh hoy admite parcialmente esa tesis.
El bono a 10 años cotizaba en 4,96% al cierre del viernes 11 de septiembre, según ETFtrends. Cinco días después, superó el 5%. Eso no ocurría desde julio de 2007, en plena burbuja previa a la crisis financiera. La diferencia: en 2007 la presión venía de un mercado inmobiliario sobrecalentado. En 2026, viene de una carrera tecnológica financiada con deuda corporativa récord.
De ciclo tecnológico a ciclo de crédito
La narrativa ya había cambiado antes de la declaración de Warsh. Como publicamos en julio, el boom de IA dejó de ser un ciclo tecnológico para convertirse en un ciclo de crédito. Los hiperscalers ya no pueden sostener el ritmo de inversión solo con caja operativa. Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft generaron flujos de caja operativos combinados de aproximadamente $350 mil millones en 2025, pero el guidance de capex para 2026 supera los $700 mil millones. La diferencia se cubre con emisiones de bonos.
El impacto en el mercado de <abbr title="Instrumentos de deuda con plazo superior a 10 años, sensibles a expectativas de inflación y crecimiento a largo plazo">bonos largos</abbr> es estructural. Vanguard identificó un cambio de régimen: la oferta de deuda corporativa de IA no solo compite con Treasuries por volumen, sino que comprime spreads y redefine la curva de rendimientos. Los inversores institucionales de largo plazo —fondos de pensiones, aseguradoras— están eligiendo bonos corporativos con <abbr title="Diferencia de rendimiento entre un bono corporativo y un bono del Tesoro de vencimiento similar, que refleja el riesgo de crédito">spreads</abbr> de 100-120 puntos base sobre deuda soberana en vez de aceptar rendimientos del Tesoro que, hasta hace días, cotizaban por debajo del 5%.
La Fed subió tipos hoy a 3,75%-4,00%, pero las tasas a largo plazo —las que importan para hipotecas, crédito corporativo y valoración de activos— están siendo determinadas por la competencia entre el Tesoro y los hiperscalers. Warsh lo reconoció. La pregunta que no respondió es cuánto más puede aguantar su tesis de IA deflacionaria cuando el financiamiento de esa misma IA está presionando bonos largos al alza y encareciendo el crédito para el resto de la economía.