Tesla lidera pedido récord de 2.500 camiones eléctricos de Z-Scale
María González · Energía y Clima ·
La mayor orden de Class 8 eléctricos en la historia de EE.UU. casi duplica la flota existente. Microsoft y PepsiCo lideran una alianza que rompe el mercado mediante demanda agregada.
Z-Scale, una alianza de transportistas que incluye a Microsoft y PepsiCo, colocó en septiembre el mayor pedido de camiones eléctricos <abbr title="Clase de camiones pesados con peso bruto vehicular superior a 33.000 libras">Class 8</abbr> en la historia de Estados Unidos: 2.500 unidades. El volumen casi duplica la flota de eléctricos de batería de ese segmento actualmente en circulación en carreteras estadounidenses, según Cristiano Façanha, jefe de Electrificación de Carga por Carretera América del Norte en Smart Freight Centre.
Tesla fue seleccionado como proveedor principal tras una <abbr title="Request for Proposal, solicitud formal de propuestas">RFP</abbr> competitiva, pero no es el único: Kenworth, RIDE y Volvo participan como proveedores secundarios. La estructura del acuerdo, anunciada el 22 de septiembre, refleja una apuesta por la competencia de precios en un mercado que hasta ahora carecía de escala.

Demanda agregada como ruptura de mercado
Z-Scale (Zero Emission Truck Shipper Carrier Alliance Leading Electrification) es operado conjuntamente por Smart Freight Centre y Catalyst Mobility. Además de Microsoft y PepsiCo, los miembros fundadores incluyen a Ikea y Red Bull. El modelo ataca un problema estructural: al agregar demanda de carga a una escala que ninguna empresa individual podría alcanzar, la alianza construye un mercado que antes no existía.
CALSTART reportó en junio que 2.509 camiones de cero emisiones pesados se habían desplegado a nivel nacional entre 2017 y 2025. Una sola orden, en ese contexto, equivale a ocho años de adopción acumulada. La alianza tiene 18 meses para desplegar los primeros 2.500 camiones en diez hubs logísticos: Los Ángeles, Stockton, Bakersfield, Seattle/Tacoma, Houston, Dallas, San Antonio, Chicago, Atlanta y el área Newark/Nueva York.
Como ya publicamos tras el arranque de producción en la planta de Sparks, Nevada, el Semi tardó nueve años en llegar desde su presentación. Ahora, con capacidad anunciada de 50.000 unidades anuales, la planta enfrenta su primera prueba de volumen real: entregar 2.500 camiones en año y medio mientras atiende pedidos previos de clientes como Einride (500 unidades) y PepsiCo (50 unidades).
Precios competitivos mediante volumen
La RFP competitiva permitió a cada fabricante presentar ofertas ajustadas gracias al volumen garantizado. Según la alianza, el objetivo es alcanzar un período de retorno de tres años para los transportistas, con camiones de al menos 400 millas de autonomía. Tesla ofrece dos versiones del Semi: Standard Range con 325 millas de autonomía a $260.000, y Long Range con 500 millas a $290.000.
Dan Priestley, director del Programa Tesla Semi, afirma que el camión «está diseñado para operaciones de costo por milla más bajo que diesel». La alianza seleccionó los modelos Standard Range para traslados portuarios y Long Range para rutas entre el sur de California y almacenes del interior.
| Modelo | Autonomía | Precio | Uso principal |
|---|---|---|---|
| Standard Range | 325 millas | $260.000 | Traslados portuarios |
| Long Range | 500 millas | $290.000 | Rutas interestatales |
El precio de lista del Long Range implica un <abbr title="Costo total de propiedad, incluyendo operación y mantenimiento">TCO</abbr> comparable al de un camión diésel convencional si se mantiene la promesa de costos operativos más bajos. La estructura de financiación queda a cargo de ZET Financial, una empresa que trabaja con flotas corporativas y transportistas para integrarlos en Z-Scale y reducir el riesgo para carriers pequeños y medianos.

Meta de largo plazo y competencia regulada
La ambición de Z-Scale llega a 10.000 camiones y más allá. Esa cifra cuadruplicaría la flota eléctrica Class 8 existente en EE.UU. y convertiría a la alianza en el mayor comprador individual del segmento. La estructura abierta —con Tesla como proveedor principal pero no exclusivo— mantiene presión competitiva: si algún fabricante no cumple con plazos o especificaciones, el volumen puede redirigirse a otro.
- Tesla Semi: proveedor principal para los 2.500 iniciales, con capacidad de producción de 50.000 unidades anuales en Nevada.
- Kenworth: fabricante tradicional de camiones pesados, con presencia consolidada en flotas diésel.
- RIDE: startup de vehículos eléctricos comerciales, con autonomía declarada de hasta 400 millas.
- Volvo: competidor directo en el segmento pesado, con experiencia en Europa y entrada reciente al mercado eléctrico estadounidense.
El contraste con el modelo tradicional de compra es claro: en lugar de que cada empresa negocie individualmente con fabricantes, Z-Scale centraliza la demanda y distribuye el riesgo. Si un transportista no puede absorber todo su volumen asignado, otro miembro de la alianza puede hacerse cargo. Esa flexibilidad operativa reduce el riesgo de inventario para los fabricantes y el riesgo de <abbr title="Inversión de capital, gasto en activos fijos">capex</abbr> para los transportistas.
Contexto de mercado y precio de la acción
Tesla cotiza este lunes en $403,41, con una subida del 0,90% en la sesión. El pedido de Z-Scale fue anunciado hace más de un mes, el 22 de septiembre, por lo que su impacto ya está incorporado en el precio. Desde entonces, la acción ha operado en un rango de $297,38 a $498,83 en las últimas 52 semanas.
La noticia del pedido coincidió con el arranque de entregas comerciales del Semi en Nevada, un hito que el mercado recibió con escepticismo: la acción cerró ese viernes 25 de septiembre en $372,11, cayendo 1,54% mientras analistas recortaban proyecciones. La pregunta que persiste es la misma: ¿puede Tesla cumplir con el ritmo de producción que los pedidos exigen?
El plazo de 18 meses para entregar 2.500 unidades equivale a un ritmo promedio de 139 camiones al mes, o 1.667 al año solo para esta orden. Si la planta tiene capacidad teórica de 50.000 unidades anuales, debería poder absorber el volumen sin problemas. Pero la capacidad anunciada y la capacidad demostrada no son lo mismo: hasta ahora, Tesla no ha reportado cifras semanales de producción del Semi, y los únicos datos públicos son las entregas puntuales a Einride y PepsiCo.
Z-Scale ha resuelto el problema de la demanda. Ahora Tesla tiene que resolver el de la oferta. El plazo de 18 meses termina en marzo de 2028, y cualquier retraso significativo afectará no solo a esta orden sino a la credibilidad del Semi como producto comercial viable. Por el lado de los transportistas, la ecuación es simple: si el TCO no baja como prometen, el modelo de Z-Scale pierde su ventaja competitiva y la transición eléctrica en carga pesada vuelve a estancarse.