Trump evalúa ban de diésel pero reconoce que puede subir la gasolina
Andrés Valcárcel · Geopolítica · 2026-09-28
El presidente confirma que está considerando «muy en serio» frenar exportaciones de diésel estadounidenses pese a advertir que la medida podría disparar precios domésticos de combustible.
Donald Trump dijo el viernes que está evaluando «muy en serio» prohibir o limitar las exportaciones de diésel estadounidenses, una medida que busca aliviar el precio récord del combustible en el mercado doméstico pero que, según reconoció el propio presidente, «a veces puede llevar a un pequeño aumento en gasolina para autos». La declaración, reportada ayer por Bloomberg, marca un giro tras días de contradicciones internas en su administración y llega a dos meses de las elecciones de medio término de noviembre.
El diésel minorista en Estados Unidos alcanzó $6,53 por galón el martes 22 de septiembre, un máximo histórico que compara con $3,69 hace un año, antes de que estallara la guerra con Irán. El encarecimiento golpea directamente a agricultores, transportistas y la cadena logística completa, sectores clave para la base republicana y sensibles en año electoral.
De «fake news» a prioridad oficial en cinco días
La cronología expone la tensión interna. El martes 22 de septiembre Trump declaró que había pedido un ban de exportaciones, mientras el Secretario del Tesoro Scott Bessent confirmó que la administración examinaba si era viable un ban completo o parcial. Dos días después, la propia Casa Blanca negó la declaración calificándola de «fake news», lo que generó volatilidad inmediata: Marathon Petroleum cayó hasta 7% en la semana, Valero Energy perdió 6,8% y Phillips 66 retrocedió 3,08%.
Pero entre el jueves 24 y el viernes 25 de septiembre, Trump volvió a insistir ante <abbr title="Cadena de televisión estadounidense conservadora">Fox News</abbr> que está considerando la medida «muy en serio». El domingo, en declaraciones recogidas por Bloomberg, admitió el trade-off: frenar exportaciones podría reducir el precio del diésel en surtidores estadounidenses, pero elevaría el de la gasolina. Y agregó: «así que lo estamos viendo muy en serio — podremos hacerlo».

Escasez estructural: menos de 100 millones de barriles hasta 2027
El problema de fondo no es nuevo. Las guerras en Irán y Ucrania han interrumpido severamente los suministros globales de diésel, dejando millones de barriles diarios varados en Oriente Medio y Rusia. La <abbr title="Energy Information Administration, agencia oficial de estadísticas energéticas de EE.UU.">EIA</abbr> pronostica que los inventarios de combustible destilado en Estados Unidos caerán por debajo de 100 millones de barriles en septiembre y permanecerán bajo ese mínimo de cinco años hasta finales de 2026 y la mayor parte de 2027.
Europa tampoco tiene colchón: las existencias en el centro de Ámsterdam-Róterdam-Amberes estaban 16% por debajo del promedio de cinco años en julio, mientras que en Singapur los niveles promediaron 8,2 millones de barriles en las últimas semanas, por debajo de los 9,6 millones de 2025. Russell Hardy, CEO de Vitol, declaró en la Asia-Pacific Petroleum Conference: «hay realmente una escasez de productos porque nos faltan 2 millones de barriles diarios de Rusia y casi 2 millones de Oriente Medio».
- Diésel minorista EE.UU.: $6,53 por galón el 23 de septiembre, récord histórico; $3,69 hace un año (+77%)
- Inventarios domésticos (EIA): proyectados por debajo de 100 millones de barriles hasta finales de 2026 y la mayor parte de 2027
- Europa (ARA): existencias 16% por debajo del promedio de cinco años en julio
- Asia (Singapur): inventarios en 8,2 millones de barriles, bajo el promedio 2025 de 9,6 millones
El boomerang: bajar precios en casa puede dispararlos afuera y después adentro
Analistas de energía y economistas advierten que un ban podría generar el efecto contrario al buscado. La lógica: si Estados Unidos retiene diésel y deja de abastecer mercados como Canadá, América Latina o Europa, los precios globales subirían aún más en un contexto de escasez crítica. Esa presión terminaría rebotando sobre el mercado estadounidense a través de dos canales: mayor demanda de crudo para satisfacer necesidades internas (encareciendo el <abbr title="West Texas Intermediate, referencia de petróleo ligero estadounidense">WTI</abbr>) y ajustes de refinadores que desviarían capacidad hacia gasolina, presionando sus márgenes y eventualmente los precios en surtidor.
El <abbr title="Diferencia entre el precio del producto refinado y el del petróleo crudo, que mide la rentabilidad de la refinación">crack spread</abbr> de diésel —el margen entre el precio del combustible refinado y el crudo— se ubicó en $110,40 por barril el 11 de septiembre de 2026, con un máximo intradiario de $108,02 el 3 de septiembre, niveles nunca antes sostenidos. Esa rentabilidad récord convierte la refinación de diésel en una de las operaciones más lucrativas del sector energético, pero también refleja la extrema escasez del producto. Si el ban reduce la demanda global atendida por refinerías estadounidenses, esos márgenes caerían, pero la volatilidad regulatoria ya está pesando sobre las valuaciones de Marathon, Valero y Phillips 66.

Presión electoral contra economía global
El timing no es casual. Las elecciones de medio término de noviembre obligan a Trump a mostrar resultados tangibles en precios de combustible, especialmente tras meses de protestas de transportistas y agricultores. Pero la medida choca con la realidad de un mercado de diésel interdependiente: Estados Unidos no puede aislarse sin consecuencias globales que terminen rebotando sobre su propia economía.
El conflicto llevó a bloqueos navales que paralizaron exportaciones de petróleo de países del Consejo de Cooperación del Golfo a través del estrecho de Ormuz, cortando suministro para refinerías en grandes naciones importadoras y llevando a refinadores estadounidenses a operar por encima del 100% de su capacidad nominal. Esa saturación provocó el aumento en precios domésticos de gasolina y diésel que ahora impulsa a la administración a considerar el ban.
El precedente ruso ofrece una pista: en 2025, Rusia implementó un ban parcial de diésel, pero el impacto fue limitado porque grandes refinerías siguieron exportando a través de excepciones. Si Trump avanza, la pregunta es si iría más lejos con una prohibición sin fisuras o si adoptaría un enfoque selectivo por destinos o volúmenes. Por ahora, el presidente reconoce el dilema pero no ha firmado nada. El mercado, mientras tanto, espera con inventarios en mínimos históricos y márgenes que siguen en récord.