Trump amenaza con borrar Irán pero se abre a reunirse con Pezeshkian en la ONU

Andrés Valcárcel · Geopolítica · 2026-09-21

El presidente estadounidense planteó destrucción total o colapso económico el domingo, mientras dice estar dispuesto a sentarse con el líder iraní mañana en Nueva York. Teherán responde con advertencias militares y condiciones políticas.

Donald Trump planteó el domingo tres escenarios para Irán: «borrar» el país, dejar que su economía «se pudra» o llegar a un acuerdo. La declaración llega 48 horas antes de que funcionarios iraníes y el presidente estadounidense coincidan en Nueva York para la Asamblea General de la ONU, que Trump encabezará mañana martes por la mañana. El petróleo <abbr title="Referencia de crudo del Mar del Norte, cotiza en dólares por barril">Brent</abbr> cerró el viernes en $103,67 por barril, tras acumular un avance de aproximadamente 10% en septiembre, según datos de Trading Economics.

En una llamada con Fox News el domingo 20 de septiembre, Trump preguntó: «¿Si y cuándo hago explotar toda la nación? Será mejor que se comporten». Las opciones que planteó no dejaron margen: destrucción militar inmediata, asfixia económica prolongada o negociación. El cerco económico ya está en marcha desde agosto, cuando el presidente prometió «la operación económica más devastadora jamás emprendida contra cualquier país».

El doble mensaje de Washington

Pese a la retórica, Trump declaró que sería «probablemente abierto» a reunirse con el presidente iraní Masoud Pezeshkian durante la asamblea. Pero inmediatamente matizó que está en «modo decisión» sobre si volar el país. La contradicción no es accidental: es la misma táctica de presión máxima con puerta entreabierta que ha marcado la estrategia estadounidense desde que el conflicto comenzó el 28 de febrero, hace ya más de seis meses.

Trump amenaza con borrar Irán pero se abre a reunirse con Pezeshkian en la ONU

El timing no es casual. Los líderes iraníes están llegando a Nueva York esta semana, y la Casa Blanca sabe que cualquier encuentro bilateral —confirmado o no— genera expectativas de mercado. Altos asesores han discutido internamente, según reportó Wall Street Journal la semana del 15 de septiembre, la posibilidad de que la guerra se extienda hasta enero de 2029, pasado el Inauguration Day del próximo mandato. Eso contradice abiertamente la promesa de Trump de que el conflicto terminaría después de los comicios de mitad de término en noviembre.

Irán responde con advertencias militares y condiciones políticas

El Comando Central de Khatam al-Anbiya, núcleo operativo de las fuerzas armadas iraníes, advirtió el domingo que su inteligencia detecta preparativos para un nuevo ataque a gran escala por parte de Estados Unidos y sus aliados. La respuesta sería «ataques sostenidos, efectivos y dolorosos» contra «todos sus bases e intereses en la región» si Washington «comete cualquier error». La advertencia es genérica, pero el tono marca endurecimiento justo cuando debería haber gestos de apertura si Teherán quisiera sentarse a negociar.

Mohammad Bagher Ghalibaf, Speaker del Parlamento iraní, dejó claro el sábado que la diplomacia solo se activa cuando Irán tenga «ventaja en el campo de batalla». Dijo que el Estrecho de Ormuz no reabrirá hasta que se cumplan las siete condiciones iraníes, sin detallar cuáles. Ghalibaf también reconoció abiertamente divisiones internas dentro del establecimiento político: una facción rechaza cualquier diplomacia, aceptando el riesgo de guerra prolongada; otra aboga por rendición a las condiciones estadounidenses. Ninguna de las dos controla la agenda por completo.

Estos compromisos formaban parte del memorando de entendimiento firmado en junio, diseñado para terminar el conflicto con una ventana de 60 días para negociar un acuerdo final sobre el programa nuclear iraní. Ambos lados violaron el compromiso de tregua durante ese período y no lograron extender la negociación. En abril, Irán ya había presentado una contrapropuesta de 10 puntos no negociables que incluía fin definitivo de la guerra y protocolo de paso por Ormuz. Washington no aceptó ninguna.

El petróleo y la cronología que no cierra

El Brent cotiza esta madrugada en $103,67, con retroceso del 1,5% en las últimas horas, pero mantiene una ganancia de aproximadamente el 10% en lo que va de septiembre. El mercado ya no compra cada titular geopolítico como lo hacía en marzo o abril, cuando JP Morgan admitió que no puede modelar el final del crudo caro. La volatilidad está integrada en el precio: los traders esperan señales concretas, no declaraciones.

Trump prometió en septiembre que la guerra terminaría tras los comicios de noviembre y que los precios de petróleo caerían bruscamente. Sus propios asesores discuten internamente un conflicto que se arrastra hasta 2029. La contradicción no es solo narrativa: afecta expectativas de <abbr title="Reserva Federal de Estados Unidos">Fed</abbr>, inflación importada y márgenes de refino en un mercado global donde el Estrecho de Ormuz sigue cerrado desde febrero. Mientras tanto, milicias pro-Irán de Yemen atacan Arabia Saudita y amenazan rutas navales críticas, expandiendo el conflicto más allá del enfrentamiento bilateral.

La Asamblea General arranca mañana martes. Trump encabezará la sesión por la mañana. Pezeshkian y su equipo ya están en Nueva York. Si hay reunión bilateral, será la primera entre ambos presidentes desde que comenzó el conflicto hace más de seis meses. Si no la hay, el mercado entenderá que la retórica del domingo fue solo eso: retórica. El Brent responderá en consecuencia.