Impuestos: las empresas pagan menos y los trabajadores más en EE.UU.

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Las corporaciones aportaron $71 mil millones menos al fisco en 2026; los trabajadores compensaron con $100 mil millones más. La One Big Beautiful Bill cambió quién paga impuestos en Estados Unidos.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos recaudó $381 mil millones en impuestos corporativos durante el año fiscal 2026, un 16% menos que los $452 mil millones del ejercicio anterior. La caída de $71 mil millones fue consecuencia directa de la One Big Beautiful Bill Act, la reforma fiscal de la administración Trump promulgada en julio de 2025 que amplió deducciones para inversiones empresariales. El dato se publicó el pasado viernes en el informe mensual del Tesoro correspondiente al cierre del año fiscal el 30 de septiembre.

Los trabajadores compensaron parte de esa caída. Los impuestos individuales —principalmente retenciones de nómina— subieron 7% a $2,8 billones, un aumento de $100 mil millones respecto a los $2,7 billones de 2025. El resultado: la carga fiscal se redistribuyó de las empresas a las personas. El déficit federal cerró en $2 billones, el tercer registro más alto de la historia estadounidense.

Impuestos: las empresas pagan menos y los trabajadores más en EE.UU.

Corporaciones vs. individuos

La participación de los impuestos corporativos en los ingresos federales totales cayó de 10,78% en el año fiscal 2024 a 7,07% en 2026, según análisis de datos de la <abbr title="Oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos">CBO</abbr>. En paralelo, las retenciones de nómina representaron el 68,2% de los ingresos federales en 2026, frente al 67,2% del año anterior. La relación entre ingresos de nómina e impuestos corporativos alcanzó 9,7 veces, un dato que refleja la concentración creciente de la recaudación en los trabajadores.

Comparativa de ingresos fiscales FY2025 vs. FY2026
ConceptoFY2025FY2026Variación
Impuestos corporativos$452 mil millones$381 mil millones-16% (-$71 mil millones)
Impuestos individuales$2,7 billones$2,8 billones+7% (+$100 mil millones)
Aranceles$195 mil millones$173 mil millones-11% (-$22 mil millones)
Déficit federal$1,8 billones$2 billones+12%

Qué cambió con la ley

La One Big Beautiful Bill Act, promulgada el 4 de julio de 2025, revivió la depreciación acelerada del 100% para inversiones a corto plazo, eliminó la amortización obligatoria de cinco años para gastos de I+D doméstico —permitiendo su deducción inmediata— e hizo permanentes límites más generosos en deducciones de intereses. La Tax Foundation proyectó que los contribuyentes corporativos reducirían su obligación fiscal en 0,6% del valor agregado en 2026, equivalente a $137 mil millones. La cifra final del Tesoro sugiere que el impacto neto fue de $71 mil millones, probablemente porque no todas las empresas utilizaron las deducciones al máximo o porque hubo otros factores compensatorios.

Los aranceles tampoco ayudaron

Los ingresos por aranceles cayeron 11% a $173 mil millones en el año fiscal 2026, desde $195 mil millones en 2025. La caída responde al fallo de la Corte Suprema del 20 de febrero de 2026, que anuló los aranceles impuestos bajo la <abbr title="Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional">International Emergency Economic Powers Act</abbr> (IEEPA), determinando que el presidente carecía de autoridad bajo ese estatuto. La administración Trump tuvo que reestructurar el régimen arancelario, lo que interrumpió parte de la recaudación. Los $22 mil millones perdidos en aranceles no fueron compensados por otras fuentes.

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Dependencia de nómina en máximos

El 68,2% de los ingresos federales proviniendo de retenciones de nómina marca una concentración histórica. Axis Intelligence Research señala que en 2026 la recaudación de nómina fue 9,7 veces superior a la de impuestos corporativos. Esa dependencia expone al fisco estadounidense a cualquier desaceleración del mercado laboral: si el empleo se debilita, los ingresos tributarios caen de forma más pronunciada. Con los intereses de la deuda superando el billón de dólares anuales, la vulnerabilidad fiscal aumenta.

Para inversores, el cambio tiene dos lecturas. Las empresas cotizan con más margen operativo neto tras impuestos —beneficio para quienes estén largos en acciones—, pero la estructura fiscal depende cada vez más de que los sueldos sigan creciendo. Si llega recesión, el déficit se dispara aún más rápido que en ciclos anteriores. El bono a 10 años cotizaba este lunes en 5,136%, reflejando que el mercado ya está cobrando prima por el riesgo fiscal de largo plazo.

La CBO estimó en septiembre una caída corporativa de $96 mil millones para los primeros once meses del año fiscal, proyectando un descenso del 25%. El dato final del Tesoro —$71 mil millones en doce meses completos, equivalente al 16%— sugiere que hubo recuperación parcial en septiembre o que las estimaciones preliminares fueron revisadas. De cualquier modo, la dirección es clara: las corporaciones pagaron menos, los trabajadores pagaron más y el déficit siguió subiendo. Quien opera esperando liquidez federal abundante o recortes de gasto significativos en 2027 debería revisar estos números con cuidado.