SEC propone norma cripto basada en el safe harbor de Peirce
Patricia López · Regulación Cripto · 2026-09-28
Regulation Crypto Assets propone dos exenciones de registro y un safe harbor que heredan el ADN del Token Safe Harbor de Peirce. Ella sale el 2 de octubre; el período de comentarios cierra el 20.
La SEC propuso el 18 de agosto su primera norma cripto formal bajo Paul Atkins: Regulation Crypto Assets, un marco que permite a proyectos cripto recaudar hasta $5 millones en cuatro años o hasta $75 millones anuales sin disparar la regulación completa de valores. Incluye un safe harbor para que un emisor pueda desvincularse del contrato de inversión una vez completados los esfuerzos gerenciales prometidos. El período de comentarios públicos cierra el 20 de octubre; la regla final llegará en los meses siguientes.
La propuesta llega seis semanas después de que el Clarity Act fracasara en el Senado con votación 49–50 el 15 de septiembre. Sin legislación federal que establezca una estructura de mercado permanente, la SEC avanza por rulemaking reversible mientras Hester Peirce prepara su salida. La comisionada que impulsó el concepto original deja la agencia el 2 de octubre, justo cuando el período de comentarios sobre una propuesta que lleva su firma conceptual entra en la recta final.
El linaje Peirce
Regulation Crypto Assets traza su ADN directo del <abbr title="Propuesta de puerto seguro temporal presentada por Hester Peirce en febrero de 2020 para dar a proyectos cripto tres años de gracia antes de cumplir registro SEC completo">Token Safe Harbor</abbr> que Peirce publicó en febrero de 2020. Aquel marco, nunca adoptado formalmente, proponía un período de gracia de tres años para que redes descentralizadas maduraran antes de enfrentar requisitos de registro. La propuesta de Atkins recoge la misma lógica: permitir que un proyecto levante capital y desarrolle infraestructura sin quedar atrapado en la categoría de valor desde el día uno.
La diferencia está en la ejecución. Donde Peirce ofreció un safe harbor temporal basado en el tiempo, Atkins propone dos exenciones permanentes basadas en el tamaño de la recaudación y un safe harbor activado por evento: el emisor auto-certifica que completó o cesó de forma permanente los «essential managerial efforts» prometidos en el contrato de inversión. Cumplido ese hito, el activo cripto se desvincula del contrato de inversión subyacente y deja de estar bajo la jurisdicción de valores de la SEC.

Dos exenciones, un safe harbor
La propuesta crea dos vías de recaudación con disclosure simplificado:
- Startup exemption: hasta $5 millones en un período de cuatro años. Diseñada para proyectos en fase temprana que necesitan capital inicial sin enfrentar costos de registro completo.
- Fundraising exemption: hasta $75 millones anuales. Para proyectos con tracción que buscan escalar infraestructura o desarrollo de producto de forma continua.
- Safe harbor: permite al emisor certificar el fin de los esfuerzos gerenciales prometidos. Una vez invocado, el activo cripto se considera separado del contrato de inversión original y fuera del ámbito de la regulación de valores.
Ambas exenciones exigen disclosures basados en principios, no en formularios prescriptivos. El emisor debe proporcionar información material sobre el proyecto, el equipo, el uso de fondos y los riesgos, pero sin la carga de un <abbr title="Formulario de registro completo ante la SEC requerido para ofertas públicas tradicionales">Form S-1</abbr>. Las normas federales antifraud y antimanipulación siguen aplicando en su totalidad: mentir en el disclosure o manipular el mercado secundario mantiene las consecuencias penales y civiles habituales.
El safe harbor es el componente más novedoso. No depende del paso del tiempo, sino de un hecho verificable: que el proyecto ya no depende de los esfuerzos gerenciales centralizados que convirtieron la venta inicial en un contrato de inversión según el <abbr title="Test de 1946 de la Corte Suprema que define cuándo un instrumento es un valor: inversión de dinero en empresa común con expectativa de ganancias derivadas principalmente de esfuerzos de terceros">test de Howey</abbr>. En la práctica, un proyecto DeFi podría recaudar bajo la fundraising exemption, lanzar el protocolo, transferir gobernanza a la comunidad de holders y después invocar el safe harbor para operar sin supervisión de la SEC sobre el token.
Cody Carbone, CEO de la Digital Chamber, señaló que la SEC «reconoció sugerencias de firmas cripto» en el lenguaje propuesto. La consulta pública está abierta y varias asociaciones de la industria ya presentaron borradores de comentarios; el tono general apunta a respaldar el marco mientras piden aclaraciones sobre qué constituye exactamente el fin de los «essential managerial efforts» y si el safe harbor sobrevive un cambio de administración en la SEC.

El timing pone en evidencia la estrategia de la SEC de Atkins. Tres días después de que el Clarity Act cayera en el Senado, tanto la SEC como la CFTC ya tenían rulemakings en marcha. Sin ley federal que fije reglas permanentes, las agencias usan sus autoridades existentes para construir un marco operativo. El riesgo es la reversibilidad: una futura administración puede derogar o modificar sustancialmente una regla aprobada por rulemaking, mientras que una ley del Congreso requiere otra ley para cambiarla.
Peirce deja la SEC el 2 de octubre, llevándose consigo seis años de advocacy interno por marcos como este. La Crypto Task Force que dirigía queda sin líder formal cuando las normas de <abbr title="Monedas digitales diseñadas para mantener un valor estable frente a una moneda fiat, activo o canasta de activos">stablecoins</abbr> y tokenización de activos tradicionales aún están en desarrollo. Con su salida, la agencia queda con solo dos comisionados hasta que el Senado confirme un reemplazo. Los comentarios públicos cierran el 20 de octubre; la regla final tomará varios meses más de trabajo técnico y revisión legal antes de publicarse en el Federal Register.
Para quien construye en cripto desde EE. UU., Regulation Crypto Assets cambia el cálculo de riesgo regulatorio. Antes de esta propuesta, recaudar capital en un token disparaba inmediatamente el debate sobre si era un security; ahora hay dos caminos de exención explícitos y un mecanismo de salida una vez que el proyecto madura. La incertidumbre persiste sobre si un tribunal o una futura SEC respetarán la auto-certificación del safe harbor, pero el marco al menos traza una ruta que antes no existía en papel oficial.