Arm pierde el juicio contra Qualcomm pero el jurado solo otorga $2 en daños
María González · Empresas y Resultados ·
Un jurado de Delaware falló contra Arm por incumplimiento de contrato e interferencia intencional, pero los daños nominales convierten la derrota legal en victoria financiera.
Un jurado de Delaware encontró este martes que Arm Holdings incumplió su acuerdo de licencia arquitectónica con Qualcomm e intencionalmente buscó disrumpir el negocio del fabricante de chips, pero otorgó solo $2 en daños nominales. La acción de Arm opera en $254,85 (-0,15%), mientras Qualcomm sube $177,33 (+1,66%) en la sesión de hoy.
El veredicto —fechado el 13 de octubre de 2026— cierra el segundo juicio en dos años entre ambas compañías, supervisado por la jueza Maryellen Noreika en la Corte de Distrito de EE.UU. en Delaware. Qualcomm presentó la demanda en abril de 2024 alegando que Arm falló en entregar componentes técnicos requeridos bajo el contrato; posteriormente expandió las acusaciones para incluir el intento de Arm de terminar el acuerdo y su divulgación pública.
Victoria legal, derrota financiera
Qualcomm declaró el veredicto como una victoria para la innovación y la competencia. Pero los $2 en daños —un dólar por cada una de las dos demandas en las que el jurado falló a favor de Qualcomm— contrastan con una reclamación que buscaba miles de millones. Arm, por su parte, celebró: el comunicado oficial de la compañía señala que el jurado falló a favor de Arm en cuatro de las seis demandas y que «la compensación de solo dos dólares confirma el mérito de los argumentos de Arm en el caso».

El caso Meta: $170 millones perdidos por una filtración
Uno de los hallazgos clave del jurado fue que Arm intencionalmente interfirió con la relación comercial de Qualcomm con Meta Platforms. Qualcomm alegó que Arm deliberadamente filtró a Bloomberg una carta de advertencia de terminación de licencia de 2024, lo cual dañó la reputación de Qualcomm y le costó aproximadamente $170 millones en un posible acuerdo con Meta.
Karen Dunn, abogada de Qualcomm, argumentó durante la apertura del juicio que la dependencia de Qualcomm de Arm es estructural: «Es realmente grave porque todo el negocio de chips de Qualcomm depende de Arm y de que Arm honre su contrato y sus promesas». Gregg LoCascio, abogado de Arm, respondió en sus argumentos de clausura que Qualcomm «no sufrió ningún daño».
La batalla de los royalties: sentencia pendiente
El veredicto del jurado no cierra el conflicto. Qualcomm solicitó a la jueza Noreika que emitiera una sentencia previa al juicio estableciendo que Qualcomm podría suspender el pago de royalties por cinco años si el contrato fuera declarado incumplido. Noreika aún no ha emitido esa sentencia, y Arm ha argumentado que la penalidad de <abbr title="Pagos por uso de propiedad intelectual">royalties</abbr> no es aplicable.
Los royalties que Qualcomm paga a Arm por el uso de su arquitectura de computación representan miles de millones anuales. Durante el primer juicio en 2024, el CEO de Qualcomm, Cristiano Amon, testificó que Arm había buscado un aumento del 1.800% en los pagos de royalties al migrar de la versión 9 a la versión 10 de su arquitectura, un salto que Amon calificó de inaceptable.

Lo que viene: bench trial y apelaciones
Este veredicto resuelve únicamente las demandas del jurado. Un <abbr title="Juicio decidido por un juez sin jurado">bench trial</abbr> paralelo sobre la alegación de Qualcomm de que Arm no negoció de buena fe —añadida en marzo de 2026— aún está pendiente. Además, cualquiera de las partes puede apelar el veredicto del jurado, lo que extendería el litigio meses o años adicionales.
La relación comercial entre Arm y Qualcomm se ha deteriorado desde que Arm, tras su adquisición por SoftBank en 2016, cambió su modelo de negocio: de licenciar tecnología a vender chips propios, compitiendo directamente con clientes como Qualcomm. Ambos CEOs —Rene Haas de Arm y Cristiano Amon de Qualcomm— testificaron durante los cinco días de juicio.
Dependencia mutua: el problema sin resolver
La paradoja del veredicto refleja la dependencia estructural entre ambas compañías. Qualcomm necesita la arquitectura de Arm para diseñar sus procesadores Snapdragon, que dominan el mercado de smartphones Android. Arm necesita los royalties de Qualcomm —uno de sus licenciatarios más grandes— para sostener su modelo de negocio. El jurado falló contra Arm en el plano legal, pero los $2 en daños sugieren que no encontró evidencia de pérdidas cuantificables para Qualcomm.
La sentencia de Noreika sobre la suspensión de royalties definirá si esta victoria legal se convierte en una ventaja comercial real para Qualcomm. Hasta entonces, el litigio sigue siendo ruido sin precio.
| Demanda | Resultado | Daños |
|---|---|---|
| Incumplimiento de contrato | A favor de Qualcomm | $1 |
| Interferencia intencional con Meta | A favor de Qualcomm | $1 |
| Cuatro demandas restantes | A favor de Arm | $0 |