HUD investiga a Wells Fargo por préstamos a hogares negros

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El Departamento de Vivienda examina si el programa de $60 mil millones que prometió ayudar a 250.000 hogares negros violó leyes de préstamos justos. La acción cayó 1,6% el miércoles pero hoy cotiza en $82,03.

El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD) anunció el pasado miércoles 7 de octubre una investigación sobre las iniciativas de Wells Fargo para aumentar la propiedad de viviendas entre la comunidad afroamericana. La investigación examina si el banco violó las leyes federales de préstamos justos al ofrecer supuestamente trato preferencial basado en raza dentro de su programa de $60 mil millones comprometidos en 2017.

La acción de Wells Fargo cayó 1,6% a $80,25 el miércoles tras el anuncio. Cerró el jueves en $80,26, pero hoy viernes cotiza en $82,03, una recuperación de 2,21% que sugiere que el mercado no ve una amenaza inmediata de sanciones materiales.

De promesa a escrutinio

En 2017, Wells Fargo se comprometió a proporcionar $60 mil millones en préstamos hipotecarios para ayudar a al menos 250.000 hogares negros a convertirse en propietarios de viviendas antes de 2027. El banco amplió esos esfuerzos en 2022 con una iniciativa adicional de $210 millones, que incluía un Programa de Crédito de Propósito Especial de $150 millones.

Según el Wall Street Journal, el banco ha alcanzado aproximadamente el 40% del compromiso original de $60 mil millones. Esto significa que, con poco más de un año por delante, Wells Fargo necesitaría acelerar drásticamente el ritmo de originación para cumplir con su objetivo público de 250.000 hogares.

HUD envió una carta a Charlie Scharf, CEO de Wells Fargo, indicando que la investigación fue iniciada en respuesta a la «promoción pública repetida de políticas de préstamos explícitamente basadas en raza». Los funcionarios de HUD investigan específicamente si la estrategia de <abbr title="ofrecer diferentes términos o productos de préstamos según la raza del solicitante">sorteo racial</abbr> del banco violó la Ley de Vivienda Justa.

HUD investiga a Wells Fargo por préstamos a hogares negros

Reversión de política bajo Trump

La investigación marca un giro regulatorio. Programas como el de Wells Fargo, diseñados para reducir la brecha de propiedad de vivienda entre comunidades blancas y afroamericanas, fueron alentados durante la administración Biden. Ahora, bajo el gobierno de Trump, esos mismos programas están bajo escrutinio federal.

Craig Trainor, Asistente Secretario de HUD, acusó al banco de usar sorteo por raza en productos de préstamos. La investigación forma parte de una revisión más amplia de HUD sobre iniciativas similares de préstamos enfocadas en minorías en otras instituciones financieras importantes. Esto significa que Wells Fargo no es el único objetivo, pero sí el primero en recibir anuncio público de investigación.

El contexto histórico complica la situación para el banco. En 2020, Bloomberg reportó que Wells Fargo rechazó más de la mitad de los solicitantes negros que buscaban refinanciar sus hipotecas. Ese dato, que en su momento alimentó críticas sobre el acceso desigual al crédito, ahora podría ser utilizado tanto por quienes argumentan que el banco necesitaba corregir sesgos previos como por quienes sostienen que sus programas compensatorios cruzaron líneas legales.

Negociaciones cripto en paralelo

Mientras enfrenta presión regulatoria por hipotecas, Wells Fargo avanza en negociaciones con Payward, la empresa matriz de la bolsa de criptomonedas Kraken, para que esta se convierta en proveedor de <abbr title="capacidad de compra y venta de activos digitales con volumen suficiente y spreads ajustados">liquidez de criptomonedas</abbr> para el banco.

Bajo el posible acuerdo, la empresa con sede en Wyoming proporcionaría liquidez para la negociación de activos cripto. Las negociaciones están en curso y, según fuentes citadas por CoinDesk, es posible que no resulten en un acuerdo. El banco ya tiene relación con Payward: en septiembre de 2026, Wells Fargo asesoró a Nasdaq en su inversión de $100 millones en Payward, un acuerdo que valoró la empresa cripto en $21 mil millones.

La simultaneidad de ambos eventos —investigación federal y expansión cripto— plantea un dilema de lectura. Para algunos analistas, diversificar ingresos hacia servicios digitales mientras la banca tradicional enfrenta escrutinio es una estrategia defensiva ante la rotación sectorial que dejó a los financieros fuera del rally tecnológico. Para otros, sumar exposición a una industria aún bajo presión regulatoria (crypto) mientras se enfrenta una investigación de HUD puede elevar el riesgo percibido.

HUD investiga a Wells Fargo por préstamos a hogares negros

Historial regulatorio como lastro

Wells Fargo arrastra un historial regulatorio pesado. El banco enfrentó sanciones en 2016 por prácticas crediticias injustas relacionadas con cuentas falsas abiertas sin consentimiento de clientes. Una nueva investigación federal, esta vez centrada en préstamos hipotecarios y criterios raciales, agrava ese expediente justo cuando el banco busca expandirse en servicios cripto y recuperar confianza institucional.

La Reserva Federal mantiene un límite de activos sobre Wells Fargo desde 2018, una restricción que solo se levantará cuando el banco demuestre mejoras sostenidas en controles internos. La investigación de HUD no afecta directamente ese límite, pero suma presión reputacional en un entorno en el que cualquier fallo de cumplimiento puede retrasar la normalización regulatoria.

El banco reportará resultados del tercer trimestre el próximo 13 de octubre. El consenso espera un <abbr title="beneficio por acción, medida clave de rentabilidad">EPS</abbr> de $1,85 y ingresos de $22,13 mil millones. La conferencia de resultados será la primera oportunidad para que Charlie Scharf aborde públicamente tanto la investigación de HUD como el estado de las negociaciones con Kraken.

Aunque la acción recuperó hoy lo perdido el miércoles, el riesgo latente no ha desaparecido. Si HUD concluye que Wells Fargo violó la Ley de Vivienda Justa, el banco podría enfrentar sanciones financieras, restricciones operativas adicionales en su división hipotecaria y un golpe a su capacidad de posicionarse en iniciativas de responsabilidad social corporativa.