$87.000 millones y 'todo lo necesario' pero el mercado sabe que solo compra tiempo

Andrés Valcárcel · Mercados Financieros · 2026-08-06

Bessent adoptó el lema de Draghi tras la intervención coordinada más grande en 28 años. El yen rebotó de 163 a 157, aunque analistas advierten que sin alzas del BOJ la historia se repite.

El secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent prometió el martes hacer "todo lo que sea necesario" para sostener el yen tras una intervención coordinada con Japón que movilizó $87.000 millones la semana pasada. El par USD/JPY cayó desde 163,73 el 30 de julio hasta 157,18 el 3 de agosto; hoy cotiza en 157,915, apenas 0,10% arriba respecto a ayer. El mensaje suena contundente, pero analistas y exfuncionarios del Tesoro advierten que sin un giro en la política monetaria del Banco de Japón, el efecto será efímero.

Primera compra coordinada de yen desde 1998

La acción del viernes 31 de julio marcó la primera intervención conjunta EE.UU.-Japón para comprar yen en 28 años. Tokio vendió aproximadamente $58.970 millones ese día, mientras que Washington confirmó planes de desembolsar entre $5.000 y $10.000 millones el 1 de agosto. En total, la operación movilizó cerca de $87.000 millones o 11 billones de yenes, según datos del Ministerio de Finanzas japonés y fuentes citadas por Global News. La última vez que ambos países intervinieron juntos fue en 2011, pero entonces el objetivo era debilitar el yen tras el terremoto; ahora buscan fortalecerlo desde mínimos de cuatro décadas.

$87.000 millones y 'todo lo necesario' pero el mercado sabe que solo compra tiempo

Los detalles de la operación se filtraron casi por accidente. Durante una reunión de gabinete en Camp David el 31 de julio, las cámaras captaron la libreta de Bessent con la anotación "Comprar Yen JPY $5-10 mil millones". El lunes 3 de agosto, el presidente Donald Trump confirmó la acción desde el Air Force One: "Querían un poco de ayuda, y siempre estamos ahí para Japón. Más que nada, fue una señal de amistad", declaró.

El compromiso sin techo de Bessent

Dos días después de la confirmación oficial, Bessent elevó el tono. En una entrevista con CNBC el martes 4 de agosto, el secretario del Tesoro adoptó la frase que Mario Draghi inmortalizó en 2012 durante la crisis del euro: "Haremos todo lo que sea necesario para apoyarlos". Añadió que la ayuda se dará "de una manera que ayude a la economía estadounidense y al contribuyente estadounidense", una aclaración que revela el trasfondo del operativo.

Bessent también pidió a la Reserva Federal que amplíe la Facilidad FIMA Repo, un mecanismo que permitiría a Japón usar bonos del Tesoro estadounidense como colateral para pedir dólares prestados y comprar yen. La propuesta extiende el compromiso más allá de una intervención puntual: Tokio podría recurrir a la Fed cada vez que necesite liquidez sin tener que vender su cartera de $1,2 billones en Treasuries.

La razón de fondo: proteger los bonos del Tesoro

Washington no interviene por altruismo. Si Japón se ve forzado a vender parte de su gigantesca posición en deuda estadounidense para defender el yen, los rendimientos de los Treasuries subirían, presionando al alza las tasas de hipotecas y el costo de endeudamiento para empresas y familias americanas. La operación del 31 de julio busca evitar exactamente ese escenario. Al proveer dólares directamente o a través de FIMA Repo, EE.UU. impide que su principal tenedor extranjero de deuda se convierta en vendedor masivo en un momento de déficit fiscal elevado.

$87.000 millones y 'todo lo necesario' pero el mercado sabe que solo compra tiempo

Críticos: solo se compra tiempo

La intervención movió el mercado, pero analistas y exfuncionarios cuestionan su eficacia a mediano plazo. Robin Brooks, investigador senior en estudios económicos de la Institución Brookings, afirmó que la acción coordinada "podría debilitar más que fortalecer la confianza en el yen". Mark Sobel, exfuncionario del Tesoro durante casi cuatro décadas, calificó los esfuerzos de Bessent como "poco aconsejados" y argumentó que "el mercado del yen no es desordenado, sino que refleja políticas macroeconómicas inconsistentes que requieren acciones correctivas japonesas que la intervención es incapaz de manejar".

El antecedente reciente respalda el escepticismo. Entre el 28 de abril y el 27 de mayo de este año, el Ministerio de Finanzas de Japón gastó ¥11,7349 billones (aproximadamente $71.700 a $74.800 millones), la mayor intervención registrada en meses. El yen se estabilizó brevemente, pero para el 21 de julio el par USD/JPY ya cotizaba nuevamente por encima de ¥163. Dos meses y casi $75.000 millones después, el mercado borró el efecto.

¿Qué falta?

El diferencial de tasas sigue siendo el motor de la debilidad del yen. Mientras la Fed mantiene su tasa de referencia en 3,5%-3,75% y tres gobernadores disidentes piden alzas graduales desde septiembre, el Banco de Japón apenas ha iniciado un proceso de normalización tras años de tipos negativos. Sin una señal clara de que Tokio acelerará ese proceso, el carry trade sigue siendo atractivo: tomar prestado en yenes a costo casi cero para invertir en dólares o euros con retornos superiores al 3%.

El compromiso de Bessent es claro, pero la historia reciente muestra que las intervenciones cambiarias sin respaldo de política monetaria restrictiva solo postergan el ajuste. Hoy el yen cotiza en 157,915 por dólar, lejos del pico de 163,73 del 30 de julio pero también lejos de niveles sostenibles sin un giro en Tokio. Los $87.000 millones compraron una pausa. La pregunta es cuánto durará.