Alphabet se desploma por flujo de caja negativo y capex débil; Microsoft resiste

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Wall Street castigó a los hiperscalers el jueves tras conocer que Alphabet y Microsoft reducen su capex proyectado. El mercado ya no premia anuncios: exige rentabilidad.

Alphabet cayó 12,29% en la sesión del jueves 29 de octubre tras publicar proyecciones de gasto en infraestructura de IA por debajo del consenso, arrastrando al sector tecnológico en una jornada que reveló el cambio de humor de los inversores: ya no basta con anunciar más capex, ahora hay que demostrar que genera retornos.

El miércoles 28 de octubre, Alphabet y Microsoft reportaron resultados del tercer trimestre que, sobre el papel, lucían sólidos. Alphabet registró un crecimiento de ingresos de Search del 12%, mientras Microsoft batió expectativas con Azure creciendo 48% año a año. Pero el mercado no estaba mirando los ingresos. Estaba mirando las proyecciones de gasto en IA, y ambas empresas vinieron por debajo de lo esperado.

Capex por debajo del consenso: la señal que Wall Street no esperaba

En su reporte Q3, Microsoft reportó capex de $39.4 mil millones, por debajo de los $46.6 mil millones que esperaban los analistas, una diferencia de $7.2 mil millones. Alphabet reportó $51.4 mil millones frente a $55.1 mil millones del consenso, $3.7 mil millones por debajo. Ambas compañías mantuvieron sus guías anuales: Microsoft en $170 mil millones (reducida desde $175 mil millones) y Alphabet en $195–205 mil millones. La pregunta que generó la venta masiva fue la misma: ¿están frenando la expansión porque la demanda no está o porque los retornos no cuadran?

Proyecciones de capex de hiperscalers vs. consenso de mercado
EmpresaCapex proyectado (millones $)Consenso (millones $)Diferencia (millones $)
Microsoft39.37045.930-6.560
Alphabet51.36055.780-4.420

La reacción del jueves fue inmediata. Amazon cayó 4,25%, Nvidia cedió 0,80% y Microsoft apenas aguantó con un descenso de 0,16% a pesar del beat en resultados. Meta subió 1,96% y Apple ganó 1,48%, pero el tono general fue de recelo. En operaciones de madrugada del viernes, Meta cotiza a 615,90 dólares, con un retroceso de 1,38%.

Alphabet se desploma por flujo de caja negativo y capex débil; Microsoft resiste

El problema no es el crecimiento, es la brecha de monetización

En 18 meses, el compromiso anual agregado de IA de las cinco mayores empresas de nube y tecnología de EE. UU. creció de aproximadamente 380.000 millones de dólares en 2025 a entre 660.000 y 690.000 millones proyectados para 2026, según datos de Futurum Group. Mientras tanto, los ingresos de OpenAI, el caso más exitoso de monetización de IA generativa hasta la fecha, rondan los 20.000 millones de dólares anuales. Eso representa aproximadamente el 3% del capex total proyectado de los hiperscalers en 2026.

Esa brecha entre lo que se gasta y lo que se ingresa es el núcleo del nerviosismo actual. Durante todo 2025 y la primera mitad de 2026, Wall Street financió la expansión sin pestañear, asumiendo que la monetización llegaría. Desde principios de octubre, esa disposición se evaporó. Bank of America señaló el 23 de octubre que hay «signales crecientes de que los mercados están menos dispuestos a financiar la expansión de infraestructura de IA», citando casos como la retirada de la <abbr title="Oferta pública inicial de venta de acciones">IPO</abbr> de la desarrolladora de centros de datos Firmus por débil demanda.

Flujo de caja: el dato que separó a Microsoft de Alphabet

Alphabet reportó más de 9.000 millones de dólares en <abbr title="Efectivo generado por las operaciones menos inversiones en activos fijos">flujo de caja libre</abbr> negativo, una cifra que encendió todas las alarmas. Microsoft, en cambio, reportó un flujo de caja libre de aproximadamente 18.600 millones de dólares, superando expectativas. Esa diferencia explica por qué Microsoft apenas cedió mientras Alphabet se desplomó: el primero sigue generando efectivo suficiente para sostener la expansión; el segundo está quemando caja sin señales claras de cuándo la inversión se traducirá en ingresos.

El contagio alcanzó a empresas de segunda línea. Fastly cayó 6% el jueves; Oracle y Nebius cedieron 3% cada una ante temores de que presupuestos más bajos de hiperscalers ralenticen la expansión de ingresos de nube IA.

Amazon reporta tras el cierre: AWS crece pero el capex inquieta

Amazon publicó resultados después del cierre del jueves. AWS creció 39,3% año a año hasta 45.980 millones de dólares, superando estimaciones. Pero el mercado en horario extendido mostró cautela: alto capex y flujos de caja deteriorados generaron preocupación entre inversores que ya no están dispuestos a aplaudir el crecimiento de ingresos si no viene acompañado de disciplina financiera.

Meta, mientras tanto, persigue entre 95.000 y 100.000 millones de dólares en financiación mediante acciones y preferentes para infraestructura de IA, según el research. La empresa subió el jueves, pero en operaciones de madrugada del viernes ya retrocede. El índice europeo de capex IA cayó 15% desde su máximo de principios de octubre, revirtiendo todas las ganancias desde principios de julio.

El mercado ya no premia el anuncio, premia el retorno

Durante 18 meses, anunciar más capex en IA era suficiente para que una acción subiera. Ese ciclo terminó. Ahora el mercado pregunta quién puede convertir esos cientos de miles de millones en beneficios reales, no en promesas de crecimiento futuro. Microsoft mantiene credibilidad por su flujo de caja robusto y la adopción empresarial de Azure; Alphabet perdió esa credibilidad al combinar flujo negativo con un crecimiento de Search por debajo de expectativas.

La paradoja es que ambas empresas batieron en ingresos. Pero en un entorno donde el compromiso anual de capex en IA se acerca a los 700.000 millones de dólares y los ingresos verificables rondan los 20.000 millones, los inversores dejaron de comprar la narrativa. El Nasdaq cayó 2,6% este mes mientras Meta revelaba planes de gastar hasta 145.000 millones en infraestructura de IA en 2026, según datos de mercado. La aritmética no cierra, y Wall Street ya no está dispuesta a financiar la apuesta sin ver la factura de monetización sobre la mesa.