EE.UU. crea 57.000 empleos en junio y el desempleo baja a 4,2%

Andrés Valcárcel · Política Monetaria · 2026-07-02

La nómina no agrícola defraudó brutalmente en junio con 57.000 empleos, muy por debajo de los 115.000 esperados. El desempleo bajó, pero solo porque 720.000 personas salieron de la fuerza laboral. Las alzas de septiembre salen de la mesa.

El empleo de Estados Unidos frenó en seco en junio. La economía añadió 57.000 empleos, menos de la mitad de los 115.000 que esperaba el consenso de economistas, según publicó este jueves el Bureau of Labor Statistics. El dato marca el peor registro desde febrero y cierra tres meses consecutivos de ganancias más sólidas que promediaban 188.000 posiciones mensuales desde marzo.

La reacción del mercado fue inmediata. El <abbr title="rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a dos años">yield</abbr> a 2 años cayó 3,5 puntos básicos hasta 4,13% en la sesión del jueves, mientras los futuros de acciones subieron. Los traders retiraron de la mesa la posibilidad de un alza de tasas en septiembre; las probabilidades se concentran ahora en octubre, aunque con menor convicción que hace una semana.

El desempleo baja, pero por la razón equivocada

La tasa de desempleo cayó de 4,3% en mayo a 4,2% en junio, un movimiento que en apariencia refleja fortaleza laboral. Pero la explicación técnica desmonta esa narrativa: el descenso se debe a que 720.000 personas abandonaron la fuerza laboral en el mes, lo que empujó la <abbr title="porcentaje de la población en edad de trabajar que está empleada o buscando empleo activamente">tasa de participación</abbr> a 61,5%, su nivel más bajo desde marzo de 2021.

La encuesta de hogares —que mide el empleo desde la perspectiva de los trabajadores en lugar de los establecimientos— mostró una caída de 507.000 empleos en junio. Esa cifra contrasta brutalmente con las 57.000 posiciones que reportó la nómina de establecimientos. Ambas encuestas pueden divergir en el corto plazo por diferencias metodológicas, pero una brecha tan amplia amplía las dudas sobre cuál de las dos fotografías es más precisa.

EE.UU. crea 57.000 empleos en junio y el desempleo baja a 4,2%

Revisiones a la baja masivas: 74.000 empleos borrados

El reporte de junio trajo además revisiones a la baja para los dos meses previos. Abril perdió 31.000 empleos (de 179.000 a 148.000), y mayo 43.000 (de 172.000 a 129.000). Sumadas, las revisiones eliminan 74.000 posiciones del balance de primavera, lo que refuerza la tesis de una desaceleración laboral progresiva en el segundo trimestre.

El dato de mayo había sido recibido en su momento como señal de resiliencia renovada, pero con la revisión actual queda claro que esa lectura fue prematura. El empleo crece, pero a un ritmo que ya no justifica la narrativa de sobrecalentamiento que había dominado el debate de política monetaria en las últimas semanas.

Dónde se ganó y dónde se perdió

El crecimiento de junio se concentró en tres sectores: servicios profesionales y empresariales (+36.000), asistencia social (+25.000) y salud (+22.000). El gobierno añadió 8.000 empleos. Pero el sector de ocio y hospitalidad recortó 61.000 posiciones, una caída que el Bureau of Labor Statistics atribuyó a contratación estacional más lenta de lo habitual. El comercio minorista también perdió empleos, aunque la cifra específica no fue desglosada en el informe principal.

Los salarios crecieron 0,3% mensual y 3,5% anual, cifras que reflejan presión salarial moderada pero no explosiva. El crecimiento salarial anual se mantiene por encima del objetivo implícito de la Fed (cercano a 3%), pero sin marcar aceleración respecto a meses previos.

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Qué significa para la Fed

Seema Shah, estratega global de Principal Asset Management, calificó el dato como un freno que «desafía la narrativa de fortaleza laboral renovada» y refuerza que la Fed «está bajo poca presión para endurecimiento». Ian Lyngen, jefe de estrategia de tasas de BMO Capital Markets, fue más tajante: el reporte «dificulta un camino hacia alza en julio, incluso con inflación al alza».

Kevin Warsh, presidente de la Fed, había calificado el miércoles —un día antes del reporte— la situación del empleo como «estable» (steady), enfatizando la importancia del control de inflación. Warsh ha rechazado el <abbr title="práctica de comunicar por adelantado la dirección futura de la política monetaria">forward guidance</abbr> y reiterado que la Fed no está comprometida con ningún camino específico de tasas. Con el dato de junio en la mesa, esa flexibilidad cobra sentido: el empleo deja de ser presión alcista y la inflación vuelve al centro del tablero.

El mercado ya descarta alzas en septiembre, según los futuros de tipos del CME Group FedWatch. Las probabilidades para octubre también cayeron, aunque siguen sobre la mesa. Jeff Schulze, jefe de estrategia económica de ClearBridge Investments, resumió el escenario: el dato «respalda flexibilidad de la Fed para enfatizar estabilidad de precios», pero sin presión laboral que justifique endurecimiento a corto plazo.

Las solicitudes iniciales de desempleo de la semana pasada se ubicaron en 215.000, por debajo del pronóstico de 220.000, una señal de que el mercado laboral no está en caída libre. Pero el dato de nóminas de junio, sumado a las revisiones a la baja de primavera, dibuja un panorama claro: el empleo se está normalizando. La pregunta es si se queda en normalización o acelera hacia debilidad. Por ahora, la Fed tiene margen para esperar. Y el mercado lo sabe.