La Fed alerta de mayor déficit por inversión en IA
Andrés Valcárcel · Política Monetaria · 2026-07-16
Una nota de investigación publicada esta semana advierte que el 90% del equipamiento tecnológico necesario para el boom de IA se importa de Asia Oriental, lo que ampliará el desequilibrio comercial de EE.UU.
La Reserva Federal advirtió el martes que el boom de inversión en inteligencia artificial ampliará el déficit de <abbr title="Diferencia entre lo que un país exporta e importa de bienes, servicios, rentas e inversiones">cuenta corriente</abbr> de Estados Unidos. El motivo: aproximadamente el 90% del equipamiento utilizado en sectores de alta tecnología se importa del extranjero, principalmente de proveedores concentrados en Asia Oriental.
La nota, publicada el 14 de julio en FEDS Notes, enlaza por primera vez de forma explícita la carrera por construir centros de datos con el desequilibrio comercial estructural de EE.UU. El déficit de cuenta corriente alcanzó $226.800 millones en el primer trimestre de 2026, equivalente al 2,9% del PIB nominal. Ahora, según los investigadores de la Fed, la demanda acelerada de semiconductores, servidores y hardware de red necesarios para expandir capacidad de cómputo añadirá presión a ese desbalance.

Dependencia extrema de Asia Oriental
La nota identifica el núcleo del problema: Estados Unidos depende casi por completo de cadenas de suministro extranjeras para equipar su infraestructura de IA. Taiwan ocupa el lugar central. En el segundo trimestre de 2025, las exportaciones relacionadas con IA de Taiwan hacia EE.UU. alcanzaron aproximadamente el 14% del PIB taiwanés, según datos de comercio recopilados por la propia Fed en una nota anterior de febrero.
El comercio de productos relacionados con IA alcanzó $272.000 millones en el primer semestre de 2025, un aumento del 65% respecto al mismo período de 2024. La demanda estadounidense impulsó exportaciones fuertes desde economías orientadas a la manufactura tecnológica: Taiwan y México lideran el flujo, cada uno con aproximadamente una cuarta parte de las importaciones de IA de EE.UU. Otros proveedores clave incluyen Vietnam, Japón, Corea del Sur, Tailandia y Malasia.
Una factura de $720.000 millones
La magnitud de la inversión explica por qué la Fed considera el fenómeno relevante para el balance comercial. Solo cuatro empresas tecnológicas —Alphabet, Amazon, Meta Platforms y Microsoft— se espera inviertan $725.000 millones este año, principalmente en centros de datos. Esa cifra supera el <abbr title="Gasto de capital en bienes físicos como edificios, maquinaria o equipos">capex</abbr> combinado de industrias enteras.
- Semiconductores y memoria: economistas de JPMorgan Chase estiman que el costo de algunos chips de memoria informática habrá aumentado hasta el 400% entre 2024 y finales de 2026.
- Servidores y equipamiento de red: necesarios para expandir capacidad de cómputo en data centers distribuidos geográficamente.
- Hardware especializado: unidades de procesamiento gráfico (GPU) y circuitos integrados específicos de aplicación (ASIC) fabricados mayoritariamente fuera de EE.UU.
La nota no cuantifica en dólares cuánto se ampliará el déficit, pero describe la estructura de riesgo: cada oleada de inversión en IA se traduce en flujos de importación masivos que no tienen contrapartida exportadora equivalente. A diferencia de otros ciclos de inversión tecnológica, la concentración geográfica de proveedores limita la capacidad de EE.UU. de diversificar fuentes o sustituir importaciones a corto plazo.

El lado oscuro del superciclo
Mientras Wall Street celebra récords de inversión en infraestructura de IA —como ya publicamos, tres cuartos del crecimiento de Q1 provienen de ese capex— la Fed señala un coste comercial no contabilizado. La inversión impulsa el PIB a corto plazo, pero drena dólares hacia Asia a través del canal de importaciones.
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha declarado previamente que cree que la IA hará la economía más eficiente a largo plazo. Sin embargo, el 1 de julio reconoció que la inversión en IA está impulsando la demanda ahora, aunque se negó a especular sobre cuán inflacionario sería el impacto. La nota de esta semana añade otra dimensión: el impacto no es solo interno (precios, empleo, productividad) sino externo, medido en flujos de comercio internacional.
Este jueves, los <abbr title="Fondo cotizado que replica un índice o sector">ETFs</abbr> de tecnología operan mixtos: VGT (Vanguard Information Technology) cotiza en $116,50, con caída del 0,52%; RSPT (Invesco S&P 500 Equal Weight Technology) baja 2,03% a $60,80. El mercado aún no descuenta de forma clara el riesgo de déficit comercial ampliado, aunque sí reacciona a presiones de costos en semiconductores.
Taiwan: el eslabón crítico
La posición de Taiwan merece un párrafo aparte. Que las exportaciones relacionadas con IA representen el 14% del PIB taiwanés refleja una dependencia extrema en ambas direcciones. EE.UU. depende de TSMC y otros fabricantes taiwaneses para chips de nodos avanzados; Taiwan depende de la demanda estadounidense para sostener su economía. Cualquier interrupción —geopolítica, logística o regulatoria— tendría efectos inmediatos y medibles en ambas economías.
La nota de la Fed no menciona explícitamente riesgos geopolíticos, pero el contexto es evidente. Ken Griffin, CEO de Citadel, alertó hace una semana sobre el escenario de corte de acceso a chips taiwaneses por parte de China. La investigación de la Fed valida esa preocupación desde el ángulo comercial: sin Taiwan, no hay boom de IA; sin boom de IA, el crecimiento de EE.UU. pierde su principal impulsor de inversión.
La ampliación del déficit de cuenta corriente tiene implicaciones prácticas: presión sobre el dólar, financiamiento externo creciente y, eventualmente, límites políticos a la inversión extranjera o debates sobre reindustrialización. Por ahora, la Fed se limita a documentar el fenómeno. El siguiente paso será medir cuánto se amplía el déficit si la inversión en IA se sostiene al ritmo actual durante los próximos trimestres.