El PIB de EE.UU. crece 2.1%, pero sin inversión en IA sería 1.0%

Andrés Valcárcel · Política Monetaria · 2026-07-14

El crecimiento de EE.UU. en Q1 superó expectativas, pero tres cuartos provienen de inversión en centros de datos. Mientras tanto, la IA añade 0.4 puntos porcentuales a la inflación y chips de memoria suben 400%.

El PIB de Estados Unidos creció 2.1% anual en el primer trimestre de 2026, por encima del 1.6% esperado por el consenso. Buena noticia en apariencia. Pero la Oficina de Análisis Económico (BEA) publicó el 25 de junio la tercera estimación del dato, y análisis posteriores revelan que aproximadamente tres cuartos de ese crecimiento provinieron de inversión relacionada con inteligencia artificial. Sin ese capex concentrado en centros de datos, el crecimiento hubiera rondado apenas el 1.0% anual.

Es decir: la economía estadounidense no está creciendo por consumo robusto ni por inversión diversificada. Está creciendo porque Amazon, Google, Meta y Microsoft están construyendo infraestructura de IA a un ritmo sin precedentes. Y esa construcción tiene un efecto secundario que la narrativa optimista prefiere ignorar: está empujando la inflación hacia arriba en lugar de bajarla.

El peso de los centros de datos

Hannah Rubinton, economista de la Reserva Federal de St. Louis, lo puso en perspectiva en enero: la contribución de la IA al crecimiento del PIB en los tres primeros trimestres de 2025 fue comparable al pico del boom dot-com en 2000. La IA representó el 39% del crecimiento en 2025 (hasta el tercer trimestre) frente al 28% de las tecnológicas en el año 2000. Diferencia clave: entonces la inversión se repartía entre más sectores; ahora se concentra en cuatro empresas.

Los números de <abbr title="Capital expenditure o inversión en activos de capital a largo plazo">capex</abbr> del primer trimestre de 2026 confirman el patrón. Los cuatro principales proveedores de nube estadounidenses aumentaron el gasto en centros de datos un 78% respecto al año anterior. Solo Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft esperan invertir $720,000 millones este año, casi en su totalidad en infraestructura de procesamiento y almacenamiento de datos. Dell'Oro Group proyectó en junio que la inversión global en capex de centros de datos superará $1 billón en 2026.

Rubinton también señaló algo relevante: aunque las inversiones en IA siguen siendo elevadas, sus tasas de crecimiento trimestral se han ralentizado. Si el primer trimestre de 2026 fue el pico de aportación al PIB, lo que viene después importa. Porque la matemática es clara: cuando ese impulso se estabilice o desacelere, la economía queda expuesta. El gasto de consumo contribuyó menos del 18% del crecimiento en Q1, muy por debajo de promedios históricos.

El PIB de EE.UU. crece 2.1%, pero sin inversión en IA sería 1.0%

Inflación en la ecuación

El otro lado del problema es que toda esa inversión está presionando precios. CIBC Capital Markets estimó el 12 de julio que el gasto en IA contribuye aproximadamente 0.4 puntos porcentuales a la inflación anual de 2026. UBS llegó a la misma cifra: 0.4% adicional en el <abbr title="Personal Consumption Expenditures, medida preferida de inflación de la Reserva Federal">PCE</abbr> núcleo a partir de junio. Ese efecto no es teórico; ya está dentro de los datos.

La inflación núcleo en mayo se ubicó en 3.4%, y algunos economistas esperan que decline solo ligeramente antes de fin de año. Muy lejos del objetivo de 2% de la Reserva Federal. Una encuesta de la Asociación Nacional de Economías Empresariales mostró que el 80% de los economistas cree que la inversión en infraestructura de IA seguirá siendo inflacionaria durante el próximo año.

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La Fed vigila, pero no actúa

Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal desde mayo, ha dicho que cree que la IA hará la economía más eficiente a largo plazo y reducirá inflación. Pero el 1 de julio reconoció que la inversión en IA está actualmente elevando la demanda. El problema para la política monetaria es que ese «largo plazo» no ayuda a contener la inflación hoy.

John Williams, presidente de la Fed de Nueva York y vicepresidente del comité rector de tasas, fue más directo el viernes 10 de julio. Si la demanda de equipo relacionado con IA supera la oferta de forma sostenida, dijo, es una «situación donde no se mira hacia otro lado». Traducción práctica: si los precios de semiconductores y energía siguen subiendo porque la oferta no alcanza, la Fed no puede ignorarlo, aunque eso implique mantener tipos altos por más tiempo.

Muchos funcionarios del banco central temen que la demanda de equipo relacionado con IA continúe superando la oferta disponible durante trimestres, una receta para aumentos de precios persistentes. El dilema es claro: subir tasas para enfriar la inflación podría frenar el único motor de crecimiento visible, pero no actuar permite que la inflación se enquiste por encima del objetivo. Warsh ha apostado por esperar, confiando en que las ganancias de productividad llegarán antes de que la inflación se descontrole. Wall Street no está tan seguro.

El dato de PIB de Q1 2026 quedará en los libros como un trimestre de crecimiento sólido. Pero la composición importa tanto como el titular. Una economía que crece 2.1% sostenida casi por completo en capex de cuatro empresas tecnológicas, con consumo débil e inflación en 3.4%, no es una economía equilibrada. Es una economía apostando todo a que la promesa de la IA se cumpla antes de que el resto se agote.