Powell cierra su etapa al frente de la Fed sin margen para tocar tasas
Lucas Montero · Política Monetaria · 2026-04-27
La reunión del 28-29 de abril no traerá cambios. La inflación al 3,3% y el empleo débil dejan a la Fed en punto muerto justo cuando Powell entrega el mando.
La Reserva Federal cierra su reunión del 28-29 de abril sin tocar las tasas de interés. El rango objetivo de <abbr title="Fondos federales: tasa a la que los bancos se prestan dinero entre sí overnight, controlada por la Fed">fondos federales</abbr> se queda en 3,50%-3,75%, sin cambios desde el 18 de marzo. Pero el foco no está en la decisión — nadie esperaba movimiento — sino en la conferencia de prensa de Jerome Powell el martes 29, que será probablemente su última como presidente de la Fed antes de que Kevin Warsh lo suceda el 15 de mayo.
Inflación al alza, empleo que no convence
El <abbr title="Consumer Price Index: índice que mide la variación de precios de bienes y servicios de consumo">CPI</abbr> de marzo, publicado el 10 de abril, saltó a 3,3% interanual desde el 2,4% de febrero. Fue el primer reporte completo desde que la guerra de Irán comenzó el 28 de febrero. La energía subió 10,9% en el mes, con la gasolina disparada 21,2% — casi tres cuartos del aumento mensual total del índice. El Brent cotiza hoy a 105 dólares por barril, un 44% más que antes del conflicto.
Del otro lado, el empleo en marzo sumó 178.000 puestos, pero la tasa de desempleo se mantuvo en 4,3%. El dato aparentemente sólido esconde un problema: la <abbr title="Labor force participation rate: porcentaje de la población en edad de trabajar que está empleada o busca empleo activamente">tasa de participación laboral</abbr> cayó a 61,9%, su nivel más bajo desde 2021. Cuando menos gente busca trabajo, el desempleo se mantiene estable aunque la economía no esté creando suficientes empleos. La Fed lo sabe.

El dilema que deja Powell a Warsh
La Fed está atrapada. Si la inflación sigue subiendo por el petróleo caro, recortar tasas sería echar combustible al fuego. Pero si el empleo se debilita de verdad — y la caída de participación laboral apunta en esa dirección — mantener tipos altos podría empujar la economía a recesión. «Con inflación elevada, algunos funcionarios de la Fed han reducido su entusiasmo por recortes», según análisis de J.P. Morgan. Pero las preocupaciones persistentes sobre el empleo han llevado a otros a evitar hasta las discusiones de alza.
Austan Goolsbee, presidente de la Fed de Chicago, lo puso claro el 7 de abril ante el Detroit Economic Club: la posibilidad de estanflación por precios altos del petróleo, combinada con aranceles y pérdida de confianza del consumidor, sería «el peor resultado».
- Escenario 1: La guerra de Irán se prolonga, el petróleo sigue caro, la inflación alcanza el 4% y se mantiene. La Fed no puede recortar sin validar un repunte inflacionario.
- Escenario 2: El empleo se debilita más, la participación laboral sigue cayendo, el consumo se frena. La Fed no puede subir sin acelerar una recesión.
- Escenario 3 (el peor): Ambas cosas a la vez. Estanflación. Powell se va dejando esa papeleta sobre la mesa.
¿Powell se queda como gobernador?
Su mandato como presidente termina el 15 de mayo, pero Powell podría permanecer en la Fed como gobernador regular hasta el final de su periodo en el Board, que se extiende varios años más. En marzo dijo que no tiene «intención» de abandonar el organismo hasta que concluya la investigación del Departamento de Justicia que lo tiene bajo escrutinio — misma investigación que motivó al senador republicano Thom Tillis a bloquear la votación de confirmación de Warsh.
Si Powell se queda como gobernador, sigue votando en el <abbr title="Federal Open Market Committee: comité que toma decisiones de política monetaria en la Fed">FOMC</abbr>, aunque sin presidirlo ni dar la conferencia de prensa. La transición sería técnica pero simbólicamente incómoda: el presidente saliente votando desde una silla lateral mientras su sucesor lidia con la presión política de la Casa Blanca. Algunos analistas especulan que Powell podría quedarse meses «para evitar la apariencia de acuerdo bajo presión».

El mercado ya descarta recortes hasta verano
La mediana de las proyecciones de los miembros del FOMC en marzo apuntaba a una reducción de 25 puntos básicos en 2026, con la tasa de fondos federales terminando el año en 3,4%. Pero eso fue antes del salto de inflación de marzo y antes de que el Brent tocara los 105 dólares. Las expectativas del mercado se ajustaron: la probabilidad de recortes en la primera mitad del año se derrumbó. La mayoría de analistas espera a la Fed en pausa hasta el verano, como mínimo.
Sue Hill, responsable del grupo de liquidez gubernamental en Federated Hermes, lo resumió: «La incertidumbre continua sobre el estrecho de Ormuz refuerza el caso para que la Fed se mantenga al margen — seguro para la próxima reunión, y probablemente por muchos meses más».
La guerra de Irán reescribió la ecuación
Hace tres meses, el debate de la Fed giraba sobre cuándo recortar, no si hacerlo. La inflación parecía controlada, el empleo aguantaba, y el consenso apuntaba a dos recortes en 2026. Luego Irán cerró el estrecho de Ormuz, el petróleo se disparó, y la ecuación se rompió. Ya no es «tasas versus empleo». Es «tasas versus guerra geopolítica versus aranceles versus caída de participación laboral». Y Powell tiene que explicar todo eso el martes sin admitir que la Fed está atrapada.
Si la inflación llega al 4% y se queda ahí — como alertó Goolsbee — el pass-through a bienes y servicios se amplía. Los salarios intentan seguir el ritmo, las expectativas inflacionarias se desanclan, y la Fed pierde credibilidad si no responde. Pero responder significa subir tipos en un entorno de empleo débil y crecimiento frágil. El fantasma de la estanflación no es retórica: está en los datos.
Powell cierra su etapa sin las herramientas ni el margen que tuvo en 2020. La próxima conferencia de prensa será de Warsh, quien ya indicó preferencia por tasas más bajas y revisión de otras operaciones de la Fed, como ya publicamos cuando compareció ante el Senado. Pero si la inflación sigue al 3,3% o más, esa preferencia quedará en el papel. El dilema pasa de un presidente a otro. Las cifras, no.