El yen cae a mínimos de 40 años y crecen apuestas de alza del BOJ

Andrés Valcárcel · Política Monetaria · 2026-07-02

El yen tocó 162,69 por dólar, su nivel más débil desde 1986, mientras la economía japonesa mantiene solidez y el PPI marca 6,3%. El BOJ subió tasas hace dos semanas, pero la presión para acelerar choca con el plan fiscal de Takaichi.

El yen japonés cerró el martes en 162,69 por dólar, su nivel más débil desde diciembre de 1986. La economía nipona mantiene solidez y los precios al productor subieron 6,3% interanual en mayo, el mayor incremento en más de tres años. Esos dos datos dan al <abbr title="Banco de Japón, el banco central de Japón">BOJ</abbr> argumentos para acelerar su ciclo de alzas de tasas. El mercado ya lo descuenta: más del 60% de probabilidad de otra subida antes de octubre, cuando el consenso apenas hace unas semanas apuntaba a diciembre como siguiente movimiento.

El banco central japonés elevó su tasa de referencia a 1,0% el pasado 16 de junio, el nivel más alto desde 1995 y la segunda alza del año tras la de marzo. La votación fue 7-1, con un solo voto en contra: el del consejero Toichiro Asada, designado por la primera ministra Sanae Takaichi, quien prefiere política monetaria <abbr title="Política que mantiene costos de endeudamiento bajos para estimular la economía">acomodaticia</abbr> y estímulo fiscal prolongado. Ese voto disidente no es anécdota; es síntoma de la tensión entre el gobierno y el banco central.

Qué cambió en las últimas semanas

El yen se ha debilitado 1,74% en el último mes y 13,36% en doce meses. La semana pasada rompió la barrera psicológica de 162,5 yenes por dólar, tocando 161,95 en una sesión de finales de junio. La moneda nipona no cotizaba tan débil en cuatro décadas. La causa principal: el diferencial de tasas. La Fed mantiene su tono restrictivo y el mercado espera incluso subidas este año en Estados Unidos, mientras el BOJ apenas arrancó su normalización. Esa divergencia incentiva los <abbr title="Estrategia que consiste en endeudarse en una moneda con tasas bajas para invertir en activos con mayor rendimiento en otra moneda">carry trades</abbr>: pedir prestado en yenes baratos para invertir en dólares que rinden más.

La debilidad del yen presiona la inflación importada. Japón depende de energía y materias primas del exterior; cuando el yen cae, esos insumos se encarecen. El <abbr title="Índice de precios al productor, que mide la variación de precios que reciben los productores locales por sus bienes y servicios">PPI</abbr> core de mayo marcó 6,3% interanual, el registro más alto en más de tres años, impulsado por la crisis energética de Oriente Medio. El rendimiento del bono japonés a 10 años superó el 2% en junio, el nivel más alto desde 1999. Y la economía muestra solidez moderada: el riesgo de desaceleración significativa ha disminuido, según evaluaciones recientes del propio banco central.

El yen cae a mínimos de 40 años y crecen apuestas de alza del BOJ

La pulseada con el gobierno

Sanae Takaichi presentó a finales de junio un plan de inversión de 370 trillones de yenes (~USD 2,3 billones) durante 14 años, hasta marzo de 2041. De ese monto, 101,6 trillones irán solo a IA y semiconductores. Para que esa apuesta fiscal funcione, el gobierno necesita mantener bajos los costos de endeudamiento. Un borrador del plan económico al que accedió Reuters insta explícitamente al BOJ a alinear políticas con el Poder Ejecutivo.

Esa tensión no es nueva, pero ahora tiene nombres y apellidos. Takaichi, cuyo partido Liberal Democrático obtuvo supermayoría en febrero con 316 escaños, defiende la flexibilización monetaria desde hace años. El BOJ, en cambio, advierte que la inflación podría repuntar. En un escenario de riesgo publicado a finales de junio, el banco central proyecta que la inflación subyacente alcanzaría 3,1% en el año fiscal 2026 y 3,0% en 2027, basándose en precios del crudo en torno a USD 105 por barril, depreciación adicional del yen del 10% y caída de acciones del 20%.

La inflación general, por ahora, no da señales de alarma. En abril marcó 1,4%, por debajo del objetivo del 2% por tercer mes consecutivo, y la inflación subyacente cayó desde 1,8% en marzo. Pero el PPI al 6,3% y el yen en mínimos históricos cambian el cálculo: lo que hoy es inflación de productor puede transmitirse a precios al consumidor si el yen sigue débil y la energía cara.

Qué espera el mercado

Hasta hace pocas semanas, el consenso apuntaba a alzas graduales: una cada seis meses, quizá dos en 2026 y una en 2027, hasta llegar al 1,5%. Esa era la narrativa de Kazuo Momma, ex director ejecutivo del BOJ, en Bloomberg TV a mediados de junio. Vincent Chung, gestor de renta fija en T. Rowe Price, coincidía: dos alzas en 2026 si las <abbr title="Tasas de interés ajustadas por inflación; si son negativas, el rendimiento real de ahorro o bonos pierde poder adquisitivo">tasas reales</abbr> siguen profundamente negativas.

Pero ahora los inversores anticipan que el BOJ podría moverse antes. El mercado descuenta más del 60% de probabilidad de otra alza antes de octubre, cuando la siguiente reunión ordinaria caería en septiembre. La comunicación del banco central en la última decisión de junio fue insuficiente para quienes buscaban un tono más agresivo («halcón»), pero los datos posteriores —el yen rompiendo 162, el PPI al 6,3%— reforzaron la narrativa de que el ciclo podría acelerarse.

El yen cae a mínimos de 40 años y crecen apuestas de alza del BOJ

La próxima reunión del BOJ está prevista para finales de julio. Si los datos de inflación de junio —que se publican a mediados de mes— muestran repunte, o si el yen sigue débil por encima de 162, el banco central tendrá argumentos para sorprender con otra alza antes del calendario tradicional. Daisuke Karakama, economista jefe de mercado del Banco Mizuho, y Masamichi Adachi, economista jefe para Japón de UBS Securities y ex funcionario del BOJ, han señalado en las últimas semanas que la ventana para una acción temprana está abierta.

El conflicto entre el gobierno y el banco central no se resolverá en una reunión. Takaichi necesita dinero barato para financiar su plan de 14 años; el BOJ necesita credibilidad antiinflacionaria para anclar expectativas. El yen a mínimos de 40 años es el catalizador silencioso que puede forzar la decisión, más allá de lo que diga el comunicado oficial o lo que prefiera el gobierno. El mercado ya apostó: 60% de probabilidad de alza antes de octubre. Si el dato de inflación de junio lo respalda, esa apuesta se convierte en certeza.