Votantes de EE.UU. bloquean centros de datos en 40 de 41 referéndums
Andrés Valcárcel · Energía y Clima ·
Solo una pequeña ciudad de Dakota del Norte aprobó infraestructura de IA el martes. Ohio concentró 21 medidas restrictivas y todas pasaron con márgenes superiores al 70%.
Votantes en 10 estados de EE.UU. rechazaron el martes 3 de noviembre infraestructura de centros de datos en 40 de 41 referéndums locales, según el compilado de resultados publicado por CNBC y Ballotpedia este miércoles. La única excepción fue Harwood, una pequeña ciudad de Dakota del Norte. El resto de medidas — que incluyeron prohibiciones directas, moratorios temporales y mandatos de aprobación previa por votantes — pasaron con márgenes abrumadores.
Ohio concentró la mitad de las votaciones
Residentes de Ohio en 18 municipios votaron sobre 21 medidas de referéndum relacionadas con centros de datos, más de la mitad del total nacional. Las 21 pasaron. En Trenton, una prohibición directa ganó 80% contra 20%. En Wilmington, alrededor del 80% rechazó cuatro referéndums separados diseñados para acomodar rezonificación para un proyecto de centro de datos, según datos de Data Centers on the Ballot.
Fuera de Ohio, los porcentajes siguieron la misma línea. Más del 77% de votantes en Edgewater, Florida, aprobó prohibir nuevos centros de datos dentro de los límites de la ciudad. En total, 33 medidas fueron aprobadas o lideraban conteos en curso al cierre del martes 3 de noviembre, de acuerdo con fuentes de seguimiento de resultados.

El sentimiento público ya estaba dado vuelta
Una encuesta CNBC de octubre encontró que el 63% de votantes registrados se oponen a un centro de datos de <abbr title="Inteligencia artificial, sistemas computacionales que realizan tareas que normalmente requieren inteligencia humana">IA</abbr> dentro de 10 millas de su hogar, mientras solo el 13% lo apoya. Otro sondeo de UMass Amherst publicado a principios de 2026 mostró que solo el 11% de estadounidenses apoyaría la construcción de un centro de datos de IA en su comunidad. Los resultados del martes confirmaron lo que las encuestas ya anticipaban.
Campañas gastaron $173 millones en anuncios sobre centros de datos durante las elecciones generales de 2026, siendo casi enteramente negativos, según datos de AdImpact. Demócratas en más de 130 carreras federales y estatales emitieron publicidad anti-tecnología o anti-centros de datos en este ciclo. El mismo día de estos referéndums, los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes, lo que anticipa un escenario de mayor presión regulatoria federal.
Qué significa para los proyectos en marcha
Las medidas aprobadas el martes incluyen prohibiciones directas, moratorios temporales, limitaciones de uso de energía y mandatos de aprobación del votante antes de construcción. Algunas son vinculantes; otras, medidas asesoras para que funcionarios locales restrinjan centros de datos. Pero todas envían la misma señal: infraestructura de IA no es bienvenida a nivel local.
En septiembre, una red de 833 grupos de oposición en 49 estados había logrado bloquear proyectos valorados en $68.000 millones. Ahora esos grupos tienen un mandato electoral explícito: el rechazo ya no es solo activismo, es voto directo. Texas, que está en camino a convertirse en el mayor mercado de centros de datos del mundo para 2030, vio victorias de demócratas que hicieron campaña pausando o regulando nuevos proyectos en carreras clave. Greg Abbott, gobernador republicano del estado, solía ser un partidario de centros de datos pero detuvo permisos en septiembre a medida que la opinión pública empeoró.
- Ohio: 21 medidas, todas aprobadas contra centros de datos.
- Trenton (Ohio): prohibición pasó 80% a 20%.
- Edgewater (Florida): 77%+ aprobó prohibir nuevos centros de datos.
- Edgewater (Florida): una de las votaciones con mayor margen fuera de Ohio.
- Harwood (Dakota del Norte): única ciudad que aprobó un proyecto.
El dato operativo para inversores: 40 de 41 no es una mayoría estrecha. Es un rechazo sistémico que atraviesa geografías, partidos y modelos de medida. Los proyectos que dependían de aprobaciones locales ahora enfrentan un mapa político en el que la infraestructura de IA es un lastre electoral, no un activo.