China vuelve a expansión pero pequeñas empresas siguen bajo presión

Andrés Valcárcel · Económicas · 2026-09-30

El PMI manufacturero alcanzó 50.1 en septiembre, saliendo de dos meses de contracción. Grandes empresas sostienen el repunte mientras medianas y pequeñas siguen contrayendo.

China publicó este miércoles su <abbr title="Índice de Gerentes de Compras, indicador adelantado de actividad manufacturera">PMI</abbr> manufacturero de septiembre en 50.1, rompiendo dos meses consecutivos de contracción. El dato, apenas por encima del umbral de 50 puntos que separa expansión de contracción, llegó dos días después de que el State Council prometiera acelerar medidas de estímulo ante el deterioro de la actividad económica.

El PMI de agosto había cerrado en 49.8, y julio en 49.2. El composite PMI output index, que incluye manufactura y servicios, subió a 50.7% en septiembre, ganando 1.2 puntos porcentuales respecto al mes anterior, según la Oficina Nacional de Estadísticas (NBS).

China vuelve a expansión pero pequeñas empresas siguen bajo presión

Grandes empresas estables, pequeñas aún contraen

El desglose por tamaño de empresa revela una recuperación asimétrica. Las grandes empresas mantuvieron su PMI en 50.6% sin cambios respecto a agosto, por encima del umbral. Las medianas subieron 0.3 puntos hasta 49.7%, todavía en contracción. Las pequeñas ganaron 1.0 punto hasta 48.9%, la mejora más significativa pero aún lejos de la expansión.

Esa distribución confirma lo que ya publicamos en septiembre sobre las exportaciones chinas: el crecimiento sigue concentrado en grandes exportadores tecnológicos conectados al boom global de inteligencia artificial, mientras la demanda doméstica que sostiene a empresas más pequeñas permanece deprimida.

Estímulo anunciado dos días antes del dato

El timing es llamativo. El lunes 28 de septiembre, el State Council cambió su discurso tras meses insistiendo en implementar medidas ya aprobadas. La nueva promesa: poner en marcha «un paquete de políticas prácticas y efectivas adicionales» para reforzar ajustes contracíclicos ante «cuestiones emergentes». El miércoles 30, el PMI confirmó que esas cuestiones ya se reflejaban en los números.

El Banco Popular de China (PBOC) había anunciado el 24 de septiembre un paquete que incluyó recortes de tipos y mayor liquidez bancaria para instituciones de depósito. La tasa del Pledged Supplementary Lending (PSL), mecanismo de liquidez para bancos de desarrollo, cayó 0.25 puntos porcentuales y la facilidad de un año quedó en 1.5%. Por su parte, el State Council había prometido el 28 de septiembre reformas hipotecarias y emisión de bonos adicionales de gobiernos locales.

China vuelve a expansión pero pequeñas empresas siguen bajo presión

«Mini estímulo», no bazooka

Bloomberg calificó el paquete como un «mini estímulo» diseñado para mantener el crecimiento en el objetivo del 5%, no para reactivar la demanda doméstica de forma amplia. Lisheng Wang, economista de Goldman Sachs, lo describió como «easing dirigido y medido». Ninguno de los dos esperaba que el consumo de los hogares, comprimido tras años de política cero-COVID y caída del mercado inmobiliario, reaccionara con fuerza.

La debilidad estructural ya era visible en los datos de inflación de agosto. El gap de 300 puntos básicos entre el <abbr title="Índice de Precios al Productor">PPI</abbr> y el <abbr title="Índice de Precios al Consumidor">CPI</abbr> en julio reflejaba que las fábricas no podían trasladar costos crecientes a un consumidor que gastaba menos. Esa trampa de márgenes comprimidos sigue sin resolverse.

El PMI de servicios subió a 50.2 en septiembre desde 49.0 en agosto, impulsado por la mejora en clima tras las disrupciones de tifones en verano. Pero el repunte se concentró en logística y transporte, no en consumo discrecional.

Dependencia de exportaciones en un entorno incierto

La recuperación de septiembre descansó en gran medida en la demanda externa. Los sectores conectados al boom de IA global sostuvieron a las grandes empresas exportadoras, mientras la inversión fija doméstica y el consumo de hogares permanecieron planos. Esa apuesta incrementa la exposición de China a volatilidad geopolítica, justo cuando la relación comercial con Estados Unidos sigue sin definición clara tras la reunión de Xi con Trump prevista para octubre.

Si Pekín quiere evitar que la economía dependa exclusivamente de exportaciones vulnerables a aranceles y decisiones políticas extranjeras, tendrá que movilizar estímulo fiscal de mayor calibre. El anuncio del lunes sugiere que el gobierno está consciente del problema. Las medidas concretas dirán si está dispuesto a pagar el precio de reactivar la demanda interna.