Paraguay tumba a su presidente tras el colapso de Ueno Bank

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El Senado destituyó por unanimidad a Santiago Peña el viernes tras la quiebra del banco digital que bloqueó ahorros de casi 3 millones de clientes y manejaba US$850 millones en fondos públicos.

El Senado de Paraguay destituyó por unanimidad a Santiago Peña el viernes 6 de noviembre, apenas un día después de que el expresidente renunciara bajo presión tras el colapso de Ueno Bank. La votación, con 44 votos a favor, cerró en menos de 72 horas una crisis que dejó bloqueados los ahorros de 2,94 millones de clientes —el 63% de la población adulta del país— y expuso US$850 millones en fondos estatales depositados en la institución quebrada.

Pedro Alliana, quien se desempeñaba como vicepresidente, asumió formalmente la presidencia el mismo viernes. La Fiscalía imputó el sábado a Peña y al expresidente del Banco Central Carlos Carvallo por presuntas irregularidades en la supervisión y autorización del banco. Carvallo se entregó a la policía la noche del viernes; Peña quedó bajo arresto domiciliario.

Paraguay tumba a su presidente tras el colapso de Ueno Bank

El banco que tumbó al gobierno

Ueno Bank, licenciado para operar en 2023 y uno de los cuatro bancos principales del país, entró en resolución la madrugada del lunes 2 de noviembre tras una votación unánime del Banco Central. La decisión llegó después de que el regulador determinara que el <abbr title="Indicador de capital mínimo que mide la capacidad del banco para absorber pérdidas">ratio de solvencia</abbr> de la institución cayó por debajo de la mitad del mínimo legal exigido. En una economía pequeña como la paraguaya, el impacto fue inmediato: casi tres de cada cinco adultos tenían cuenta en Ueno.

Las autoridades señalan que el banco violó límites en préstamos a empresas relacionadas, una práctica que diluye el capital sin respaldo adecuado. Ueno había adquirido Visión Banco en 2024 y, según datos de agosto de 2026, manejaba aproximadamente 4.800 millones de guaraníes (US$850 millones) en fondos públicos, lo que lo convertía en el segundo mayor depositario de dinero estatal tras el Banco Nacional de Fomento.

El regulador que vigilaba su propio banco

El caso paraguayo pone en evidencia un conflicto de interés sistémico: Santiago Peña nombró a Carlos Carvallo, quien había presidido Financiera Ueno —la predecesora del banco digital—, para dirigir el Banco Central, la agencia encargada de supervisar precisamente a esa institución. En otras palabras, Carvallo pasó de liderar el grupo financiero a encabezar el organismo que debía regularlo.

Carvallo renunció a la presidencia del Banco Central el 2 de noviembre, pocas horas después de la votación que puso a Ueno en resolución. La Fiscalía lo investiga por su actuación en los procesos de autorización, regulación y supervisión del banco, además de observaciones técnicas sobre el patrimonio de Financiera Ueno. El expediente alcanza también al exministro de Economía Carlos Fernández y a otros funcionarios del regulador.

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De la renuncia al arresto en 48 horas

La cronología del colapso político es tan vertiginosa como la del banco. El lunes 2 de noviembre, en la madrugada, el Banco Central votó poner a Ueno en resolución; Carvallo presentó su renuncia ese mismo día. El jueves 5, Peña renunció a la presidencia tras reconocer que la crisis financiera había sumido al país en una situación insostenible. El viernes 6, el Senado formalizó su destitución por unanimidad y Alliana juró como nuevo presidente.

El fiscal general Emiliano Rolón Fernández abrió tres casos criminales contra Peña y otros funcionarios relacionados con la crisis. Los cargos incluyen presunta lesión de confianza y otras infracciones vinculadas a la dirección de cientos de millones de dólares en dinero público hacia una institución cuya supervisión estaba a cargo de quien antes la dirigió.

Qué implica para inversores

La escala de la crisis en una economía pequeña multiplica el impacto. Con 6,1 millones de habitantes, Paraguay vio cómo casi la mitad de su población adulta quedó sin acceso a sus ahorros de un día para otro. Ueno recaudó US$350 millones en bonos globales en marzo de 2026, según registros internacionales. La recuperación de esos instrumentos y de los depósitos estatales depende ahora de la capacidad del nuevo gobierno para estabilizar el sistema financiero.

El nombramiento de Raúl Vera Bogado como nuevo presidente del Banco Central, pendiente de aprobación del Senado, será clave para restaurar la confianza. Mientras tanto, la reintegración de fondos avanza: el regulador confirmó que 1,2 millones de clientes ya recuperaron su dinero, pero quedan casi 1,7 millones pendientes. El ritmo de ese proceso marcará si la crisis se contiene o escala a protestas que paralicen la actividad económica.

El precedente paraguayo refuerza una tendencia visible en otros mercados de América Latina: el riesgo político y la debilidad institucional siguen siendo variables centrales en cualquier análisis de exposición. Cuando la supervisión regulatoria falla —o peor, cuando el supervisor tiene intereses cruzados— el costo lo pagan primero los depositantes y luego los acreedores externos. En este caso, también cayó un gobierno.

Paraguay tumba a su presidente tras el colapso de Ueno Bank

El nuevo presidente Alliana enfrenta ahora una doble tarea: recuperar los depósitos bloqueados y limpiar un sistema regulatorio que permitió que el jefe del Banco Central supervisara la institución que antes dirigía. La velocidad con la que Paraguay pasó de la quiebra de un banco a la destitución de su presidente muestra cuán rápido puede desmoronarse la confianza cuando los controles institucionales fallan.