Trump evalúa impulsar stablecoins en el exterior

Patricia López · Económicas · 2026-09-24

La Casa Blanca estudia promover tokens respaldados en dólares en el extranjero mientras USDT y USDC ya controlan casi el 90% de un mercado de $292.490 millones.

La administración Trump estudia una iniciativa para promover <abbr title="criptomonedas cuyo valor está anclado 1:1 a un activo de referencia, típicamente el dólar estadounidense">stablecoins</abbr> denominados en dólares fuera de Estados Unidos, según reportó Bloomberg el miércoles 23 de septiembre. Las deliberaciones involucran al Departamento del Tesoro, el Departamento de Estado y la Corporación de Financiamiento para el Desarrollo Internacional. El objetivo declarado: reforzar el estatus del dólar como moneda de reserva mundial. Pero el mercado no esperó permiso: los emisores de stablecoins ya acumulan cerca de $200.000 millones en deuda soberana estadounidense.

De observar a instrumentalizar

El plan representa un giro estratégico. Como ya publicamos, los emisores privados llevan meses comprando bonos del Tesoro sin coordinación oficial. Ahora la Casa Blanca evalúa convertir esa dinámica en herramienta de política exterior activa, mediante alianzas público-privadas con firmas del sector para mantener la preeminencia del dólar y aumentar la demanda de deuda estadounidense.

Las fuentes consultadas por Bloomberg pidieron no ser identificadas porque las negociaciones son privadas. No se han anunciado países, empresas ni compromisos de financiamiento. Las deliberaciones aún no representan política oficial.

Trump evalúa impulsar stablecoins en el exterior

La Ley GENIUS ya está vigente

Trump firmó el marco regulatorio federal el 18 de julio de 2025: la llamada Ley GENIUS (Stablecoins Act). El texto obliga a los emisores a respaldar los tokens uno a uno con activos de alta calidad y líquidos — efectivo, depósitos bancarios y bonos del Tesoro a corto plazo. Ese mandato legal explica parte de los $200.000 millones que Circle, Tether y otros jugadores mantienen hoy en deuda estadounidense. La nueva iniciativa llevaría ese modelo más allá: exportarlo de forma coordinada con respaldo diplomático y financiero del gobierno federal.

El Secretario del Tesoro Scott Bessent describió recientemente los stablecoins respaldados en dólares como una herramienta que apoya la dominancia de la moneda, señalando que el dólar representa cerca del 90% de las transacciones de divisas a nivel global.

Contexto fiscal: $40 billones de deuda

La deuda nacional de Estados Unidos superó los $40 billones en agosto de 2026. En ese contexto, cualquier mecanismo que genere demanda adicional de Treasuries tiene peso. Los stablecoins, al obligar a sus emisores a respaldar cada token con activos seguros, actúan como compradores estructurales de deuda estadounidense. Si la iniciativa de Trump logra expandir la adopción de estos tokens en mercados emergentes, el efecto neto sería una base de financiamiento más amplia para el déficit federal.

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Advertencias del FMI y BIS

El Fondo Monetario Internacional y el Banco de Pagos Internacionales han advertido que una adopción más amplia de tokens anclados al dólar podría acelerar la fuga de capitales de economías emergentes. Los stablecoins permiten que el dinero se mueva a través de blockchains, eludiendo canales bancarios tradicionales y dificultando que los bancos centrales y gobiernos controlen esos flujos.

Economías con déficits en cuenta corriente son especialmente vulnerables: si los residentes pueden convertir moneda local en USDT o USDC sin fricciones, las salidas masivas de capital se vuelven más probables ante cualquier shock macroeconómico. Eso reduce el margen de maniobra de los bancos centrales locales y puede forzar ajustes fiscales más severos.

El contraste es claro: Trump planea usar stablecoins como arma geopolítica, pero el sector privado ya construyó esa arma y la está desplegando a escala global. La pregunta que queda es si Washington puede coordinar lo que ya existe sin romper el ecosistema ni desatar crisis en mercados emergentes. Los $200.000 millones en Treasuries que los emisores ya controlan son, a la vez, la prueba de concepto y el límite de lo que puede hacerse sin supervisión estricta.