Meta recluta operadores de ambos partidos para blindar su IA
María González · Análisis y Opinión ·
Dina Powell McCormick ficha asesores de Trump, Biden, Clyburn y McCain antes de las intermedias. La compañía necesita influencia en Washington sea quien gane el Congreso.
Meta está construyendo un equipo bipartidista de operadores políticos veteranos antes de las elecciones intermedias estadounidenses, según reportó Axios este sábado. La compañía fichó en las últimas semanas a asesores de Jim Clyburn (demócrata), Gina Raimondo (administración Biden), la primera administración Trump y la campaña presidencial de John McCain. El objetivo: asegurar influencia en Washington independientemente de qué partido controle el Congreso tras el 3 de noviembre.
La iniciativa la lidera Dina Powell McCormick, ejecutiva bancaria que pasó 16 años en Goldman Sachs y sirvió en la primera administración Trump. Meta la fichó en enero de este año como presidenta y vicepresidenta, y recientemente añadió asuntos externos a su cartera. Powell McCormick está consolidando poder mientras Joel Kaplan, jefe de políticas y asuntos globales de Meta desde hace años, planea abandonar la compañía en 2027.
Los fichajes: de Clyburn a la campaña de Trump
Las contrataciones recientes cubren ambos lados del espectro político con precisión quirúrgica. Michael Hacker, asistente de largo plazo del representante Jim Clyburn (D-Carolina del Sur), se unió como vicepresidente de iniciativas de computación. Nick Schmit, ex asistente senior de la secretaria de Comercio Gina Raimondo en la administración Biden, entró como director de gestión de asociaciones estratégicas.
Del lado republicano, Meta incorporó a Josh Raffel, quien sirvió en la primera administración Trump, y a Pat Trueman, que trabajó en la campaña presidencial de 2024. Brian Rice, ex asistente del secretario de Estado John Kerry (demócrata), fue promovido a principios de 2026 para liderar asuntos gubernamentales en Estados Unidos. Tucker Bounds, veterano de la campaña presidencial de McCain, fue nombrado recientemente jefe de comunicaciones globales.
| Nombre | Procedencia | Puesto en Meta |
|---|---|---|
| Michael Hacker | Asistente de Jim Clyburn (D) | VP de iniciativas de computación |
| Nick Schmit | Asistente de Gina Raimondo (Biden) | Director de asociaciones estratégicas |
| Josh Raffel | Primera administración Trump | Sin especificar |
| Pat Trueman | Campaña Trump 2024 | Sin especificar |
| Brian Rice | Asistente de John Kerry (D) | Jefe de asuntos gubernamentales USA |
| Tucker Bounds | Campaña McCain (R) | Jefe de comunicaciones globales |

La estrategia detrás de la cobertura política
El movimiento refleja la urgencia de Meta por mantener influencia en un Congreso dividido donde el escrutinio sobre <abbr title="Inteligencia artificial">IA</abbr> y centros de datos se ha convertido en asunto electoral bipartidista. En agosto, Mark Zuckerberg y Powell McCormick se reunieron con la Comisión Democrática de la Cámara sobre Inteligencia Artificial y Economía de la Innovación, a invitación del representante Josh Gottheimer (D-Nueva Jersey). Discutieron la estrategia de IA de Meta, incluyendo su ampliación de infraestructura e inversiones económicas. Gottheimer describió la reunión como «increíblemente productiva».
La compañía quiere conducir la conversación sobre política de IA, no importa qué partido controle el Congreso tras las intermedias del 4 de noviembre. Como ya publicamos, Meta aprobó en octubre una nueva clase de acciones sin derecho a voto que entrará en vigor el 19 de enero de 2027, permitiendo a Zuckerberg conseguir capital para IA sin ceder control. El gasto masivo en infraestructura necesita cobertura regulatoria tanto como financiación.
La presión es real. S&P puso en negativo la calificación de Meta el 30 de octubre tras el primer trimestre con <abbr title="Flujo de caja libre, dinero disponible después de inversiones">flujo de caja libre</abbr> en rojo. La agencia proyecta déficit hasta 2028 y <abbr title="Ratio de deuda sobre EBITDA">leverage</abbr> por encima del umbral de rebaja. En ese contexto, una batalla regulatoria adicional sobre política de IA o privacidad de datos sería letal para la narrativa de inversión.

Transición de guardia en Washington
La reorganización marca un punto de inflexión en la estrategia de Meta en Washington. Joel Kaplan ha liderado políticas y asuntos globales durante años, construyendo relaciones principalmente con republicanos. Su partida planificada para 2027 deja a Powell McCormick como la principal arquitecta de la estrategia de influencia de la compañía. Desde su contratación en enero, han pasado nueve meses de transición en los que Powell McCormick ha consolidado control sobre asuntos externos mientras Kaplan sigue formalmente al mando.
El timing no es casual. Las intermedias del martes decidirán el control de la Cámara de Representantes y el Senado. Meta necesita tener operadores con acceso directo a ambos lados del pasillo antes de que se defina el mapa de poder. La compañía busca normalizar sus inversiones masivas en IA como contribución económica local, reduciendo la presión regulatoria potencial sobre privacidad, moderación de contenido y <abbr title="Inversión en activos de capital, como infraestructura tecnológica">capex</abbr> no rentable a corto plazo.
La acción de Meta cerró el viernes en $614,99, un retroceso del 1,53% en una sesión en la que el Nasdaq cae 2,86%. El precio se mantiene dentro del rango de 52 semanas de $520,26 a $779,82, lejos del máximo pero sin señales de pánico. El mercado descuenta que Meta necesita gastar en IA para competir, pero aún no tiene claro cuándo ese gasto se convertirá en ingresos recurrentes.
Meta está jugando una partida distinta a la del lobby cripto, que invirtió más de $206 millones en las intermedias tras el bloqueo del CLARITY Act en septiembre. La industria cripto apuesta por cambiar el Congreso; Meta apuesta por tener influencia con cualquier Congreso. El primer enfoque es más caro y ruidoso; el segundo, más discreto y sostenible.
La estrategia de Powell McCormick es clara: construir relaciones antes de necesitarlas, no después. Mientras otras tecnológicas reaccionan a propuestas legislativas, Meta está posicionando sus inversiones como inevitables y beneficiosas para comunidades locales en estados bisagra. Si funciona, la compañía logrará que demócratas y republicanos defiendan su expansión en IA como motor económico regional. Si falla, el gasto de $130.000 millones quedará expuesto a restricciones regulatorias sin cobertura política.