Credibility shock: BofA diagnostica quiebre de confianza inflacionaria tras la Fed dividida
Andrés Valcárcel · Mercados Financieros · 2026-07-30
El 30-year tocó 5.21% el miércoles, máximo desde 2007, mientras el 2-year caía. La divergencia señala que el mercado descarta alzas próximas pero teme inflación persistente y cuestiona el outlook de la Fed.
Bank of America Global Research puso nombre al movimiento del miércoles en el mercado de Treasuries: «shock de credibilidad inflacionaria de banco central». El 30-year Treasury tocó 5,21% durante la rueda de prensa de Kevin Warsh, su nivel más alto desde 2007, mientras el 10-year subió a 4,68%. Este jueves ambos se mantienen elevados: el 10-year cotiza 4,66% y el 30-year cerca de 5,20%.
La paradoja del miércoles
La reacción fue divergente. Mientras el 2-year cayó 4 puntos básicos a 4,24%—señal de que traders descuentan menos chances de alza inmediata—, el 10-year subió 8 bps y el 30-year trepó 12 bps. Traducido: el mercado da menos probabilidad a que la Fed suba en septiembre, pero exige más prima de riesgo para bloquear capital a largo plazo.

Wall Street cuestiona el timing
Kay Haigh, jefa global de renta fija en Goldman Sachs Asset Management, señaló que «la Fed parece estar perdiendo paciencia con la inflación por encima del objetivo, a pesar de que datos recientes vienen fríos». El problema, según Haigh, es que el sentimiento hawkish del comité—mostrado en las tres disidencias del miércoles, las más desde septiembre de 2016—probablemente fue «exacerbado por el reciente resurgimiento de hostilidades en Medio Oriente».
BofA fue más directo: el chairman Warsh compartió información «más bien dovish», lo que abre la puerta a que el comité elija indicadores que justifiquen inacción. «No creemos que la Fed pueda lograr que los mercados hagan su trabajo indefinidamente solo hablando fuerte. Eventualmente tiene que caminar lo que habla, o arriesga perder credibilidad», escribió el equipo de Aditya Bhave.
- Miércoles 29 julio: 10-year sube a 4.68%, 30-year marca 5.21% (máximo desde 2007), 2-year cae a 4.24%.
- Jueves 30 julio: 10-year cotiza 4.66%, 30-year cerca de 5.20%; la corrección es mínima.
- Polymarket: probabilidades de alza en septiembre suben a 56% tras la rueda de prensa de Warsh.
Por qué el largo plazo sube cuando el corto baja
La caída del 2-year refleja que el mercado asigna menos chances a una suba de 25 puntos básicos en la próxima reunión de septiembre. Pero el alza en el 10-year y el 30-year indica que inversores temen inflación persistente más allá del horizonte inmediato. La Fed mantuvo el rango de 3,5%-3,75% el miércoles con nueve votos a favor y tres en contra (Beth Hammack de Cleveland, Neel Kashkari de Minneapolis y Lorie Logan de Dallas votaron por subir). El mensaje fue de cautela, pero el mercado leyó debilidad en la narrativa.

BofA proyecta tres alzas de 25 bps en los tres meses restantes de 2026. Esa lectura contrasta con la del mercado de futuros, que aún da menos de dos tercios de probabilidad a septiembre. La brecha entre lo que dice un banco de inversión importante y lo que precian los derivados es, en sí misma, un indicador de incertidumbre.
Qué miran los traders ahora
Los funcionarios que favorecen política más restrictiva argumentan que la inflación ha sido carga para hogares y no muestra signos claros de ceder. Las presiones reflejan tanto aranceles de la administración Trump como costos energéticos más altos por el conflicto con Irán. Warsh sugirió repetidamente que alzas de tasas no son la única herramienta y que los mercados están haciendo parte del trabajo de la Fed al elevar costos de endeudamiento por sí solos.
El diferencial entre el 30-year y el 2-year se amplió 16 puntos básicos en una sola sesión (de 12 bps de alza en el largo menos 4 bps de caída en el corto). Esa pendiente más pronunciada señala expectativas de inflación elevada en el mediano plazo, incluso si la Fed pausa en el corto. Quien opera bonos está comprando protección contra un escenario en el que la Fed pierde el ancla de expectativas y termina subiendo más tarde, más fuerte y por más tiempo.
BofA resume la situación en una frase: la Fed necesita restablecer credibilidad, y eso pasa por actuar, no solo por hablar. Si el banco tiene razón, las próximas actas del FOMC y los datos de empleo de agosto serán determinantes para que septiembre termine en alza o en otra votación dividida.