Actas de la Fed muestran divisiones, pero el mercado ya avanzó

· Política Monetaria ·

El FOMC votó 12-0 en septiembre para subir tasas, pero los minutos publicados hoy muestran debate profundo sobre cuándo volver a mover. Datos débiles posteriores cambiaron la narrativa: octubre pasó de 70% a 17% de probabilidad.

La Reserva Federal publicó este miércoles las actas de su reunión del 15-16 de septiembre, cuando aprobó por unanimidad su primera alza de tasas desde 2023. El voto fue 12-0, pero los minutos revelan lo que la decisión formal ocultó: un debate intenso sobre el timing de la próxima subida y posiciones enfrentadas entre halcones y palomas dentro del <abbr title="Comité Federal de Mercado Abierto, el órgano que decide la política monetaria de la Fed">FOMC</abbr>. El problema es que esas actas describen un mundo que ya no existe. Los datos de inflación y empleo que llegaron después templaron las expectativas, y el mercado descartó prácticamente una nueva alza en octubre antes de leer una sola línea del documento.

El 16 de septiembre la Fed elevó el rango objetivo de la <abbr title="Tasa de interés que los bancos se cobran entre sí por préstamos a un día">tasa de fondos federales</abbr> a 3,75%-4%, un movimiento de 25 puntos básicos que nadie del comité objetó. Pero las proyecciones agregadas del <abbr title="Summary of Economic Projections, el resumen de pronósticos económicos que la Fed publica cada trimestre">SEP</abbr> mostraban algo distinto: la mediana de las estimaciones de tasa para fin de 2026 subió a 4,1% desde el 3,8% anterior, sugiriendo que la mayoría del FOMC esperaba al menos una subida más antes de cerrar el año. De hecho, 16 de los 18 responsables que presentaron pronósticos indicaron que veían espacio para otro movimiento en 2026.

El debate que la votación unánime escondió

Las actas dejan claro que el consenso formal no reflejaba consenso real sobre el ritmo de política. Austan Goolsbee, presidente de la Fed de Chicago, insistió en que la inflación sigue siendo la prioridad dominante y que preocupaciones sobre el mercado laboral no justifican frenar el ciclo restrictivo. Lorie Logan, al frente de la Fed de Dallas, fue más directa: «serán necesarias más alzas», según recoge el documento. En el otro extremo, Michelle Bowman, vicepresidenta de Supervisión, afirmó que no hay urgencia para subir de nuevo este año, y John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, secundó esa postura de paciencia.

Esa tensión no es nueva. Kevin Warsh ya había rechazado en Jackson Hole cualquier compromiso explícito sobre el camino de las tasas, dejando cada reunión abierta según datos. Sin <abbr title="Comunicación anticipada del banco central sobre sus intenciones futuras de política monetaria">forward guidance</abbr>, el mercado depende de señales fragmentadas de los gobernadores regionales y de la lectura de actas que, para cuando se publican, pueden estar desactualizadas.

Por qué el mercado cambió de idea sin esperar las actas

La semana siguiente a la reunión de septiembre, los futuros de tasas de CME asignaban cerca de 58% de probabilidad a una nueva alza en octubre, y algunos analistas hablaban de 70% o más en los días inmediatos al comunicado. Pero dos bloques de datos cambiaron la narrativa. Primero, el <abbr title="Personal Consumption Expenditures, el indicador de inflación preferido por la Fed">PCE</abbr> subyacente de agosto se mantuvo en 3,0% interanual, sin aceleración que justificara urgencia. Segundo, el reporte de nóminas de septiembre mostró solo 29.000 empleos nuevos, muy por debajo de lo esperado y señal de que el mercado laboral se está enfriando más rápido de lo previsto.

Actas de la Fed muestran divisiones, pero el mercado ya avanzó

Esos datos bastaron para que las expectativas giraran. Para el 5 de octubre, los futuros de CME reflejaban cerca de 80% de probabilidad de pausa en la próxima reunión, según datos de Admiral Markets. Hoy, con las actas ya publicadas, esa probabilidad de mantener tipos ronda el 83%, lo que deja solo 17% para una nueva subida en octubre. La implicación es clara: el mercado dejó de leer intenciones de la Fed para leer datos macro. Y los datos no respaldan otra alza inmediata.

Julius Baer espera una subida de 0,25% en diciembre seguida de pausa prolongada, escenario que ganó tracción tras el cambio de datos. ING mantiene diciembre como caso base, pero reconoce que cualquier debilidad adicional en empleo o inflación podría retrasar ese movimiento hasta 2027.

Qué queda claro para quien opera

La publicación de hoy confirma lo que ya se intuía: la Fed no tiene un plan fijo, y cada dato macro es ahora un catalizador. Sin <abbr title="Comunicación anticipada del banco central sobre sus intenciones futuras de política monetaria">forward guidance</abbr>, el mercado reacciona en tiempo real a inflación, empleo y comentarios dispersos de gobernadores regionales. Eso genera volatilidad en cada ventana de datos: un PCE más alto de lo esperado puede devolver probabilidad de alza; un reporte de nóminas débil la elimina.

Actas de la Fed muestran divisiones, pero el mercado ya avanzó

La próxima reunión del FOMC está programada para el 27-28 de octubre. Entre hoy y esa fecha, el mercado recibirá al menos dos bloques de datos clave: inflación PCE de septiembre (publicación estimada 24 octubre) y una actualización parcial del mercado laboral. Si ambos confirman moderación, la pausa de octubre pasará a ser consenso. Si alguno sorprende al alza, la división interna que estas actas revelan volverá a la superficie, y el debate sobre diciembre se adelantará.

Las actas muestran una Fed dividida en privado, unida en público y dependiente de datos que todavía no conoce. Para quien opera tasas, bonos o índices sensibles a política monetaria, la lección es simple: las actas describen el pasado; los datos definen el futuro. Y el futuro, por ahora, apunta a pausa en octubre y revisión en diciembre.