Expectativas de inflación tocan 3.9%: máximo desde mayo de 2023

· Económicas ·

Los consumidores estadounidenses elevan su pronóstico de inflación a un año en plena desaceleración de los datos duros. La Fed enfrenta una señal incómoda a tres semanas de su próxima reunión.

Las expectativas de inflación de los consumidores estadounidenses a un año alcanzaron 3.9% en septiembre, el nivel más alto desde mayo de 2023, según la encuesta de Consumer Expectations publicada hoy por el Federal Reserve Bank de Nueva York. El dato representa una subida de 0.3 puntos porcentuales respecto a agosto y deja la expectativa 1.9 puntos por encima del objetivo del 2% de la Fed, prácticamente el doble.

La subida no llega sola. Los hogares también elevaron su pronóstico de crecimiento del gasto a 5.5%, tres décimas arriba del mes anterior y otro máximo desde mayo de 2023. A plazos más largos, la expectativa a tres años subió una décima hasta 3.3%, mientras que la de cinco años se mantuvo en 3.0%.

Expectativas de inflación tocan 3.9%: máximo desde mayo de 2023

El contraste que complica el guion de la Fed

El salto de septiembre contrasta con una inflación real más templada. El dato de agosto del indicador preferido de la Fed mostró una desaceleración, pero los consumidores no lo compran. La divergencia es notable: mientras los datos duros mejoraban, las expectativas subían 30 puntos básicos en un solo mes.

Esa brecha importa porque las expectativas de inflación pueden convertirse en una profecía autocumplida. Si los consumidores creen que los precios seguirán subiendo, exigen salarios más altos y gastan antes, lo que presiona los precios al alza. La Fed ha repetido que anclar las expectativas es una prioridad; este dato dice que no lo está consiguiendo.

El historial reciente muestra una tendencia lateral alta. En agosto, como ya publicamos, las expectativas habían marcado 3.6%, mismo nivel de julio. En junio fueron 3.7% y en mayo 3.5%. Septiembre rompe esa meseta y la lleva al nivel más alto en 16 meses, solo por debajo del 4.1% de mayo de 2023.

Qué descuenta el mercado tras el dato

Los futuros de tipos reflejan una narrativa dividida. Según la herramienta <abbr title="Herramienta del CME Group que calcula probabilidades implícitas de cambios en la tasa de fondos federales a partir de futuros">FedWatch</abbr> del CME Group consultada hoy, la probabilidad de una subida de tipos en la reunión de octubre (27–28 de este mes) cayó a 21.6%, desde aproximadamente el 51% hace una semana.

Pero diciembre sigue vivo. La probabilidad de un alza en la última reunión del año subió hasta 68.6%. El mercado apuesta a que la Fed se tomará tiempo en octubre para evaluar datos, pero que todavía podría subir una vez más antes de cerrar el año.

John Williams, presidente del New York Fed, y otros funcionarios han dicho en días recientes que el banco central puede tomarse tiempo para calibrar el nivel adecuado de tipos. El dato de hoy no cierra la puerta a una pausa en octubre, pero tampoco descarta una subida adicional.

Expectativas de inflación tocan 3.9%: máximo desde mayo de 2023

Una señal que la Fed no quería ver

Kevin Warsh, presidente de la Fed desde mayo, describió la subida del 16 de septiembre como la remoción de «una dosis de acomodación» y afirmó que «la inflación es demasiado alta y ha sido así por demasiado tiempo». Tres semanas después, este dato le da la razón en lo segundo: la inflación sigue instalada en la mente de los consumidores, lejos del 2%.

La brecha entre expectativa a un año (3.9%) y a cinco años (3.0%) es de 0.9 puntos porcentuales. Esa diferencia sugiere que los consumidores ven presión de precios en el corto plazo, pero que a largo plazo confían en cierta normalización. El problema es que la normalización esperada sigue un punto completo por encima del objetivo.

La lectura para quien opera es directa: las expectativas de inflación son un indicador adelantado. Si siguen subiendo, la Fed tiene margen para endurecer más. Julius Baer, como publicamos hoy, espera una subida en diciembre seguida de pausa prolongada; este dato refuerza ese escenario.

El dato de septiembre se publicó justo a tres semanas de la próxima reunión de la Fed. Si las expectativas no retroceden en octubre, el banco central tendrá un argumento sólido para volver a subir en diciembre, incluso si la inflación real sigue enfriándose. La paradoja incómoda: los datos mejoran, pero la percepción no.