Francia demasiado grande para salvar: Krugman alerta de crisis

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El Nobel de Economía y el ex presidente del BCE coinciden: París enfrenta una senda fiscal insostenible mientras el parlamento bloquea reformas y el coste de su deuda supera a Grecia e Italia.

Paul Krugman, Nobel de Economía 2008, escribió este jueves que Francia está en una «senda fiscalmente insostenible» y puede haber quedado «demasiado grande para salvar» para el <abbr title="Banco Central Europeo">BCE</abbr>. Un día después, Jean-Claude Trichet, quien presidió el BCE entre 2003 y 2011, declaró a CNBC que los políticos franceses deben encontrar un compromiso para restaurar la credibilidad del país ante los mercados. Dos voces que conocen Europa desde dentro coinciden en el diagnóstico: la segunda economía de la eurozona enfrenta una crisis de deuda que el BCE podría no tener capacidad —ni voluntad política— de contener.

El EUR/USD cotiza en 1,1207 este viernes, prácticamente sin cambios respecto a la apertura asiática, pero la crisis fiscal francesa sigue limitando el recorrido alcista del euro. El lunes 5 de octubre el par tocó 1,1162, su mínimo en 17 meses, mientras el diferencial de rendimiento entre la deuda francesa y alemana a diez años (<abbr title="Obligations Assimilables du Trésor, bonos del Tesoro francés">OAT</abbr>-Bund <abbr title="Diferencial de rendimiento entre bonos, expresado en puntos básicos">spread</abbr>) alcanzaba 160 puntos básicos, el más ancho desde la crisis de deuda europea de 2011-12.

Los números que explican la alarma

Según el Ministerio de Economía y Finanzas francés, la deuda pública alcanzará 119,3% del PIB en 2026 y 121,7% en 2027. El déficit proyectado para este año es del 5,4% del PIB, casi el doble del límite del 3% que fijan las reglas de la Unión Europea. El paquete de austeridad que el gobierno de Sébastien Lecornu intenta aprobar —€43.000 millones en ajustes— solo reduciría el déficit al 5,0% en 2027, mientras la deuda sigue escalando.

El rendimiento del bono francés a diez años superó el 5% a principios de octubre, un nivel no visto desde 2002. Y lo más revelador: el coste de endeudamiento francés ha superado brevemente al de Grecia e Italia, los dos países que definieron la última crisis de deuda europea. Robin Brooks, del Brookings Institution, advirtió que el contagio al resto de Europa de alta deuda «se está desarrollando rápidamente».

Francia demasiado grande para salvar: Krugman alerta de crisis

El problema estructural que nadie puede sortear

Krugman identificó en su análisis del jueves un obstáculo clave: la edad oficial de jubilación en Francia está estancada en 62 años y nueve meses. En 2023 era de 62 años; el gobierno intentó elevarla, pero la oposición conjunta de la extrema derecha y la extrema izquierda congeló cualquier aumento hasta después de las elecciones del próximo año. Con una población que envejece rápidamente, el sistema de pensiones sigue ejerciendo presión sobre el presupuesto sin que ningún partido en el parlamento fragmentado esté dispuesto a ceder.

«La dependencia de Francia del euro significa que es demasiado fácil ver cómo esta pérdida de confianza podría convertirse en una crisis fea», escribió Krugman. La lógica es brutal: Francia no puede devaluar su moneda ni imprimir euros para aliviar la carga de su deuda. Depende de la disciplina fiscal o, en última instancia, del respaldo del BCE. Y Krugman sugiere que el BCE puede no tener margen para un rescate de esa magnitud.

Trichet: la pelota está en el parlamento

Trichet, quien lideró el BCE durante la crisis financiera global y la crisis de deuda europea, fue más directo. «La pelota está en el terreno del gobierno y parlamento francés, y tienen trabajo duro que hacer», declaró este viernes a CNBC. Rescatar a Francia sería «extremadamente costoso» para el BCE y políticamente contencioso, agregó, mientras el país se mueve «aún más lejos de la responsabilidad fiscal».

La intervención del BCE requeriría que el gobierno francés solicitase formalmente ayuda, algo que París actualmente afirma no ser necesario. Pero la advertencia de Trichet lleva implícita otra lectura: si Francia pide auxilio, el BCE tendría que decidir si puede —y si debe— comprometer recursos que podrían desestabilizar su balance y su credibilidad ante el resto de la eurozona.

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Lecornu contra el reloj y las calles

Mientras Krugman y Trichet lanzan señales de alarma, protestas estudiantiles recorren Francia y el primer ministro Lecornu intenta aprobar un presupuesto 2027 que Sergio Ermotti, CEO de UBS, calificó días atrás de insuficiente sin «medidas duras». El parlamento está fragmentado; ni la derecha ni la izquierda tienen mayoría para imponer su agenda. Y el calendario aprieta: el debate presupuestario arranca el próximo martes 13 de octubre.

El escenario más probable es que el paquete de €43.000 millones se diluya en negociaciones, con recortes menores y exenciones sectoriales que lo dejen sin músculo. Si eso ocurre, el <abbr title="Diferencial de rendimiento entre bonos, expresado en puntos básicos">spread</abbr> OAT-Bund volverá a ampliarse y el euro seguirá bajo presión. Ya pasó el 1 de octubre: el gobierno anunció el presupuesto, y el mercado respondió con la mayor caída del EUR/USD en más de tres meses.

Cronología de la crisis fiscal francesa (septiembre-octubre 2026)
FechaEventoReacción del mercado
1 de octubreGobierno anuncia paquete de austeridadEUR/USD cae con fuerza; spread OAT-Bund supera 130 pb
5 de octubreEUR/USD toca mínimo de 17 meses (1,1162)Spread OAT-Bund alcanza 160 pb, máximo desde 2011-12
6 de octubreErmotti (UBS) pide medidas durasSpread mejora ligeramente, por encima de 140 pb
8 de octubreKrugman publica análisis 'too big to save'Presión sostenida sobre euro
9 de octubreTrichet advierte en CNBCEUR/USD cotiza 1,1207; mercado espera dato de sentimiento de consumidor

¿Y si nadie puede salvar a Francia?

La expresión «too big to save» invierte la narrativa de la crisis de 2008. Entonces, los bancos eran «demasiado grandes para caer»: salvarlos era obligatorio porque su colapso arrastraría al sistema. Ahora, Krugman sugiere que Francia puede ser demasiado grande para salvar: el coste político y financiero de un rescate superaría la capacidad del BCE y de los estados miembros dispuestos a respaldar una operación de esa escala.

Si esa lectura se consolida en el mercado, el siguiente movimiento sería una salida masiva de capital francés hacia activos alemanes o estadounidenses. El <abbr title="Diferencial de rendimiento entre bonos, expresado en puntos básicos">spread</abbr> OAT-Bund podría superar los 200 puntos básicos —territorio nunca visto en la historia del euro— y el euro perdería toda la ganancia acumulada desde principios de año. El debate del martes 13 de octubre dirá si el parlamento francés entiende la urgencia o si prefiere esperar a que el mercado imponga el ajuste por la vía más dolorosa.