Wall Street pasa de caer 1,3% a subir 0,3% por un borrador iraní

Lucas Montero · Geopolítica · 2026-04-06

Wall Street pasó de perder 500 puntos en futuros a cerrar en verde el jueves. Irán y Omán negocian un protocolo de tránsito, pero nadie sabe aún cuánto costará ni cuándo entrará en vigor.

El S&P 500 cerró el jueves 2 de abril con una ganancia del 0,3%, el Nasdaq 100 igual porcentaje y el Dow prácticamente plano tras perder 61 puntos. Nada extraordinario hasta que se mira el punto de partida: esa misma mañana, los futuros del S&P habían caído 1,3%, el Dow más de 500 puntos y el Nasdaq 1,6%. El giro ocurrió tras el anuncio de que Irán y Omán están redactando un protocolo para supervisar el tránsito en el <abbr title="Paso marítimo estratégico entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán por donde transita aproximadamente un tercio del petróleo mundial transportado por mar">Estrecho de Ormuz</abbr>.

El mercado interpretó el borrador como señal de que el Estrecho podría reabrirse bajo algún esquema de gestión compartida. Eso bastó. Wall Street apostó a que un Ormuz con peaje (si lo hay) sigue siendo mejor que uno cerrado por tiempo indefinido.

De la amenaza de Trump al protocolo iraní en 18 horas

El miércoles por la noche, Donald Trump pronunció su primer discurso a la nación sobre la guerra con Irán. Dijo que Estados Unidos golpeará «extremadamente duro» durante las próximas dos o tres semanas, amenazó con atacar cada planta de energía eléctrica iraní y potencialmente «su petróleo». También insistió en que EE.UU. no necesita el Estrecho y delegó su reapertura en aliados.

La reacción fue inmediata. Los futuros estadounidenses abrieron el jueves con pérdidas profundas. En Asia, el Nikkei 225 cayó 2,4% y el Kospi surcoreano 3,4%. El crudo WTI subió 2,24% hasta los $102,36 por barril y el Brent 3,24% hasta $104,44 en la sesión del miércoles.

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Pero la mañana del jueves, la agencia iraní Tasnim publicó una entrevista con Kazem Gharibabadi, viceministro de Asuntos Legales e Internacionales de Irán. Gharibabadi anunció que Irán y Omán están trabajando en un protocolo de borrador para regular la navegación en el Estrecho «durante tiempos de paz». Según él, el protocolo está concebido no como una restricción, sino como un mecanismo para «facilitar el tránsito seguro y proporcionar mejores servicios a los barcos». Todos los navíos deberían coordinarse por adelantado con las autoridades iraníes y omaníes y obtener los permisos necesarios.

Los índices estadounidenses, que llevaban caída profunda, giraron al alza. El petróleo, que había subido durante la noche, bajó de sus máximos del día. El mensaje del mercado fue claro: prefiere pagar por cruzar que asumir un cierre indefinido.

Letra pequeña ausente, optimismo presente

El protocolo no está cerrado. No hay cifras de aranceles confirmadas oficialmente, aunque algunos reportes no verificados mencionan que Irán establecería tarifas para barcos que pasen. Tampoco hay fecha de entrada en vigor ni detalles sobre qué constituye exactamente «coordinación previa» o qué tipo de permisos se exigirán.

La retórica oficial iraní tampoco es uniforme. El mismo día del anuncio, Abbas Araghchi, ministro de Relaciones Exteriores de Irán, había señalado el 1 de abril que Irán «no puede permitir que sus enemigos usen sus aguas territoriales para comercio». Esa declaración contrasta con el tono de facilitación que utilizó Gharibabadi.

Esa divergencia entre el precio <abbr title="Precio al contado o de entrega inmediata de un activo">spot</abbr> y los futuros es señal de mercados fragmentados. Los inversores en futuros apostaron a la esperanza del protocolo. Los que mueven petróleo real pagaron el precio de un Ormuz efectivamente cerrado.

Victoria estratégica para Irán, según analistas

Gregory Brew, analista sénior de Irán y petróleo de Eurasia Group, caracterizó un control permanente del Estrecho por parte de Irán como una «victoria colosal». Según Brew, es una «victoria estratégica masiva, dado que Irán ha demostrado que puede cerrar el estrecho» y añadió que Teherán «sería más poderosa que antes de ser atacada» por la administración Trump.

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El Estrecho transporta aproximadamente un tercio del petróleo mundial por mar. Antes del conflicto, más de 21 millones de barriles diarios pasaban por allí. Hoy esa cifra ronda el medio millón. Si el protocolo se materializa y el tránsito se reanuda bajo supervisión iraní-omaní, la geopolítica energética habrá cambiado de forma permanente. Irán pasaría de amenazar con cerrar el Estrecho a administrarlo de facto.

Por ahora, el mercado celebró una esperanza sin letra pequeña. La brecha de $30 entre el Dated Brent y los futuros sigue siendo la señal más honesta de cuánto cree el dinero real en la reapertura.