Rusia ingresa $588 millones diarios con el Brent en $103
Lucas Montero · Geopolítica · 2026-03-15
El cierre del Estrecho de Ormuz dispara el petróleo y Moscú capitaliza. Rusia ingresó $6.900 millones extra en dos semanas; el flujo financia operaciones militares mientras Trump flexibiliza sanciones para estabilizar el mercado global.
Rusia ingresa 588 millones de dólares diarios por sus exportaciones de petróleo y gas en marzo, capitalizando el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz derivado del conflicto entre Irán e Israel. El Brent cerró el viernes 13 de marzo en $103,14, un alza del 3,38% en la sesión y más del doble que los niveles previos al conflicto. Ese flujo de caja permite a Moscú financiar operaciones militares y compensar el impacto de las sanciones occidentales sobre su economía.

El mecanismo: precios altos y descuento reducido
El cierre de Ormuz eliminó aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo y obligó a productores del Golfo a reducir la producción en 10 millones de barriles diarios. Esa caída de oferta empujó al Brent por encima de los $100 por primera vez en cuatro años, llegando a tocar $126 en su máximo. Para Rusia, el alza tiene un efecto doble: sube el precio nominal de sus barriles y reduce el descuento que debe ofrecer a compradores dispuestos a sortear sanciones.
Ese descuento, que llegó a aproximarse a los $25 por barril frente al Brent cuando las sanciones apretaban, se ha reducido ahora a cerca de $13. Con el crudo de referencia por encima de $100, Rusia vende sus barriles en torno a $90, un nivel que hace dos meses parecía inalcanzable. El resultado: más dólares por cada barril exportado y menos margen sacrificado para colocar el crudo en el mercado.
Volúmenes y rutas: China e India absorben el crudo
Las exportaciones rusas de crudo y productos petrolíferos alcanzaron 6,6 millones de barriles diarios en febrero, su nivel más bajo desde la invasión de Ucrania en 2022 según la Agencia Internacional de Energía. Aun así, los compradores asiáticos mantienen el flujo activo: China absorbe el 48% del petróleo ruso exportado, India el 37% y Turquía otro 6%. No hay nuevas rutas; las existentes operan a capacidad máxima.
- China: 48% del petróleo ruso, 43% del carbón
- India: 37% del petróleo, 20% del carbón
- Turquía: 6% del petróleo, 11% del carbón
La diversificación ya ocurrió hace meses, cuando Moscú reorientó oleoductos y contratos hacia Asia tras perder el mercado europeo. Lo que cambió ahora es el precio unitario, no el volumen. A $103 por barril de Brent y con un descuento reducido, cada cargamento vale mucho más que en enero.

Impacto presupuestario: respiro trimestral, no solución estructural
Borys Dodonov, director de estudios de energía y clima de la Escuela de Economía de Kiev, señala que los altos precios actuales «ayudarán a Rusia a cumplir con los indicadores presupuestarios este trimestre». El Financial Times proyecta que el gobierno ruso podría recibir entre $3.300 y $4.900 millones adicionales para finales de marzo si el Brent se mantiene por encima de $100.
Pero el contexto estructural sigue siendo adverso. Los ingresos procedentes del petróleo y el gas representan ahora entre el 22% y el 30% del presupuesto federal ruso, frente a más del 40% en 2022 según el Servicio Federal de Impuestos. En solo dos meses de 2026, el déficit presupuestario alcanzó 3,4 billones de rublos, nueve décimas partes del objetivo para todo el año. El windfall del petróleo es temporal; la contracción estructural de ingresos energéticos por sanciones, permanente.
La paradoja de Trump: flexibiliza sanciones para estabilizar el mercado
El Tesoro de EE.UU. emitió una <abbr title="Permiso temporal que autoriza transacciones que de otro modo estarían prohibidas por sanciones">licencia</abbr> de 30 días para que países compraran hasta 100 millones de barriles de petróleo ruso actualmente varados en el mar, con el objetivo de estabilizar los mercados energéticos globales. Los buques transportan al menos 19 millones de barriles de crudo ruso y 310.000 toneladas de productos refinados según Bloomberg.
La medida busca reducir la presión sobre el Brent y evitar una recesión importada por inflación energética en Occidente. Pero el efecto colateral es inmediato: Rusia coloca volumen que estaba bloqueado, lo hace a precios elevados y suma liquidez justo cuando más la necesita. Trump intenta aplacar el mercado global; inadvertidamente, financia el presupuesto ruso en plena guerra.

Proyección: cuánto dura el efecto
El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, aseguró el 3 de marzo que el Estrecho de Ormuz seguirá cerrado para «presionar al enemigo». Más de 150 buques petroleros permanecen fondeados fuera del estrecho para evitar riesgos, y el tráfico disminuyó inicialmente en un 70%. Mientras Ormuz siga efectivamente cerrado, el Brent se mantendrá elevado y Rusia seguirá cobrando la prima.
Pero el mercado ya descuenta que la situación no es sostenible a largo plazo. Si Israel y EE.UU. logran reabrir el estrecho o si la oferta no-OPEP compensa parte del déficit, el Brent puede retroceder rápido hacia los $80. En ese escenario, Rusia vuelve al descuento amplio y a la presión presupuestaria. El efecto Ormuz es un respiro, no una reversión. Moscú lo sabe y aprovecha cada día que el cierre dure.