Tres llamadas desde el Golfo frenan el ataque de Trump a Irán

Lucas Montero · Geopolítica · 2026-05-19

El presidente suspendió una operación militar prevista para este martes tras intervención del Emir de Qatar, el Príncipe Heredero saudí y el Presidente de los EAU. Es la primera vez que cede ante presión diplomática en lugar de ejecutar amenazas.

Donald Trump suspendió este martes un ataque militar a gran escala contra Irán tras recibir llamadas directas del Emir de Qatar Tamim bin Hamad al Thani, el Príncipe Heredero saudí Mohamed bin Salman y el Presidente de los EAU Mohamed bin Zayed al Nahyán. Los tres líderes del Golfo le pidieron aplazar la operación «dos o tres días» porque creen estar muy cerca de lograr un acuerdo con Teherán.

Es la primera vez desde el inicio del conflicto —el 28 de febrero, cuando EE.UU. e Israel lanzaron ataques contra objetivos iraníes— que el presidente estadounidense cede ante presión diplomática en lugar de ejecutar amenazas. Trump declaró: «Creo que si ellos están satisfechos, probablemente nosotros también estaremos satisfechos». El ejército permanece en alerta máxima, pero la ventana de negociación se abre mientras Washington y Teherán discuten el programa nuclear.

Tres llamadas desde el Golfo frenan el ataque de Trump a Irán

Las posiciones siguen lejos

Pese al aplazamiento, la brecha entre Washington y Teherán sigue amplia. Estados Unidos exige que Irán mantenga operativo únicamente un sitio nuclear, transfiera su reserva de uranio altamente enriquecido a territorio estadounidense y acepte una moratoria de 20 años sobre cualquier actividad de enriquecimiento. La portavoz de la Casa Blanca Anna Kelly lo resumió en Fox News: «No se pueden quedar el uranio enriquecido que tienen».

Irán, por su parte, propone diluir parte del uranio altamente enriquecido y transferir el resto a un «tercer país» —presumiblemente Rusia— como solución intermedia. Pero rechaza el desmantelamiento de instalaciones y la moratoria de dos décadas. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, confirmó que presentaron una nueva contrapropuesta a través de mediadores pakistaníes, aunque evitó precisar el contenido.

El presidente iraní Masoud Pezeshkian mantuvo el pasado sábado una reunión con el ministro del Interior de Pakistán y subrayó en redes sociales que «la República Islámica entabla diálogo con dignidad, autoridad y objetivo de preservar derechos de la nación». Teherán busca garantizar primero el fin de la guerra, la reapertura completa de Ormuz y el alivio de sanciones; los puntos nucleares quedarían para futuras rondas.

El mercado energético en máximos y con reservas al límite

El petróleo sigue reflejando la incertidumbre. El Brent cerró el lunes 18 de mayo en USD 110,12 por barril, con un alza de 0,79% respecto al viernes, según datos de la Intercontinental Exchange de Londres. El WTI subió 0,84% hasta USD 106,31. Los futuros del Brent volvieron a acercarse a los 111 dólares en la sesión del martes ante el bloqueo de Ormuz —que lleva más de dos meses— y las negociaciones que continúan con avances limitados desde abril.

El mercado opera en modo de expectativa extrema: cada amenaza de Trump impulsa las cotizaciones porque los operadores esperan que, eventualmente, ceda. Y esta vez cedió. Pero la ventana de 48 a 72 horas que los líderes del Golfo pidieron es demasiado frágil para que los traders apuesten a un desenlace definitivo. Ormuz sigue cerrado, las reservas caen y cualquier ruptura de las conversaciones devolvería la opción militar a la mesa.

Tres llamadas desde el Golfo frenan el ataque de Trump a Irán

¿Por qué presionaron Qatar, Arabia Saudita y EAU?

Los tres Estados del Golfo tienen motivos claros para frenar la escalada. Una guerra abierta en el Estrecho de Ormuz —por donde transita aproximadamente el 21% del petróleo mundial— paraliza el comercio energético del que dependen sus economías. Pero también temen el impacto sobre su propia seguridad: en las últimas semanas, nuevos ataques con drones impactaron cerca de una planta de energía nuclear en los EAU sin causar daños relevantes, según fuentes oficiales.

Desde Egipto, Qatar y Arabia Saudita instaron conjuntamente a «evitar graves repercusiones de escalada continua que amenaza con arrastrar Oriente Medio a caos cuyas repercusiones afectarán seguridad e estabilidad internacionales». El mensaje iba dirigido tanto a Washington como a Teherán: ninguno de los dos puede permitirse ignorar a los Estados del Golfo cuando el conflicto pone en riesgo el suministro energético global.

Trump, que había ordenado a los mandos militares estar «preparados para lanzar un ataque a gran escala y potencia total» en cualquier momento si las negociaciones fracasaban, aceptó el aplazamiento. La Casa Blanca mantiene su línea roja: «Cero armas nucleares para Irán». Pero ahora tiene que esperar.

El ejército estadounidense permanece en alerta máxima. Si Irán no mueve ficha o si la contrapropuesta que presentó a través de Islamabad no satisface a Washington en las próximas 48 horas, la opción militar vuelve. Esta vez, sin mediadores del Golfo que puedan pedir una prórroga adicional.