Trump bloqueó H200 en China pero dejó la puerta abierta a Blackwell: 18 meses de vacío regulatorio
Lucas Montero · Geopolítica · 2026-06-05
La administración anuló controles en mayo de 2025 y tardó un año en darse cuenta. Alibaba, Tencent y ByteDance pudieron comprar los chips más avanzados de Nvidia a través de subsidiarias en el Sudeste Asiático mientras Washington bloqueaba tecnología menos potente en China directa.
La administración Trump pasó la última semana discutiendo internamente si dejó abierta durante 16 meses una brecha regulatoria que permitió a empresas chinas como Alibaba, Tencent y ByteDance comprar legalmente los chips de inteligencia artificial más avanzados de Nvidia — los procesadores Blackwell y Rubin — mientras bloqueaba en paralelo la venta directa de tecnología menos potente (los H200) al mercado chino. El Departamento de Comercio cerró la puerta este domingo con un memorándum de emergencia. Nadie sabe cuántos chips cruzaron.
Cómo se abrió la brecha
En enero de 2025, la administración Biden introdujo la AI Diffusion Rule, que obligaba a solicitar licencia para vender chips avanzados a filiales de empresas chinas operando fuera de China. En mayo de 2025, Trump anuló esa regla sin actualizar los controles previos de noviembre de 2023, que solo requerían licencia para ventas directas a entidades dentro de China o con sede matriz en el país. La rescisión dejó un vacío: las subsidiarias chinas en Malasia, Singapur y el resto del Sudeste Asiático quedaron fuera del alcance regulatorio durante casi un año y medio.

Qué chips circularon y hacia dónde
Los procesadores Blackwell y Rubin de Nvidia, junto con el MI350x de AMD, representan la generación más avanzada para entrenar modelos de IA a escala. Son más potentes que los H200, la generación que EE.UU. autorizó bajo licencia para venta directa a China (y que Beijing nunca aprobó importar, dejando las entregas en cero, como ya publicamos). La brecha permitía que empresas con matriz en China compraran los chips más nuevos a través de filiales registradas fuera del país, esquivando el requisito de licencia.
Los pedidos de compra hacia el Sudeste Asiático se dispararon en el último año, coincidiendo con el boom de construcción de data centers en la región. No hay cifra oficial de cuántas unidades llegaron a manos de empresas chinas ni cuántos servidores operan hoy con esa tecnología.
Reacción legislativa y corrección tardía
El domingo 31 de mayo, la BIS publicó una guía aclarando que el requisito de licencia de noviembre de 2023 sigue vigente y aplica a cualquier entidad con sede matriz en China, independientemente de dónde opere la filial. El lunes 2 de junio, las senadoras Elizabeth Warren y Andy Kim acusaron públicamente a la administración de «observar pasivamente» mientras chips de uso militar potencial fluían a empresas chinas.
- 18 meses sin enforcement: De enero 2025 a mayo 2026, tiempo en que la brecha estuvo abierta.
- 10 empresas chinas aprobadas para H200: Alibaba, Tencent, ByteDance y otras recibieron licencia para comprar tecnología menos avanzada, pero ningún chip fue entregado por falta de aprobación regulatoria china.
- Guidance retroactiva: La BIS permitirá que firmas que compraron chips sin licencia durante la brecha sigan operándolos «hasta nuevo aviso», dejando la puerta abierta a una disputa legal futura.

Implicación para mercados
Para quienes operan acciones de semiconductores, este es el tercer cambio regulatorio en 18 meses sobre exportaciones de chips de IA a China: Biden introduce controles (enero 2025), Trump los anula (mayo 2025), Trump los reimplanta parcialmente (mayo 2026). La volatilidad normativa impacta directamente a Nvidia y AMD, cuyas valoraciones dependen en parte del acceso al mercado chino. NVDA cerró el miércoles 4 de junio en $216,34; Alibaba ADR en $126,29, ambos sin movimientos extraordinarios ante la noticia.
La pregunta operativa que queda sin respuesta: ¿cuántos chips Blackwell operan hoy en data centers chinos del Sudeste Asiático y bajo qué marco legal seguirán funcionando? El Departamento de Comercio no ha emitido cifras ni calendario de auditoría. Mientras tanto, el mercado cotiza en un limbo regulatorio que puede resolverse por comunicado o por demanda judicial.