Canadá y EE.UU. retoman negociaciones comerciales por aranceles

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El Primer Ministro canadiense anunció este domingo una «buena conversación» con el presidente estadounidense para retomar el acuerdo comercial. Las conversaciones llevaban congeladas desde agosto; las elecciones de mitad de período son el martes.

Mark Carney, Primer Ministro de Canadá, publicó este domingo en X que sostuvo una «buena conversación» con el presidente Donald Trump sobre el futuro del comercio bilateral y que ambos equipos trabajarán en las próximas semanas hacia un nuevo acuerdo. El anuncio llega dos días antes de las elecciones de mitad de período del 3 de noviembre, que definirán el control del Congreso estadounidense.

Las negociaciones estaban congeladas desde el 22 de agosto, cuando colapsaron tras el fracaso de las conversaciones en Washington. Los aranceles del 50% sobre $20.000 millones en bienes canadienses, impuestos poco después, se mantienen vigentes desde entonces. Desde el colapso de agosto, ni Carney ni la Casa Blanca habían confirmado nuevas conversaciones formales.

El cambio de tono en menos de una semana

El miércoles pasado, Carney había declarado que los países no estaban en posición de alcanzar un acuerdo antes de las elecciones. Cuatro días después, su mensaje cambió. En la publicación de este domingo, el Primer Ministro señaló que la conversación «se construye sobre discusiones constructivas recientes sobre los lineamientos de un acuerdo mutuamente beneficioso» que generaría empleos, reduciría costos para las familias y protegería la lengua francesa, la cultura y la soberanía de Canadá.

El Líder Conservador de Canadá, Pierre Poilievre, comentó el domingo instando a Carney a «conseguir un gran acuerdo». Ninguno de los dos gobiernos ha dado una fecha concreta de cierre ni confirmado cuánto terreno se ha recorrido sobre los desacuerdos de fondo.

Canadá y EE.UU. retoman negociaciones comerciales por aranceles

Los $376.000 millones en juego

El comercio bilateral entre EE.UU. y Canadá alcanzó $376.000 millones en la primera mitad de 2026, el doble del intercambio con China y solo por debajo de México. Los $20.000 millones afectados por el arancel del 50% representan alrededor del 5,5% de las exportaciones canadienses totales a Estados Unidos en ese período.

Las automotrices quedaron en el centro del conflicto. En agosto, las conversaciones se rompieron en parte porque Canadá exigía extender las exenciones arancelarias propuestas por EE.UU. a vehículos medianos y pesados, además de los livianos. Estados Unidos buscaba, a cambio, que Canadá redujera sus propios aranceles sobre acero, aluminio y automóviles. Honda advirtió hace una semana que duplicar el arancel sobre piezas canadienses paralizaría toda la industria norteamericana, pese a que ya trasladó plantas y pospuso inversiones por $15.000 millones.

Timing electoral y presión política

El anuncio de Carney dos días antes de que se abran las urnas en EE.UU. no parece casual. Las encuestas sugieren que los demócratas son favoritos para capturar la Cámara de Representantes, mientras que el control del Senado sigue incierto. Si Trump pierde la Cámara, su margen de maniobra en política comercial se reduce; mostrar avance ahora puede servir como argumento de cierre de campaña.

Para Carney, el cálculo es similar: demostrar que la estrategia de resistencia ante las demandas que calificó de «irrazonables» en agosto está dando fruto sin ceder en soberanía ni en protecciones a la industria canadiense. La publicación en redes sociales, en lugar de una conferencia de prensa formal, mantiene las expectativas controladas pero instala la narrativa de que hay movimiento.

Los puntos que siguen pendientes

Según las fuentes citadas en la cobertura de agosto, los conflictos incluían demandas estadounidenses que Carney consideró amenazaban la soberanía canadiense, las protecciones de la lengua francesa y la industria automotriz. Washington, por su parte, buscaba que Ottawa redujera sus propios aranceles sobre productos estadounidenses clave y aceptara restricciones sobre minerales críticos.

Ninguna de las partes ha confirmado si esos temas centrales se resolvieron o si simplemente acordaron volver a la mesa sin condiciones previas. Carney dijo que el acuerdo en discusión sería «mutuamente beneficioso», pero no detalló qué concesiones está dispuesto a hacer ni cuáles obtuvo de Washington.

Para los fabricantes norteamericanos con cadenas de suministro integradas —automotrices, metalúrgicas, productores de energía—, la incertidumbre sigue siendo el dato. Un acuerdo que elimine o reduzca los aranceles del 50% aliviaría costos y permitiría planificar inversiones con menos volatilidad regulatoria. Pero mientras no haya texto firmado, las empresas siguen operando bajo el escenario de gravámenes plenos.

El anuncio de este domingo confirma que ambos gobiernos quieren mostrar avance antes de que el Congreso estadounidense se renueve. Las próximas semanas dirán si el tono constructivo se traduce en cifras concretas o si el timing electoral era el objetivo principal del mensaje.