Zelenski tumba la propuesta de Merz y exige adhesión plena en 2027

Lucas Montero · Geopolítica · 2026-05-28

El presidente ucraniano rechazó el estatus de «miembro asociado» que ofrecía Alemania. Su argumento: cuatro años defendiendo Europa no merecen una silla sin voz.

El canciller alemán Friedrich Merz propuso el 21 de mayo que Ucrania entre en la UE como «miembro asociado»: presencia en cumbres, un representante en la Comisión, pero sin derecho de voto. Dos días después, Volodímir Zelenski rechazó la idea en una carta enviada a líderes europeos. Su argumento: «Sería injusto que Ucrania estuviera presente en la Unión Europea, pero sin voz». Tras cuatro años de guerra defendiendo el flanco oriental del continente, Kiev exige adhesión plena en 2027, no un asiento de segunda categoría.

La propuesta: presencia sin poder

Merz reconoció en su carta que «no será posible completar el proceso de adhesión en un plazo breve, dadas las innumerables dificultades». Su solución: un estatus intermedio que permita a Ucrania participar en reuniones del Consejo Europeo y del Consejo de la UE, acceder a escaños en el Parlamento Europeo y nombrar un miembro en la Comisión Europea. Todo ello sin capacidad de voto en ninguna de esas instituciones.

El problema técnico: ese estatus no existe en los tratados de la UE. Crearlo requeriría cambios institucionales y unanimidad de los 27 miembros. Algunos diplomáticos en Bruselas reaccionaron con cautela, señalando que la propuesta podría complicar más que acelerar el proceso. La Comisión Europea, en cambio, consideró que demuestra «un firme compromiso» y animó al debate.

Zelenski tumba la propuesta de Merz y exige adhesión plena en 2027

Zelenski: Europa plena o señal de debilidad

La respuesta de Kiev fue tajante. En su carta del 23 de mayo, Zelenski escribió que Ucrania está «defendiendo Europa —de forma plena, no parcial, y sin medias tintas—». El presidente ucraniano teme que una integración limitada envíe la señal equivocada a Moscú: que Europa no respalda plenamente a Kiev, debilitando su posición en cualquier negociación futura.

Para Zelenski, la membresía completa es la única garantía de seguridad real contra futuras agresiones rusas. Un estatus intermedio, argumenta, consolidaría una Unión Europea con socios de primera y segunda categoría en pleno conflicto armado. «Es el momento adecuado para avanzar en la adhesión de Ucrania de forma plena y significativa», escribió, aprovechando la salida del primer ministro húngaro Viktor Orbán tras las elecciones del pasado abril.

El factor Hungría: del veto al referéndum

Orbán bloqueó durante años cualquier avance en la adhesión ucraniana. Su derrota electoral el 12 de abril frente a Péter Magyar cambió el tablero. El nuevo primer ministro húngaro ha señalado que no bloqueará la ampliación, pero prometió celebrar un referéndum para consultar a la población. Según el último barómetro, el 64% de los húngaros está en contra de la entrada de Ucrania en la UE.

Si esas conversaciones avanzan, Ucrania podría abrir el primer clúster de negociaciones para la cumbre europea del 18-19 de junio, con los otros cinco clústeres en marcha durante 2026. Pero el referéndum húngaro introduce una nueva incertidumbre: Europa puede estar de acuerdo en principio, pero sus ciudadanos podrían ejercer un veto de facto.

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Los obstáculos reales: agricultura y presupuestos

Detrás de la propuesta «innovadora» de Merz hay un cálculo político claro. Integrar a Ucrania sin revisar presupuestos ni políticas de cohesión. El país tiene uno de los sectores agrícolas más potentes del mundo, y su entrada alteraría profundamente el reparto de ayudas europeas. Francia, España y países del este que actualmente reciben fondos agrícolas temen perder parte de esos recursos.

El Consejo aprobó el marco de negociación el 21 de junio de 2024 y, cuatro días después, la UE celebró la primera conferencia intergubernamental con Ucrania para abrir formalmente las conversaciones. Ucrania espera iniciar negociaciones sobre seis ámbitos hacia finales de julio de este año. Pero el proceso típicamente requiere años de discusiones técnicas y ajustes legislativos. La propia Comisión Europea reconoce que los plazos dependen del ritmo de reformas internas en Kiev.

2027: símbolo político, no cronograma realista

Zelenski ha fijado 2027 como horizonte para la adhesión. Esa fecha aparece en un plan de paz de 20 puntos debatido entre Estados Unidos, Ucrania y Rusia, vinculando la membresía europea a garantías de seguridad post-conflicto. Para Kiev, entrar en la UE antes de cualquier acuerdo con Moscú es garantía de supervivencia institucional.

La mayoría de capitales europeas consideran ese plazo imposible. Un diplomático de la UE consultado por Euronews señaló: «Si la propuesta alemana ayuda a acelerar la integración sin obstaculizar la adhesión plena, merece examinarse. Pero 2027 es irreal». El precedente más rápido fue la adhesión de Finlandia en 1995, que tomó tres años desde la solicitud hasta la entrada efectiva. Ucrania presentó su candidatura en febrero de 2022, obtuvo estatus de candidato en junio de ese año y abrió negociaciones en 2024. Completar el proceso en tres años más requeriría velocidad sin precedentes.

La próxima cumbre del Consejo Europeo en junio dirá si hay margen para compromisos o si el pulso entre Berlín y Kiev se endurece. Por ahora, la posición ucraniana es clara: derechos plenos o nada. La propuesta alemana queda archivada hasta nuevo aviso.