Oracle invoca fuerza mayor y expone riesgo oculto de Big Tech

María González · Análisis y Opinión · 2026-09-28

Project Jupiter se atasca por falta de energía mientras Michael Burry advierte que el sector tecnológico arrastra compromisos fuera de balance equivalentes a cinco veces su gasto oficial.

Oracle envió el jueves 24 de septiembre un aviso de <abbr title="cláusula contractual que permite diferir obligaciones cuando eventos fuera del control de las partes impiden cumplir el contrato">fuerza mayor</abbr> a Blue Owl Capital, desarrollador de Project Jupiter, su megacampus de IA de $165.000 millones en Nuevo México, para diferir pagos si el proyecto no logra operativizar en 2028 como estaba planeado. La causa: la Oficina de Tierras Estatales rechazó por segunda vez el permiso para el gasoducto de 17 millas que alimentaría las celdas de combustible Bloom Energy del campus. Ya publicamos la cobertura inicial del aviso; hoy el foco está en lo que este evento revela del sector completo.

Para Michael Burry, el inversor que predijo la crisis subprime de 2008, Oracle no es un caso aislado. Es el primer dominó visible de un riesgo sistémico: $3 billones en compromisos de infraestructura de IA que nueve gigantes tecnológicos mantienen fuera de sus balances, divulgados solo en notas al pie. La acción de Oracle cerró el viernes 25 de septiembre en $137,10, acumulando una caída del 1,75% en esa sesión tras el desplome del 4-5% del jueves cuando se conoció el aviso.

El campus que no puede pagar

Project Jupiter depende de un gasoducto 'Green Chile' cuya fecha de entrada en servicio ya se trasladó de agosto de 2026 a febrero de 2027, y el permiso de aire sigue pendiente. Sin energía viable, Oracle activó la cláusula de fuerza mayor, lo que le permite diferir obligaciones de pago mientras el proyecto esté bloqueado. Blue Owl rechazó con dureza el aviso, afirmando que «no cambia los compromisos financieros multiyear» y que ambas partes permanecen alineadas. Pero el mercado ya emitió su veredicto: la deuda de financiamiento del proyecto cotiza por debajo de 90 centavos por dólar.

Oracle arrastra $248.000 millones en arrendamientos de data centers divulgados en diciembre de 2025, que comenzarán en el año fiscal 2028 y durarán entre 15 y 19 años. Los contratos con sus clientes, en cambio, duran cerca de cinco años. El desajuste es evidente: entre 10 y 14 años de exposición sin ingresos garantizados que los sostengan. Ese gap no aparece como pasivo en la cara del balance; está enterrado en las notas.

Oracle invoca fuerza mayor y expone riesgo oculto de Big Tech

Los $3 billones que nadie cuenta

El post de Burry del 19 de septiembre amplía el foco desde la depreciación de GPUs —tema que ya cubrimos la semana pasada— hacia la estructura financiera completa. Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft, Oracle, Nvidia, Broadcom, SpaceX y AMD acumulan en conjunto $3 billones en compromisos principalmente para infraestructura de IA. Estos incluyen $1,2 billones en <abbr title="contratos de arrendamiento firmados pero cuyo plazo aún no ha comenzado">arrendamientos no comenzados</abbr> y $1,9 billones en compromisos de compra para chips, energía y construcción de campus.

La práctica no es fraude; es contabilidad según normas GAAP. Pero la realidad operativa no espera a que el estándar contable reconozca un pasivo. Si la demanda de IA se ralentiza antes de 2028, esos compromisos se convierten en anclas. Y Oracle acaba de mostrarlo en tiempo real.

Por qué 2028 marca el punto de quiebre

Burry estima que la práctica contable de extender ciclos de depreciación de GPUs —vida útil reportada de 5-6 años cuando la real es de 2-3— podría suprimir $176.000 millones en gastos entre 2026 y 2028. Si distribuimos esa cifra en dos años, estamos hablando de $88.000 millones anuales de gasto enmascarado. Para poner esa cifra en perspectiva: si el <abbr title="inversión en activos fijos como edificios, maquinaria y equipamiento">capex</abbr> del S&P 500 representa aproximadamente el 2% del PIB estadounidense (~$30 billones), el capex anual ronda los $600.000 millones. Los $88.000 millones suprimidos equivalen al 15% del capex anual del índice.

Cuando esos activos lleguen al final de su vida útil real en 2028-2029, las empresas tendrán que reconocer <abbr title="pérdida contable cuando el valor en libros de un activo supera su valor recuperable">impairments</abbr> materiales. Oracle infla sus ganancias estimadas de 2028 en un 26,9% bajo este esquema; Meta, en un 20,8%. La inversión neta de capital del S&P 500 ya alcanzó 2,07% del PIB a cierre de junio, el nivel más alto en cuatro décadas fuera del pico del Nasdaq de marzo de 2000.

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Qué mirar si operas tecnológicas

El múltiplo <abbr title="ratio precio-beneficio, indica cuántas veces el beneficio anual cotiza la acción">PER</abbr> de estas empresas refleja el capex como inversión futura en retorno, pero no ajusta por el riesgo de que esos activos no generen el flujo esperado. Oracle cotiza en $137,10 tras caer un 14,5% desde su máximo de 52 semanas; Meta cerró el viernes en $751,66, apenas un 4,6% por debajo de su máximo histórico de $788,15 pese a arrastrar compromisos masivos. Microsoft (+3,66% el viernes, a $516,17) y Alphabet (clase A en $343,92, +0,46%) cotizan cerca de máximos.

La clave no está en la deuda reportada, sino en el flujo de caja libre versus compromisos contractuales totales. Como ya publicamos en agosto, el WSJ identificó $248.000 millones en pasivos de arrendamiento reconocidos y $356.000 millones en deuda formal entre las cinco principales. Pero la exposición real casi duplica lo que aparece en balance. Burry ya tiene posiciones cortas abiertas en Oracle desde agosto a $144,63; con el precio en $137, esa apuesta está en positivo.

Wall Street mantiene el consenso alcista señalando el aumento sostenido de órdenes y los precios premium de GPUs como prueba de que la demanda absorberá estos costos. Pero Oracle acaba de demostrar que cuando un eslabón falla —un gasoducto, un permiso, un contrato de energía—, los $165.000 millones comprometidos no desaparecen. Se convierten en un problema de flujo de caja real. Y si Project Jupiter es el primer dominó, quedan $3 billones más en la fila.