Trump prometió $2 y la gasolina cotiza a $4.27
Andrés Valcárcel · Materias Primas ·
A tres días de las elecciones, la gasolina regular se mantiene en $4.27 por galón mientras el diésel marca $6.35, un 75% más que hace un año. El presidente cambió la fecha de su promesa a «cuando ganemos con Irán».
La gasolina regular en Estados Unidos cotizaba el miércoles 28 de octubre a $4.27 por galón, más del doble de la promesa electoral de Donald Trump de llevarla por debajo de los $2 en su primer año de gobierno. El diésel cerró ayer en $6.35/galón, un 75,5% más que hace un año, según la Administración de Información de Energía. Las elecciones de medio término son el martes 3 de noviembre.
En septiembre de 2024, durante la campaña, Trump declaró que su plan «recortaría los precios de la energía a la mitad o más en 12 meses desde la toma de posesión... eso significa que bajaremos y conseguiremos gasolina por debajo de $2 el galón». Once meses después, el promedio bajo su mandato alcanzó $3.472/galón, superando por un centavo el promedio de la era Biden ($3.471/galón).
Del «12 meses» a «cuando ganemos con Irán»
La escalada comenzó en febrero de 2026, cuando el conflicto con Irán cerró el Estrecho de Ormuz y disparó el precio del crudo. El Brent cotiza hoy en $113.43 (+2,4%), mientras el WTI opera en $104.12 (+2,1%). En septiembre, con el diésel rozando máximos históricos, Trump cambió la narrativa a través de Truth Social: prometió que los precios caerían «ultimately, below Two Dollars a gallon» cuando Estados Unidos gane la guerra con Irán, sin dar fecha.
Patrick De Haan, analista de GasBuddy, declaró a Bloomberg en diciembre pasado: «Predecimos que 2026 iba a ser el año más barato para la gasolina desde 2020». Esa proyección quedó enterrada por la geopolítica. El promedio nacional de gasolina en día de elecciones será el más alto en la historia de elecciones estadounidenses, según la misma firma.

Diésel y jet fuel marcan récords históricos
El 21 de septiembre, el diésel marcó su máximo histórico en $6.53/galón. El precio actual está un 2,7% por debajo de ese pico, pero sigue siendo el más alto registrado en cualquier semana desde que la EIA mantiene datos comparables (1994). Septiembre de 2026 fue el mes con el promedio más alto para diésel en la historia: $6.29/galón.
El <abbr title="Combustible para aviones, derivado del petróleo similar al queroseno">jet fuel</abbr> alcanzó $4.90/galón ($206 por barril) el 22 de octubre, el promedio diario más alto jamás registrado por Argus. Eso representa un 96% más que los niveles previos a la guerra. Las tarifas aéreas para Thanksgiving subieron aproximadamente un 30% frente al año anterior; las de Navidad, más del 20%.
- Gasolina regular: $4.27/galón (28 octubre), +39% año/año
- Diésel: $6.35/galón (26 octubre), +75,5% desde $3.62 hace un año
- Jet fuel: $4.90/galón (22 octubre), más del doble vs. año anterior
- Máximo histórico diésel: $6.53/galón el 21 de septiembre de 2026
Hayley Berg, economista principal de Hopper, declaró a KPBS: «Las tarifas aéreas están ahora en lo que vemos como un máximo de 10 años debido al alto costo del combustible para aviones». Henry Harteveldt, presidente de Atmosphere Research Group, advirtió que disrupciones continuas de flujos de petróleo por el Estrecho de Ormuz podrían elevar el jet fuel aún más. Tony Fernandes, asesor de AirAsia Group, llegó a predecir que los precios del combustible para aviones podrían alcanzar $250/barril.
Impacto asimétrico en sectores clave
El alza del 75,5% en diésel castiga de forma desproporcionada a sectores logísticos, agrícolas y de transporte pesado. Estados como Iowa, bastión republicano tradicional, se han vuelto más competitivos en las encuestas previas a las elecciones de medio término. El diésel es el combustible principal para camiones, maquinaria agrícola y generadores; su encarecimiento se traslada directamente al costo de alimentos y bienes transportados.
En septiembre, Trump confirmó que estaba evaluando prohibir o limitar exportaciones de diésel, una medida para aliviar el precio doméstico que él mismo reconoció podría «llevar a un pequeño aumento en gasolina para autos». La Casa Blanca convocó a ejecutivos de Delek US Holdings, PBF Energy, Marathon Petroleum y Valero Energy en una reunión con el secretario de Energía, Chris Wright, y el secretario del Interior, Doug Burgum. Trump pidió a los refinadores que redujeran precios en surtidores mientras las ganancias de refinación marcaban récords.

Trump cumplió otras promesas de 2024, incluidos recortes fiscales y aranceles más altos, pero la guerra con Irán elevó el costo de vida en el rubro que más visibilidad tiene para el votante promedio: el precio en el surtidor. NBC News reportó el 23 de octubre que «Trump prometió gasolina a $2 y comestibles más baratos. Esto es lo que los votantes obtuvieron en su lugar».
Cuello de botella en refinación
El problema no es solo el precio del crudo. El <abbr title="Diferencia entre el precio del crudo y el de los productos refinados como gasolina o diésel">crack spread</abbr> del diésel marcó $106 por barril en septiembre, un máximo histórico que refleja escasez de capacidad de refinación más que de petróleo. Los refinadores están exportando combustibles a máximos mientras los inventarios domésticos marcan mínimos de 14 años. Marathon Petroleum y Valero casi duplicaron el precio de su acción en 2026; Phillips 66 subió un 66% en el año.
Esas ganancias récord tienen ahora costo político. La narrativa de Trump de que bastaría con «drill, baby, drill» —aumentar producción de crudo— choca con una realidad distinta: Estados Unidos puede extraer más petróleo, pero la capacidad para convertirlo en diésel o gasolina está en su límite. Y mientras tanto, las elecciones son el martes.