Goldman compra CoreWeave tras caer 25% pero los bonos siguen en pánico

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La firma eleva la acción a Buy con objetivo de $106 el lunes 19 de octubre, apostando a que el backlog de $104.000 millones sostiene la tesis. El mercado de crédito cobra cobertura récord.

Goldman Sachs elevó CoreWeave a Buy el lunes 19 de octubre con precio objetivo de $106, apenas tres días después de que la acción acumulara su peor semana desde noviembre de 2025. El stock cerró ese lunes en $61.12, subiendo 2,20% en la sesión, pero sigue 43% por debajo de los niveles que marcó tras reportar resultados del segundo trimestre el pasado 11 de agosto.

La tesis de Goldman choca frontalmente con lo que dice el mercado de crédito. Los <abbr title="Contratos que funcionan como seguro contra impago de deuda">CDS</abbr> a cinco años de CoreWeave tocaron 1.194 puntos básicos, máximo histórico, mientras el rendimiento de sus bonos con vencimiento en 2032 rozó el 15% la semana pasada. Esos niveles de cobertura y rentabilidad son típicos de empresas en territorio de <abbr title="Incumplimiento de pago de deuda">default</abbr> inminente.

La semana del desplome

CoreWeave perdió 25% en la semana del 12 al 16 de octubre. El viernes 9 de octubre cerró en $82; el viernes 16, en $61. El detonante fue el anuncio del miércoles 14 de octubre: un programa de venta de hasta 35 millones de acciones en el mercado y una oferta privada de $3.000 millones en bonos convertibles con vencimiento en 2033. La acción cayó 6,55% ese día.

El jueves 15 de octubre sumó otra caída del 15% en preapertura, tras haber cedido otro 15% el martes en horario regular. Los bonos con vencimiento en 2031 superaron el 16% de rendimiento, niveles que el mercado reserva para compañías en situación crítica. El viernes 16, como ya publicamos, la acción cayó otro 12% adicional, cerrando la peor semana del año para el operador de infraestructura de <abbr title="Inteligencia artificial">IA</abbr>.

Goldman compra CoreWeave tras caer 25% pero los bonos siguen en pánico

Goldman apuesta al backlog de $104.000 millones

La analista Gabriela Borges, de Goldman Sachs, rebajó el precio objetivo de $139 a $106, pero mantuvo la recomendación de compra. Desde el cierre del viernes 16 en $61, el nuevo target implica un <abbr title="Potencial de subida desde el precio actual">upside</abbr> del 73%. La tesis descansa en tres pilares: el <abbr title="Cartera de pedidos pendientes de ejecutar">backlog</abbr> de $104.200 millones en contratos take-or-pay (que los clientes no pueden cancelar), el aumento de precios por megavatio que CoreWeave aplicó en julio (+25%) y octubre (+10%), y la escasez estructural de capacidad de computación especializada en IA.

El 41% del backlog está programado para ejecutarse entre 2027 y 2028, según datos del segundo trimestre. CoreWeave reportó en ese periodo un flujo de caja operativo positivo por primera vez y expandió su capacidad activa de energía. La firma ve el ingreso recurrente anual por megavatio «sesgado al alza» por la falta de alternativas en el segmento de neocloud.

La deuda que no convence al mercado de crédito

CoreWeave cerró el segundo trimestre de 2026 con $51.610 millones en deuda total, cifra que incluye $16.500 millones en obligaciones de arrendamiento. El gasto de interés del trimestre fue de $640 millones, un 140% más que un año antes. La pérdida operativa del mismo periodo: $49 millones. Sin el peso del interés, la compañía habría reportado una ganancia operativa cercana a los $590 millones en el trimestre.

Para el tercer trimestre, la guía de la compañía sitúa el gasto de interés entre $860 y $940 millones. A ese ritmo, el costo financiero anualizado supera los $3.500 millones. Hace ocho trimestres, el interés era de $104 millones trimestrales y la compañía registraba ganancias de $117 millones.

Evolución de interés y resultado operativo (datos trimestrales)
PeriodoInterés ($M)Resultado operativo ($M)
Q2 2024 (8 trim. atrás)104117 (ganancia)
Q2 2026640-49 (pérdida)
Q3 2026 (guidance)860-940n.d.

La relación backlog/deuda es de 2,0x: los contratos pendientes duplican las obligaciones financieras. Pero convertir ese backlog en flujo de caja neto suficiente para pagar interés, invertir en nueva capacidad (la compañía necesita gastar entre $35.000 y $39.000 millones en capex este año) y generar retorno para accionistas es el punto de fricción entre Goldman y el mercado de bonos.

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Ejecutivos defienden la tesis; analistas se dividen

El CEO Mike Intrator envió un memo interno el miércoles 14 de octubre en el que afirmó que el backlog cubre las obligaciones de deuda y que «los mercados malinterpretan y actúan de forma irracional». El cofundador y CFO Brannin McBee declaró al Financial Times que la compañía busca financiamiento de grado de inversión y que el acceso a capital de seguros «es ilimitado».

Jensen Huang, CEO de Nvidia (accionista con cerca del 10% de CoreWeave desde la <abbr title="Salida a bolsa">IPO</abbr> en 2025), dio un espaldarazo público a la compañía el jueves 15 de octubre, en plena caída. El endorsement ayudó a frenar la sangría ese día, aunque no evitó la nueva caída del viernes.

La divergencia entre equity y crédito sigue abierta. Los analistas que cubren la acción (compilados por S&P Global en septiembre) tenían un consenso de Buy con 42 de 42 firmas favorables, mientras los bonos cotizaban ya en niveles de pánico. CoreWeave ha dividido a Wall Street desde que salió a bolsa: el argumento de los contratos garantizados contra el riesgo de ejecución en un entorno de tipos altos y capex masivo.

El dato que falta

CoreWeave cerró este lunes alrededor de $61, en el rango bajo de las últimas 52 semanas ($59,25 - $150,40). Si Goldman acierta, la acción debería subir 73% desde los niveles actuales. Si el mercado de crédito tiene razón, el siguiente movimiento será hacia la reestructuración de deuda o dilución masiva para los accionistas actuales.

La pregunta no es si CoreWeave tiene contratos. Los tiene, y están firmados. La pregunta es si esos contratos generan margen neto suficiente después de pagar $3.500 millones anuales en interés y financiar decenas de miles de millones en nueva infraestructura. El mercado de bonos cobra como si la respuesta fuera no. Goldman apuesta a que sí. Los próximos trimestres dirán quién estaba mirando el balance correcto.