BoJ alcanza su 2% y ahora debe frenar en vez de acelerar

· Política Monetaria ·

El Banco de Japón mantiene la tasa en 1,25% pero reconoce por primera vez que la inflación subyacente alcanzó el objetivo. Tras 14 años persiguiéndola, Tokio cambia de marco: el riesgo ya no es quedarse corto sino pasarse.

El Banco de Japón mantuvo su tasa de referencia en 1,25% este viernes 30 de octubre, pero la decisión llegó con un mensaje que marca un punto de inflexión histórico: por primera vez en décadas, el banco central japonés declaró que la inflación subyacente es consistente con el objetivo del 2%. El comunicado oficial cambió además el marco de riesgo que vigila la institución: si antes preocupaba principalmente un sobrepaso a la baja —es decir, quedarse por debajo del 2%—, ahora el balance se invierte y Tokio debe prevenir un sobrepaso al alza.

La votación fue 8 a 1. Hajime Takata, miembro de la junta, disintió por segunda reunión consecutiva y pidió elevar la tasa a 1,5%, argumentando que Japón ya entró en una fase que requiere un endurecimiento más rápido. Takata es el único voto recurrente en contra de mantener; su insistencia refleja presión interna para no quedarse atrás si la inflación se acelera más de lo previsto.

El giro estratégico tras 14 años de estímulo

Japón gastó casi década y media en un régimen de estímulo masivo para levantar la inflación de niveles cercanos a cero o negativos. Las tasas de interés fueron negativas hasta marzo de este año; desde entonces, el <abbr title="Banco central de Japón">BoJ</abbr> ha ejecutado cinco alzas que suman 1,35 puntos porcentuales acumulados desde principios de 2024, llevando la tasa de política al nivel más alto en 31 años. El paso de tasas negativas a 1,25% en apenas 19 meses es un swing de más de 1,5 puntos, una velocidad inusual para una institución que durante lustros mantuvo tipos en cero.

El gobernador Kazuo Ueda enfatizó en la conferencia de prensa que el banco central no esperará pasivamente a que la inflación suba más, sino que ajustará la política de forma proactiva si es necesario. Al mismo tiempo, Ueda advirtió que aún no pueden declarar victoria porque la inflación debe mantenerse estable y sostenible en torno al 2%, no solo tocarlo una vez.

BoJ alcanza su 2% y ahora debe frenar en vez de acelerar

Los datos que respaldan el giro

Horas antes de la decisión, la Oficina de Estadísticas de Japón publicó el <abbr title="Índice de Precios al Consumidor, medida de inflación">CPI</abbr> de Tokio para octubre. La inflación titular de la capital alcanzó +2,8% interanual, mientras que el CPI ex Alimentos Frescos —el indicador que el BoJ vigila como proxy nacional— se situó en +2,6%. El CPI subyacente que excluye también energía marcó +2,4%, una caída desde el +2,7% de septiembre pero todavía por encima del objetivo.

La inflación japonesa ha subido de forma persistente este año pese a los subsidios gubernamentales en combustible y servicios públicos. Los costos de energía y materias primas se han filtrado al índice de precios al productor, y el banco central espera que esa presión se traslade a precios finales en los próximos meses. El cambio de lenguaje del comunicado —de «aproximándose al objetivo» en julio a «consistente con el objetivo» en octubre— no es retórico: habilita formalmente el debate sobre cuándo volver a subir.

Diciembre en el radar

El mercado descuenta una probabilidad cercana al 68% de que el BoJ suba tasas en la reunión de diciembre, según contratos de futuros sobre tasas japonesas. Hace una semana esa probabilidad rondaba el 77%; el tono del comunicado de hoy, que subraya la necesidad de más evidencia sobre la sostenibilidad de la inflación, enfrió ligeramente las expectativas de un movimiento inmediato. Aun así, la puerta queda abierta: el banco central indicó por primera vez que la inflación subyacente alcanzó el objetivo, lo que reduce las barreras técnicas para otra alza tan pronto como dentro de seis semanas.

El Nikkei 225 cerró la sesión de hoy con una caída del 2,12% hasta los 63.290,11 puntos, en una jornada de aversión al riesgo generalizada en Asia. La reacción del índice japonés no se debió tanto a la decisión del BoJ —que era ampliamente esperada— como al contexto global de tensión en mercados energéticos y al repunte del petróleo, que presiona márgenes de empresas importadoras.

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Normalización acelerada en ETFs

El banco central anunció además que triplicará el ritmo de venta de sus tenencias de ETFs a partir de enero de 2027, llevando las ventas anuales a aproximadamente ¥860 mil millones (unos USD 5.500 millones). La medida es otra señal de normalización: durante años el BoJ compró acciones japonesas a través de ETFs para sostener el mercado; ahora empieza a deshacer esas posiciones de forma acelerada. El anuncio fue una sorpresa menor dentro de la decisión, pero refuerza el mensaje de que la fase de estímulo extraordinario terminó y la institución regresa a un marco de política convencional.