Disidencia en máximos de 10 años: Warsh promete régimen nuevo pero no toca tasas

Andrés Valcárcel · Política Monetaria · 2026-08-07

Once semanas después de asumir, Warsh redujo los comunicados un 57% y eliminó la guía forward, pero mantiene tasas en 3.5%-3.75% mientras la inflación cae a 3.5% sin llegar al 2%.

Kevin Warsh lleva 11 semanas al frente de la Reserva Federal. Prometió un «cambio de régimen» para derrotar la inflación cuando asumió el 22 de mayo. El balance hasta ahora muestra reformas comunicacionales implementadas pero política monetaria sin cambios: las tasas se mantienen en el rango 3,5%-3,75% que heredó, la inflación cayó de 4,2% en mayo a 3,5% en junio pero sigue 1,5 puntos por encima del objetivo del 2%, y el FOMC votó 9-3 en julio con tres disidentes empujando por alzas, el nivel más alto de desacuerdo interno en casi una década.

Lo que sí cambió: menos palabras, cero guía

Warsh sí reformó la forma en que la Fed habla. En su primer FOMC de junio recortó el comunicado de política de más de 300 palabras a 130, una reducción del 57%. Eliminó la forward guidance, la práctica de señalar por adelantado hacia dónde irán las tasas, y rechazó publicar «dots», las proyecciones económicas individuales de cada gobernador. Creó cinco task forces para revisar balance sheet, productividad, datos de empleo e inflación. En su testimonio ante el Congreso el 14 de julio dijo que «el objetivo número uno de la Fed es acertar en política monetaria... y si acertamos —y lo haremos— el aumento de inflación de los últimos cinco años será cosa del pasado».

Disidencia en máximos de 10 años: Warsh promete régimen nuevo pero no toca tasas

Lo que no cambió: tasas quietas, inflación lejos del 2%

La tasa de referencia sigue sin moverse. Warsh mantuvo el rango 3,5%-3,75% en junio (voto unánime) y en julio (voto 9-3). Es el mismo nivel que la Fed dejó en abril, antes de que él asumiera. La inflación cayó en junio, pero la caída es modesta: el CPI anual bajó de 4,2% a 3,5%, mientras el Core CPI se mantuvo plano en términos mensuales y marca 2,6% interanual. El PCE Core, la métrica preferida de la Fed, alcanzó 3,4% en mayo, el nivel más alto desde octubre de 2023 y la lectura número 63 consecutiva por encima del objetivo del 2%.

La votación de julio marca un punto de inflexión interno. Tres gobernadores disintieron a favor de subir tasas, el mayor nivel de desacuerdo en el FOMC desde hace casi diez años. Warsh intentó navegar entre enfatizar que la inflación debe bajar sin revelar cuándo actuará, pero la brecha entre promesa de régimen nuevo y realidad de tasas quietas dejó al comité más dividido que en cualquier momento bajo Jerome Powell, quien ahora permanece como gobernador activo, el primer predecesor en más de 70 años en quedarse en la junta después de dejar la presidencia.

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El mercado no compra el silencio

Los yields de bonos largos muestran el escepticismo del mercado. El Treasury a 10 años cerró la sesión del miércoles 29 de julio en 4,67%, subiendo desde 4,44% antes de la conferencia de prensa de Warsh en junio. Según Mark Cabana de BofA, como ya publicamos esta semana, Warsh enfrenta un «shock de credibilidad» propio de bancos centrales emergentes tras prometer inflación al 2% sin explicar cómo lograrlo. Collin Martin, del Schwab Center for Financial Research, resume la contradicción: «Asumimos que intentará tener un sesgo de tasas bajas, pero inflación por encima del 2% hará eso difícil».

Un cálculo simple muestra el dilema: si la inflación baja al ritmo de junio (0,7 puntos en un mes), tardaría otros dos meses en tocar el 2%. Pero ese ritmo de caída fue excepcional; la inflación Core apenas se movió. Warsh ha cuestionado las métricas tradicionales de inflación y lanzó revisiones de cómo la Fed mide precios, pero mientras tanto el mercado descuenta que las tasas no bajarán pronto y los futuros asignan 40% de probabilidad a una subida de 25 puntos básicos en abril de 2027. Once semanas después del cambio de régimen prometido, lo único que cambió de verdad fue el tamaño del comunicado.