Bonos EE.UU.: curva se aplana a 17 puntos y rentabilidad toca 5.28%

Andrés Valcárcel · Mercados Financieros · 2026-10-04

El Treasury a 10 años cerró el viernes en 5.28%, pero el dato que importa está en la curva: la brecha con el bono a 2 años cayó a solo 17 puntos base, el nivel más estrecho desde inicios de 2025 y antesala técnica de una inversión que históricamente anticipa recesión.

El Treasury a 10 años cerró el viernes 2 de octubre en 5.28%, cuatro puntos básicos por encima de la sesión anterior. Pero el mercado de bonos está enviando una señal más ruidosa que el nivel absoluto de rendimientos: la brecha entre el bono a 10 años y el a 2 años se comprimió hasta 17 puntos base en negociación intradía la semana pasada, el spread más estrecho desde principios de 2025. Técnicamente, el mercado está a un paso de una <abbr title="Cuando el rendimiento de bonos a corto plazo supera al de largo plazo, señal histórica de recesión">inversión de curva</abbr>, y la última vez que eso ocurrió precedió a cada recesión de las últimas cuatro décadas.

El jueves 1 de octubre el Treasury a 10 años alcanzó 5.34%, su nivel más alto desde 2002, antes de retroceder siete puntos básicos en el cierre de esa sesión, tal como publicamos el miércoles. Ese rebote puntual no cambió la narrativa de fondo: los yields siguen en máximos de 24 años y la presión alcista tiene causas estructurales que no se resuelven con una sesión de alivio.

Lo que dice la curva que Wall Street ignora

Una curva de rendimientos plana o invertida es, en lenguaje de mercado, el equivalente a un detector de humo disparado. El Treasury a 2 años cerró el viernes en 4.84%, mientras el a 30 años cotiza en 5.61%. La compresión del spread 10-2 años refleja que los inversores anticipan subidas de tasas a corto plazo —empujando el bono a 2 años al alza— pero dudan de que el crecimiento sostenga esas tasas en el largo plazo. Resultado: la curva se aplana, y si el spread desaparece, se invierte.

El lunes 28 de septiembre, los futuros de mercado implicaban una probabilidad del 68% de que la Fed suba tasas por segunda reunión consecutiva en octubre, según datos de futuros de fondos federales. Para finales de 2026, el mercado precia 26 puntos básicos adicionales de endurecimiento; para finales de 2027, 81 puntos básicos acumulados. Kevin Warsh, presidente de la Fed desde mayo de 2026, dejó claro en su última conferencia de prensa que la inflación pegajosa justifica mantener una postura restrictiva. La próxima reunión del <abbr title="Comité Federal de Mercado Abierto, órgano de la Reserva Federal que decide política monetaria">FOMC</abbr> está programada para el 27 y 28 de octubre.

Bonos EE.UU.: curva se aplana a 17 puntos y rentabilidad toca 5.28%

Por qué los yields no bajan: aritmética fiscal

La narrativa dominante atribuye el alza de yields a la Fed. Pero la presión estructural viene del lado de la oferta: el déficit federal proyectado de $1.8–2.0 trillones obliga al Tesoro estadounidense a emitir volúmenes masivos de deuda para financiar gastos corrientes, creando un exceso de oferta de bonos sobre demanda. Cada nueva subasta exige que los inversores absorban más papel, y esos inversores piden compensación creciente por el riesgo de mantener bonos en un entorno de inflación alta y dudas sobre la sostenibilidad fiscal.

Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase, describió los riesgos actuales del mercado como «placas tectónicas» que podrían colisionar y causar un «terremoto financiero». Los riesgos que enumeró incluyen conflicto geopolítico, inflación persistente, <abbr title="Uso de deuda para amplificar la exposición a un activo">apalancamiento</abbr> elevado en el sistema financiero y valoraciones estiradas en renta variable. Dimon publicó esa advertencia en su carta anual a accionistas en abril, que analizamos en detalle, y seis meses después el mercado de bonos parece darle la razón.

El resultado de esa combinación es un término premium —la compensación extra que exigen los inversores por el riesgo de plazo— que no para de ensancharse. Los modelos de la Fed de Nueva York estiman que ese premium ha subido más de 50 puntos básicos desde mediados de 2025, explicando buena parte del alza en yields sin necesidad de apelar a expectativas de tasas futuras.

Hedge funds controlan el 7% de un mercado de $30 billones

Un dato poco comentado pero relevante: los fondos de cobertura poseen un récord del 7% de los Treasuries comercializables a finales de 2025, según reportó CNBC el 30 de septiembre. En un mercado que ronda los $30 billones en tamaño, eso significa que fondos especulativos controlan más de $2 billones en bonos del Tesoro. Buena parte de esa tenencia está apalancada mediante operaciones de <abbr title="Estrategia que aprovecha diferencias entre el precio spot de un bono y su futuro, amplificada con deuda">basis trade</abbr>, en las que el fondo compra el bono físico y vende el futuro, capturando el spread con margen prestado.

El riesgo es conocido desde la crisis de marzo de 2020, cuando el mercado de Treasuries —supuestamente el más líquido del mundo— se congeló en cuestión de horas y obligó a la Fed a intervenir con compras de emergencia. Si los hedge funds deben deshacer posiciones ante una llamada de margen, el efecto cascada puede secar la liquidez justo cuando más se necesita. Eso convierte la concentración del 7% en un factor de riesgo sistémico que el mercado no precia.

¿Y si la curva se invierte de verdad?

Con la brecha 10-2 años en 17 puntos base, basta una sesión mala para que el spread desaparezca. Una inversión técnica no causa recesión por sí misma, pero funciona como termómetro de las expectativas del mercado: si el bono a 2 años rinde más que el a 10 años, el mercado está diciendo que la Fed tendrá que recortar tasas agresivamente en el futuro cercano para evitar o mitigar una contracción económica.

El problema para quien opera es doble. Primero, timing: la inversión puede preceder a la recesión por 12 o 18 meses, ventana suficiente para que los índices de renta variable sigan subiendo si las ganancias corporativas resisten. Segundo, volatilidad: cuando la recesión se confirma, el ajuste suele ser rápido y violento, especialmente en sectores con valoraciones estiradas. El jueves pasado el Nasdaq subió pese a que el Treasury a 10 años tocó 5.33%, señal de que el mercado de acciones aún no internaliza el riesgo que el mercado de bonos está señalando.

Jamie Dimon advirtió que las subidas de tasas de la Fed son «un instrumento contundente» que puede desencadenar recesión sin intención. Y cuando hay recesión, añadió, «un mercado bajista usualmente sigue». La curva de rendimientos está avisando; resta ver cuánto tarda Wall Street en escuchar.