Bessent culpa al mundo por la subida de la rentabilidad de los bonos
María González · Mercados Financieros · 2026-10-03
El Secretario del Tesoro cambió su narrativa en dos semanas: ya no habla de crecimiento de EE.UU., ahora dice que la subida de los bonos es un problema global. El mercado sigue sin comprar el mensaje.
El Secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, dijo este sábado en una entrevista con Axios que la subida de los <abbr title="Rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense">yields</abbr> del Treasury refleja una tendencia global de aumento en costos de endeudamiento, no un problema específico del mercado estadounidense. El bono a 10 años cerró el viernes en 5.28%, cerca del 5.34% que tocó esta semana, su nivel más alto desde 2002. El problema: es la segunda vez en dos semanas que Bessent cambia el guion, y el mercado dejó de escuchar hace rato.
En agosto, Bessent argumentó que los yields subían porque la economía estadounidense aceleraba. Ahora, con la deuda nacional que cruzó los $40 billones en septiembre y los yields sin retroceder pese a las recompras masivas de bonos que triplicó en septiembre, el secretario atribuye la presión a «asuntos globales». La narrativa cambió; los números, no.
El argumento de la tendencia global
Bessent señaló que estaría más preocupado si los yields estadounidenses subieran por razones específicas del país. Su tesis: los inversores no están simplemente migrando de Treasuries hacia bonos del gobierno alemán o japonés, lo que sugiere que el movimiento refleja una repricing más amplia de los mercados de deuda global. Yields en Europa y Japón también han alcanzado máximos de múltiples décadas, según la entrevista publicada hoy.
El bono a 30 años cerró el viernes en 5.61%, también cerca de máximos de 24 años. Bessent indicó que el Tesoro no puede dictar dónde cotizan los yields, pero que los policymakers pueden instar a los inversores a que se distancien de los movimientos de mercado a corto plazo y evalúen el panorama económico más amplio. El mercado, hasta ahora, no ha mostrado señales de estar escuchando.

Los números que Bessent no puede cambiar
La aritmética es brutal. Con deuda en $40 billones y yields persistentemente por encima del 5%, el gasto anual en intereses de EE.UU. ya supera el billón de dólares. Como publicamos esta semana, el S&P 500 ha seguido subiendo mientras el Treasury alcanza niveles que no se veían desde 2002, con el Nasdaq liderando las ganancias. La IA está reescribiendo las reglas de asignación de capital: el dinero va a NVIDIA y Microsoft, no a bonos que pagan 5.28%.
Las recompras de deuda que Bessent aumentó de $2.000 millones a más de $4.000 millones en agosto no movieron la aguja. Incluso con las intervenciones repetidas del Tesoro para calmar los mercados, los yields han mostrado poco signo de retroceso. Según el research, los participantes del mercado dicen que la confianza en Bessent está comenzando a resquebrajarse.
- Yield a 10 años: 5.28% al cierre del viernes 2 de octubre, tras tocar 5.34% en la semana.
- Yield a 30 años: 5.61% al cierre del viernes, también cerca de máximos desde 2002.
- Deuda nacional: cruzó $40 billones esta semana, último anuncio a finales de agosto.
- Recompras del Tesoro: aumentadas de $2B a $4B+ en agosto sin impacto visible en yields.
Petróleo y guerra: la excusa que sí tiene datos
Bessent señaló los precios del petróleo como un factor importante, notando una alta correlación entre yields a 30 años y precios del crudo desde el inicio de la guerra de Irán, que disparó precios de energía y agitó el panorama de inflación en los mercados de bonos globales, según S&P Global. El Brent cotiza hoy en $102.25, prácticamente plano en la sesión del sábado. Esa correlación existe, pero no explica por qué los yields estadounidenses suben más rápido que los europeos ni por qué las recompras del Tesoro no funcionan.
La presión inflacionaria persistente, el aumento de deuda gubernamental y el mayor endeudamiento vinculado a infraestructura de inteligencia artificial han contribuido a la venta de bonos. Los inversores evalúan si los yields elevados a largo plazo representan un ajuste temporal o un cambio más duradero hacia un entorno de endeudamiento global de mayor costo.

Credibilidad bajo presión
El problema de fondo no es si la tendencia es global o local. Es que Bessent ha cambiado la narrativa dos veces en menos de un mes mientras los yields siguen subiendo. En agosto vendió crecimiento; en septiembre triplicó las recompras sin resultado; ahora vende «es cosa de todos». Mientras tanto, el mercado sigue comprando tech y vendiendo bonos.
La competencia por capital es real: NVIDIA cerró el viernes en $233.95, prácticamente en su máximo histórico. Microsoft cerró en $517.53, a menos del 4% de su récord. El S&P 500 cerró el viernes en 7722.72 puntos, subiendo 0.73% vs la sesión anterior. El dinero está eligiendo entre deuda de EE.UU. al 5.28% y empresas que construyen la infraestructura de IA. Por ahora, gana la segunda opción.
Bessent puede seguir cambiando el mensaje, pero no puede cambiar los fundamentales. Con $40 billones de deuda, yields en máximos de 24 años y un mercado que premia tech sobre Treasuries, la retórica tiene cada vez menos impacto. El próximo dato a vigilar: el informe de empleo de septiembre, que se publica el lunes y puede redefinir las apuestas sobre la Fed en su reunión del 27-28 de octubre.