Wall Street descarta crisis de deuda pese a intereses récord
Andrés Valcárcel · Mercados Financieros · 2026-10-05
El Treasury a 10 años cotiza en 5.26% y el gobierno pagó $1.1 billones en intereses en lo que va del año fiscal. Pero TD Securities y otros analistas dicen que el apocalipsis no es inminente.
El Treasury a 10 años cotiza este lunes en 5.26%, solo la segunda vez en 19 años que supera el 5%, mientras el gobierno de EE.UU. pagó $1.1 billones en intereses de deuda en lo que va del año fiscal 2026, un récord que representa el 3.4% del PIB. Pero Wall Street no ve crisis inminente: TD Securities dice que una «apocalipsis fiscal no está sobre nosotros aún», aunque el debate sobre una espiral de deuda se intensifica.
El <abbr title="rendimiento de un bono, lo que gana quien lo compra">rendimiento</abbr> del bono a 10 años subió 49 puntos base en el último mes y acumula 109 pb respecto a hace un año. El Treasury a 2 años cotiza en 4.82% y el de 30 años en 5.61%. Como ya publicamos, la curva se ha aplanado a 45 pb de diferencia entre el 10Y y el 2Y (al 2 de octubre), el nivel más estrecho desde inicios de 2025.
Emisión de bonos, no inflación
Estrategas moderan el pánico fiscal y señalan que el alza de yields responde más a dinámica de oferta que a temores inflacionarios. Thierry Wizman, estratega de Macquarie, dice que «este año tiene más que ver con emisión de bonos que con inflación»: el gobierno emite deuda para financiar un déficit del 6.2% del PIB, mientras empresas piden prestado masivamente para infraestructura de IA, aumentando la presión sobre los rendimientos.
La deuda nacional cruzó los $40 billones el mes pasado. El año fiscal 2026 acumula un déficit de $2 billones y una deuda pública de $32.3 billones, equivalente al 100% del PIB. Los intereses de deuda se convirtieron en la segunda partida más grande del presupuesto, solo por debajo de Social Security.

Madurez de 5.9 años amortigua el golpe
TD Securities argumenta que la madurez promedio ponderada de la deuda estadounidense es de 5.9 años, lo que significa que las tasas de mercado más altas se alimentan en los costos de endeudamiento del gobierno solo gradualmente. El Tesoro no refinancia toda su deuda de golpe; la mayoría de los bonos en circulación fueron emitidos a tasas más bajas y no vencen de inmediato.
Pero esa protección temporal tiene límite. Maya MacGuineas, presidenta del Committee for a Responsible Federal Budget, advierte que «la amenaza real es la espiral de deuda. Si interés engendra deuda y deuda engendra interés, eventualmente la deuda saldrá de control. Una crisis fiscal, otrora impensable, es ahora una posibilidad distinta».
- Si los yields permanecen 80 pb por encima de las proyecciones base, EE.UU. gastará $2.7 billones anuales en intereses para fin de década.
- Esa cifra superaría el gasto en Medicare o en beneficios de jubilación de Social Security.
- La deuda federal saltó del 31% del PIB en 2001 al 101% hoy, impulsada por «reducciones fiscales no financiadas, cheques de estímulo y guerras».
El mercado, por ahora, no refleja pánico. La semana pasada el Treasury rebotó tras tocar máximos de 24 años, pero la pregunta sigue abierta: ¿alivio real o pausa antes de otra ola?
UBS calcula cuánto más pueden subir
Ulrike Hoffmann-Burchardi, CIO de Americas en UBS, cuantificó que el Treasury a 10 años necesita subir 65 pb adicionales —es decir, hasta cerca del 5.9%— para que la pérdida de capital compense lo ganado en ingreso por <abbr title="quien invierte en bonos que pagan cupón">inversores de renta fija</abbr>. Ese es el nivel en el que el dolor de precio supera el beneficio del cupón.
Si esa proyección se cumple, quien compró bonos a 10 años en el rango actual entrará en territorio negativo neto. Bank of America ya señaló que los bonos largos retornaron -2% anualizado en 10 años, el peor registro desde 1803. La aritmética de valor no ha detenido el alza de yields hasta ahora.
La deuda acumulada desde 2001 equivale a 70 puntos porcentuales del PIB. Los próximos meses dirán si el mercado absorbe la emisión sin forzar yields mucho más arriba, o si la «posibilidad distinta» de MacGuineas empieza a materializarse en spreads más amplios y demanda más débil en las subastas del Tesoro.